Terror en la carretera: el peligro de conducir en Honduras

Honduras presenta un retraso pronunciado en educación vial. Cada año, el luto invade familias hondureñas a consecuencia de accidentes de tránsito.

Luto y dolor deja la ascendente incidencia de accidentes viales en el país en los últimos años.
Luto y dolor deja la ascendente incidencia de accidentes viales en el país en los últimos años.

San Pedro Sula, Honduras.

Decir que 382 personas murieron en Honduras a consecuencia de accidentes de tránsito en los primeros tres meses de 2021 ya parece un despropósito, pero decir que existe una reducción en relación a 2020 es más que alarmante.

Las cifras se han elevado en casi seis semanas de diferencia entre el último informe oficial brindado por la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT). Entonces, detallaban que 2,952 accidentes se registraban a nivel nacional.

Esto sin incluir aquellos siniestros y percances que no son notificados a la autoridad, ya sea por la lejanía de algunas regiones remotas de Honduras o incluso por decisión de participantes. Incluso, otra cifra se pierde entre una práctica común en Honduras: darse a la fuga tras un accidente.

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Colisión entre un vehículo liviano y uno pesado en una zona de Honduras. El saldo en este tipo de accidentes es letal.


En plena pandemia y reactivación del deprimido turismo hondureño, autoridades gubernamentales optaron por autorizar, aunque con excepciones, la circulación nacional hacia sitios de convergencia turística, en Semana Santa, entre el 26 de marzo y 3 de abril.

Entonces, 600,000 turistas o viajeros se diseminaron por territorio hondureño, según cifras oficiales del estatal Comité de Prevención en Movilizaciones Masivas (Conapremm). También fijaron en cuatro la cifra de muertes, tras 24 accidentes de tránsito, aunque esa cifra se cuadriplicó si se consideran siniestros que no estaban relacionadas a movilizaciones por turismo.

El flagelo incide de forma tan directa en la vida nacional en los últimos años que ha pasado a convertirse, en las principales ciudades de Honduras, en la segunda causa de muertes violentas. Las leyes hondureñas califican las muertes en accidentes de tránsito como tales.

En 2020, un total de 1,163 personas perdieron la vida en accidentes de tránsito en el país. Sobre el ocaso del año, por ejemplo, en Nochebuena, diez personas murieron en accidentes. La tendencia en Honduras de incidencia en fechas conmemorativas, feriados o celebraciones es ascendente y autoridades aún no logran lacerar el flagelo.

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Las mototaxis se han convertido en protagonistas de accidentes viales en Honduras. Son vehículos importados para brindar servicio de pasajeros a bajo costo.



En tanto, ese mismo año, 2,257 personas resultaron heridas en accidentes de tránsito. Aunque la cifra de heridos puede, en medio de la tragedia por muertes, pasar a un segundo plano, lo cierto es que, cientos de esos heridos sostienen secuelas irrecuperables al perder extremidades, movilidad o sufren la imposibilidad física en alguna faceta de sus actividades diarias.

Más de 45,000 licencias de conducir ha decomisado DNVT a nivel nacional. Los agentes de esta dependencia policial, reorganizada en los últimos años para dedicarse exclusivamente a labores de vialidad en el territorio, ha enfocado sus obras en torno a la prevención de los accidentes, sin embargo, el tramo es aún desgastante.

Un factor preponderante que genera aún más escollos para autoridades hondureñas es el crecimiento del parque vehicular nacional. En la actualidad, este sobrepasa los 2 millones de vehículos, entre livianos, pick-ups, microbuses, autobuses, camiones y motocicletas. Estas últimas han proliferado el vertiginoso ascenso.

¿Cuáles son las principales causas?

Determinar las causas que provocan accidentes viales es una labor más exhaustiva que aventurada. Cada caso conlleva trae consigo una investigación y un posible dictamen. Sin embargo, estas no siempre son esclarecidas y, ante la alta incidente, se archivan y pasan a convertirse en historia.

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Conducir mientras se utilizan auriculares puede ser fatal. Es necesario escuchar el ambiente, para prevenir incidentes en carreteras.


