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Éxito: Hoy por fin se cumplen los 200 días de clases en Honduras

La continuidad de las clases debe ser prioridad ahora que se logróla meta, según expertos.

La permanencia en las aulas  ha logrado que el nivel de conocimiento de los niños mejore, incluso, permitirá que lleguen a la secundaria con conocimientos superiores si se mantiene la permanencia.
La permanencia en las aulas ha logrado que el nivel de conocimiento de los niños mejore, incluso, permitirá que lleguen a la secundaria con conocimientos superiores si se mantiene la permanencia.

San Pedro Sula, Honduras

Petronila Raimundo es una madre de familia del centro básico Presentación Centeno. Cinco de sus seis hijos ya se graduaron en este centro educativo y el último logrará hacerlo este año.

Ella es testigo del cambio rotundo que tuvo el sistema educativo del país en los últimos meses. “Este año no faltaron para nada a clases y sí comprobé que mi hija aprendió más”, dice con asombro.

Llegar a los 200 días de clases ya no es un sueño escrito en papel. A partir de hoy, miles de niños y jóvenes en todo el país llegan a la meta de recibir la cantidad de clases requerida para completar la malla curricular adecuada para una base educativa adecuada, según las normas internacionales.

Para Elia Del Cid, viceministra de Educación, la última vez que casi se cumplen los 200 días de clases fue en 1998, pero la tragedia por el huracán Mitch, que ayer cumplió 15 años, impidió el cumplimiento. De ahí a la fecha, los 200 días de clases fueron una utiopía hasta hoy.

En medio del camino difícil de reclamos e imposiciones por parte del gremio magisterial y la Secretaría de Educación, finalmente, el objetivo se ha conseguido. Por primera vez en mucho tiempo, los maestros acataron las órdenes de su patrono que les amenazó con sanciones drásticas si abandonaban las aulas.

Por otra parte, la medición del rendimiento escolar e incluso de los maestros fue clave para dar mayor importancia al logro de la meta. En 2012, el desempeño en matemáticas fue de 30% y en español 54%; sin embargo, la Secretaría de Educación también registró que el rendimiento académico en general se incrementó en 2013 en un 8%, producto del cumplimiento de año escolar.

Para los expertos en la materia y representantes de organismos internacionales, la meta es mucho más importante de lo enmarcado en muchas áreas claves en el desarrollo del país.

Avance

El logro cuantitativo de los 200 días de clases es un “éxito tremendo”, según explica Javier Mejía, vicerrector de la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH).

“El simple hecho de llegar a esa cantidad de días le permite al sistema educativo del país posicionarse en el ámbito mundial en un lugar aceptable que se puede mejorar. Ahora, con esta excelente marca estamos a la par de países europeos como Dinamarca que tiene anualmente 200 días de clases y cerca de Corea del Sur cuyo número de clases al año llega a los 204”, detalló.

La meta debe ser llegar a niveles de países europeos como Alemania, Francia e Italia cuyos días de clases superan los 230 aproximadamente, según explicó Mejía.

El vicerrector afirma que completar los temas del año escolar permitirá que el siguiente grado se pueda aprovechar mejor hasta que esto repercuta incluso en el nivel de aprendizaje a nivel universitario.

Cristian Munduate, representante de Unicef, asegura que otro “valioso aporte de cumplir los 200 días de clases” es la prevención que representa para la juventud permanecer en las aulas.

“Esto garantiza que los niños están recibiendo valores en las aulas. Sabemos que las condiciones económicas del país orillan a que ambos padres, en caso de una familia completa, salgan a trabajar y al suspender clases los educandos se ven expuestos a ser reclutados por grupos delictivos e incluso ser inducidos a vicios. Esto ya no pasa”, manifiesta Munduate.

Carlos Hernández, presidente de la organización Transformemos Honduras, considera que un significativo efecto del cumplimiento será la confianza que regresará a las organizaciones internacionales para apoyar al país en materia educativa.

“En el pasado los organismos internacionales sufrían severas frustraciones porque pese a invertir anualmente mil millones de dólares en la educación de Honduras no miraban los resultados deseados y ahora que incluso se evalúa el desempeño del docente y de los menores sí los ven”, declaró.

Continuidad

“Los más beneficiados son los niños y jóvenes de Honduras. Los padres de familia que tienen esperanza que sus descendientes tengan un mejor futuro”, manifestó Marlon Escoto, titular de Educación.

A pesar de que la cifra histórica de clases genera alegría y en algunos sectores celebración, el llamado a las autoridades centrales se vuelve más claro ahora que su condicionante está cumplida.

“La tarea ahora es volver este logro un hábito, como en un partido de fútbol, ganar continuamente para que el efecto a largo plazo sea mayor y mejor”, sostiene Javier Mejía.

Según Marlon Aguilar, director del centro básico Presentación Centeno, la capacitación de maestros y la mejora de infraestructura y dotación de recursos debe ser prioridad para la Secretaría de Educación antes de cualquier imposición de clases.

Solamente el 29% de los jóvenes en Honduras cursan la secundaria y este debe ser el nuevo reto de las autoridades: ampliar la cobertura de la educación en todo el país. En el nivel básico el 81% de niños asisten a la escuela.

La recomendación para los “jefes de la educación” ahora es mejorar la calidad educativa con presupuesto y material adecuado para las escuelas y colegios, especialmente del sector rural. La implementación de la enseñanza del inglés y el pago puntual a los maestros.