A nivel mundial y de forma general, los principales estudios evolutivos sobre actividad vial concuerdan en los siguientes factores, como desencadenantes pilares de la concurrencia de accidentes más típicos:

  • Distracciones al conducir: un segundo de distracción frente al volante puede ser crucial. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) describe que el uso del teléfono celular, por ejemplo, es una de las causas más importantes. En Honduras suele verse a conductores en doble labor: frente al volante y con la mirada en el celular. Incluso, esto ocurre casi de manera natural.
  • Inexperiencia: Lanzar a carretera a un inexperto podría resultar fatal. Se requiere de un proceso riguroso de acoplamiento previo a una responsabilidad tan mayúscula.
  • Exceso de velocidad: los límites de velocidad se han establecido tras estudios capaces de prever cuáles serían las consecuencias de incumplimiento. No son aventurados juicios.
  • Clima desfavorable: Esto, incluso, puede ser prevenido por un conductor experimentado y especialmente responsable. En la medida de lo posible, debe evitarse conducir en condiciones no favorables, pero, de hacerlo, las medidas a tomar deben ser estrictas.
  • Mal estado del vehículo: El mantenimiento del automotor es responsabilidad del dueño o conductor. Una falla puede causar accidentes y, por ende, tragedias. Verificar el estado del vehículo es parte del compromiso que un conductor firma cuando recibe el permiso de conducir.
  • Conducir en estado de ebriedad: el alcohol reduce drásticamente la capacidad de reacción y maniobra frente al volante. Conducir en este estado es una irresponsabilidad que no solo afectará al que decide hacerlo, sino a otras personas que circulaban sin irrespetar la ley y la normativa.

Caso Honduras

No distan en demasía las principales causas generales en el caso de Honduras, aunque sí es preciso señalar que las condiciones del país en materia vial son atípicas y excepcionales. Por ejemplo, el estado de las carreteras en Honduras no es el más óptimo. Miles de kilómetros de vías primarias y secundarias permanecen en mal estado o no están pavimentadas.

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La accidentada geografía hondureña supone un reto para conductores. Fotografía: José Cantarero

Aunque, en concreto, la incidencia, en su mayoría, se presenta debido a que los conductores hondureños desconocen la información de la Ley de Tránsito. De 22 personas encuestadas al abordar este trabajo periodístico, solo 2 aseguraron haber leído el documento, 3 dijeron que habían escuchado sobre él al realizar la evaluación para obtener la licencia de conducir y 17 dijeron no conocerlo.

Conductor de tiempo completo
Un conductor se compone de habilidades no solo exclusivas de plantarse frente al volante, sino de estar listo para afrontar circunstancias adversas por fallas mecánicas. También es crucial que el conductor prevenga las fallas a través de un mantenimiento adecuado y preciso que reduzca los problemas. Para esto, el conductor deberá apegarse a adquirir conocimiento mecánico básico, para empezar.

Cierto es que, a pesar de los avances y la promulgación de la educación vial ha visto progresos en los últimos años en el país, con la fundación, por ejemplo, de la DNVT, los conductores que circulan por las carreteras de Honduras desconocen principiops fundamentales del reglamento vial.

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El mantenimiento del automotor es responsabilidad del conductor. La diferencia entre un vehículo en buen y mal estado podría ser la misma entre la vida y la muerte.

Reglas de la carretera

Las leyes de tr?nsito son importantes para asegurar el bienestar de las personas. Un conductor puede convertir un vehículo en un arma mortal para pobladores, transeúntes y otros conductores o viajeros. En Honduras, esa responsabilidad aún no es interpretada, especialmente por una falla estructural del sistema que solo otorga permisos de conducir, pero no capacita a conductores.

En el país, las reglas de tránsito no son rígidas: evolucionan y se transforman acorde a la realidad y los cambios de la época. Estudios revelan que los conductores que acatan las reglas de tránsito temen un castigo y es menos probable que se arriesguen a incumplir el reglamento. Por ende, los gobiernos nacionales y locales ejercen la aplicación de la ley de forma estricta y no contemplan variaciones.

Muertes a nivel mundial
Más de 1,3 millones de personas
mueren alrededor del mundo por
causas relacionadas a accidentes
de tránsito, según cifras de la
Organización Mundial de la Salud.

En Honduras, la Ley de Tránsito sanciona con multas o inactivaciones de la licencia de conducir. En este caso, la condición se modifica si esa falta incurre en la muerte de personas, por lo que pasa a un caso judicial. La DNVT, a través del Sistema de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT), tiene la obligación de averiguar, en coordinación de otras entidades, los casos.

Trasfondo cultural

Una constante actitud vehemente y encrespada, especialmente en las principales ciudades de Honduras, mantiene en las calles un enardecido conflicto vial. No suele, por ejemplo, verse cordialidad y cortesía entre conductores.

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Peatones cruzando un concurrido bulevar de San Pedro Sula, en lugar de utilizar el puente peatonal, a algunos metros de distancia.

Esto responde no a una exclusiva actitud de carretera, sino de la vida social y cultural del país. Entre los principales hábitos y actitudes que denotan una depresión en la educación vial se encuentran los siguientes, que, aunque parecieran menores, son indicios que se transfieren a un flagelo general que ahora mismo en Honduras parece irrecuperable si las medidas de cambio no son profundas:

  1. No mantener la seguridad entre vehículos: frenar un vehículo depende de varios factores. Distancia, estado del terreno, condición del sistema de frenos y concentración. En Honduras, el golpe en la parte trasera del auto representa una de las cinco principales causas de accidentes, según DNVT.

  2. No mirar los espejos retrovisores: la conducción defensiva es esencial en la formación del conductor. Esto permite reducir las posibilidades de impactos e incidencias. En el país, aunque es una falta al reglamento, suele verse automóviles sin espejos retrovisores.

  3. No usar las luces direccionales: cambiar de carril, aunque parezca un aspecto secundario, puede determinar el destino entre la vida y la muerte. Cientos de accidentes se producen a consecuencia de no utilizarlas. Este es uno de los más típicos irrespetos al reglamento. Incluso, en ciudades como San Pedro Sula, según relatos, los conductores optan por no anunciar el cambio de carril para que los demás motoristas no se adelanten a su movimiento, en una clara actitud que dibuja la realidad en las carreteras hondureñas.

  4. Usar el celular mientras conduce: sobra decir cuáles son los motivos para no hacerlo. DNVT recomienda instalar un adaptador, en caso de utilizarlo como GPS, pero lo adecuado es no desviar la mirada del camino y las atribuciones del conductor.

  5. Conducir agresivamente: situaciones externas podrían acalorar el ánimo de conductores, pasajeros y viajeros. Sin embargo, esto no puede desencadenar en una actitud agresiva que provoque arriesgar la vida. La alta velocidad es exclusiva de los conductores profesionales del automovilismo o motociclismo.

  6. Mala postura corporal: todos estos aspectos en mención deberían ser abordados a profundidad en capacitaciones y orientaciones previo a solicitar el permiso de conducir. En este caso, la postura corporal ofrece reducción de riesgos por accidente. Los ángulos deben ser visibles y no puede priorizarse la sobrecomodidad antes que la seguridad. También es preciso mencionar que el conductor debe utilizar el cinturón de seguridad en todo momento. Debe colocárselo antes de encender el motor del vehículo, al igual que los pasajeros.

  7. No darle mantenimiento al autómovil: poseer un vehículo es una responsabilidad y, por ende, un gasto o inversión. Son innegociables los mantenimientos. Cambios de lubricantes, neumáticos o soportes, por mencionar algunos. El estado del vehículo es determinante para evitar accidentes viales.

  8. Hacer doble fila o buscar meterse en una fila: además de ser incorrecto, demuestra la falta de educación vial y de buenos modales. Podría ser esto sancionado, aunque, en Honduras, las imágenes son más que recurrentes. Incluso, en zonas donde existe presencia policial. El fenómeno se ha recrudecido al punto de verse como algo cercano a la normalidad.

  9. Conducir a toda velocidad cuando llueve: algunos hondureños optan por mostrarse tenaces y valientes en condiciones poco favorables. Esta condición ha cobrado la vida de miles y cientos anualmente. Conducir en la lluvia es excepcional. Se recomienda no hacerlo o ser más prudente de lo habitual.

  10. Rebasar por la derecha: lo inaudito de esta práctica inadecuada y merecedora de sanción en la Ley de Tránsito de Honduras es que un inmenso porcentaje de conductores desconoce su existencia. Otro gran segmento lo conoce pero lo irrespeta. Este es visto en la cotidianidad de Honduras representado en motocicletas.

  11. No estacionarse adecuadamente: existen zonas autorizadas para estacionar un vehículo, esto con el objetivo del ordenamiento vial en una ciudad o comunidad. Sin embargo, en las principales urbes de Honduras o incluso en pueblos, estacionarse responde a encontrar un lugar, sin importar el que sea, y dejar el vehículo posicionado. Otros estacionan fuera del espacio requerido, en una marcada falta de pericia.

  12. Cruzar cuando el semáforo no está en verde: preguntamos a 22 personas si cruzaban el semáforo en luz naranja o solo en luz verde: de estos, 11 dijeron que cruzaban solo en verde, innegociablemente, otros 11 mencionaron que cruzan en naranja siempre y cuando no vean a otro vehículo. Lo cierto es que la luz naranja representa aviso para detenerse. En Honduras muchos conductores deciden cruzar en rojo, pese a la presencia de cámaras de segurida y el riesgo de accidentes.

¿Qué es la educación vial?

Se define, en concenso internacional, como un compendio de medidas y recomendaciones que toda persona debe conocer al transitar en la vía pública. Esto atañe a conductores, de cualquier tipo de vehículo, y a peatones. Es vital para que la formación ciudadana se complete. En las ciudades de Honduras el deterioro de los valores de convivencia también afecta los compromisos viales.

El objetivo de la educación vial es orientar a las personas a acatar los reglamentos y señales de tránsito. La disminución de los accidentes de tránsito en Honduras está estrictamente ligada a la implementación de la educación vial como eje central. No puede pensarse en la disminución en función de sanciones, sino de prevención a través de la formación de ciudadanos.

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Flagrante falta al reglamento, en una calle de San Pedro Sula. Fotografía cortesía: Tráfico en San Pedro Sula

La DNVT propone campañas formativas, pero no contemplan la cobertura de la mayoría. Entidades educativas, como la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, han promulgado la apertura de cátedras dedicadas a la educación vial. Han tenido aceptación y abordan temáticas capaces de generar ciudadanos comprometidos con la actividad vial del país.

Obtener una licencia de conducir en Honduras no es una faena compleja. El solicitante paga el costo de la misma y se presenta a capacitaciones teóricas. Responde una prueba escrita, cuya exigencia no propone, bajo estandares internacionales, mayor escollo.

Tras esto, los aspirantes a optar por una licencia de motocicleta, si aprobaron la prueba teórica, se someten a una prueba práctica que consiste en poner en práctica habilidades de maniobrabilidad con algunos conos de tránsito.

Aspirantes a la licencia de conducir liviana se someten a otra prueba teórica y a una práctica, que consiste en estacionarse o simular un estacionamiento en posición paralela. No existe otra medición y, de aprobarla, el solicitante obtiene 'luz verde' para recorrer ahora las carreteras de Honduras, aunque no tenga experiencia.

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Prueba de conducción para obtener licencia liviana en Honduras. En imagen, un conductor intenta estacionar en posición paralela.

Es inusual ver, como en otros países, a hondureños de la tercera edad conduciendo. Estos se retraen ante el inminente peligro en las carreteras. Incluso, miles de hondureños, aunque podrían acceder a obtener un vehículo o motocicleta, optan por no hacerlo por el temor de morir en algún accidente de tránsito.

Actores en Honduras

A nivel nacional está autorizada la circulación, salvo excepciones, de vehículos livianos, camiones, autobuses, microbuses, motocicletas, bicicletas y mototaxis. Cada uno juega un rol importante en la actividad diaria en carretera. Cada uno incumple el reglamento tránsito en alguna o varias de sus facetas a diario.

A continuación, se individualizan algunas de las prácticas y factores que inciden en las estadísticas generales:

  • Autobuses: el transporte público atraviesa una sombría realidad, especialmente en medio de la pandemia, en Honduras. Sin embargo, han sido unidades de transporte protagonistas permanentes de accidentes y muertes en las carreteras. Exceso de velocidad, mal estado de las unidades, impericia e irresponsabilidad convierten a este rubro en uno de los más peligrosos en las vías del país.

  • Camiones: el transporte pesado tiene otras consideraciones: no excede la velocidad, salvo excepciones, pero las dimensiones de los automotores son excepcionales. También representa en el rubro un factor de incidencia el agotamiento físico de conductores, expuestos a extendidas jornadas laborales que termina por provocar que estos se duerman al volante. Las consecuencias son fatales, puesto que la envergadura de dichas unidades suele dejar un saldo de muertes que enluta a cientos de familias hondureñas cada año.

  • Mototaxis: principalmente incumplen los límites de velocidad. Son vehículos relativamente jóvenes en carreteras de Honduras. Transportan pasajeros, a cambio de pasajes baratos y en comunidades pequeñas de Honduras. Su presencia se ha proliferado por prácticamente todo el país, salvo en las urbes. Algunos de estos incumplen dicha medida y salen a carreteras no autorizadas, lo que, por su fragilidad, resulta en catástrofes que se suman a la incidencia de muertes por accidentes.

  • Motocicletas: el reglamento de tránsito dicta que la motocicleta es un vehículo más, por ende, deberá circular por el carril acorde a las determinaciones de autoridades y las normas. Sin embargo, estos suelen surcar el tránsito avanzando por resquicios del centro entre carril y carril. Además de rebasar los limites de velocidad, son irrespetados por otros conductores, que suelen orillarlos de las vías, por la fuerza.

  • Bicicletas: quizá los conductores más endebles y expuestos en las carreteras. Sin defensa y especialmente irrespetados por vehículos livianos, camiones, autobuses e incluso motocicletas. No existen en Honduras ciclovías, salvo excepciones.

  • Peatón: el ciudadano pasa a ser un peatón cuando circula por las calles de cualquier ciudad o comunidad. Deberá apegarse a las conveniencias de la vida del país. Respetará los pasos peatonales y circulará con cordura y prevención. En Honduras, el peatón es el más irrespetado de los actores.
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La Prensa