Reparar daños que dejaron Eta y Iota en Honduras requiere de ayuda externa

Eta y Iota dejaron daños en 16 de los 18 departamentos de Honduras, pero lo más grave se registra en el norte y caribe del país

Los aeropuertos también salieron afectados durante las inundaciones. Foto La Prensa
Los aeropuertos también salieron afectados durante las inundaciones. Foto La Prensa

Tegucigalpa, Honduras.

La reconstrucción de Honduras por los severos daños causados por las tormentas tropicales Eta y Iota, llevará varios años y dependerá en gran medida de la ayuda internacional que pueda recibir el país, donde la pobreza, que ya afectaba a más del 60%, podría superar el 70%, según analistas.

Hasta ahora no hay cifras oficiales sobre el monto que sumarían los daños a la infraestructura, lo que se podría conocer dentro de unos pocos días, cuando concluya la evaluación que ha iniciado la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), bajo la metodología de evaluación de daños y pérdidas.

Plan de reconstrucción

Según el presidente hondureño Juan Orlando Hernández, el informe de la Cepal estaría listo en unas tres semanas y será presentado a la comunidad internacional para que ayude al país a levantarse como lo hizo en 1999 luego del paso devastador del huracán Mitch, cerrando octubre y la primera semana de noviembre de 1998.

Los dos fenómenos naturales, que antes fueron poderosos huracanes categoría 4 (Eta) y 5 (Iota) en la escala Saffir-Simpson al entrar a Nicaragua, país que con Honduras y Guatemala fueron los más afectados de Centroamérica, dejaron a miles de hondureños anegados entre aguas pestilentes, lodo y todo tipo de basura.

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Eta y Iota dejaron daños en 16 de los 18 departamentos de Honduras, pero lo más grave se registra en el norte y caribe del país, donde está la mayor parte de su fuerza productiva en el campo agrícola, ganadero e industrial, entre otros que mueven su débil economía.

Esta región, que quedó inundada por las descomunales lluvias que dejaron Eta y Iota en menos de dos semanas, representa el 60% del producto interno bruto (PIB) de Honduras, un país de 9.5 millones de habitantes de los que, hasta antes de la COVID-19, más del 60% eran pobres.

Pobreza superaría el 70%

En más de ocho meses de pandemia, que han dejado cerca de 3,000 muertos y 104,179 contagiados, según fuentes oficiales, el nivel de pobreza ha aumentado porque miles de hondureños se quedaron sin empleo por la paralización del país por un confinamiento forzado.

Analistas prevén que los índices de pobreza superarán el 70% luego de la destrucción que dejaron Eta y Iota, dos calamidades que se sumaron a la causada por el coronavirus en un año trágico para el país, que tiene en el café y el banano sus principales productos de exportación, que en condiciones normales juntos le pueden generar unos 1,500 millones de dólares.

El principal soporte de la economía del país son las remesas familiares que envían los hondureños que viven en el exterior, principalmente en EE.UU. que en 2019 rozaron los 5,000 millones de dólares, más del 20% del PIB.

Propuesta de un plan

Según informes oficiales preliminares, Eta y Iota han dejado hasta ahora al menos 91 muertos, nueve desaparecidos y 3.4 millones de afectados.

Las personas incomunicadas suman unas 105,000 y las rescatadas 122,784, mientras que 35,000 viviendas han sido dañadas, muchas de ellas destruidas. Además, se han registrado edificios públicos y escuelas dañadas, 37 puentes completamente destruidos, 53 con daños severos, 242 carreteras destruidas y con muchos puntos adicionales de derrumbes.

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Pobladores de Choloma desconsolados por todas las pérdidas derivadas de las inundaciones. Foto La Prensa

Luego del paso de Iota, el mandatario hondureño comenzó a tocar las puertas de los organismos internacionales, principalmente del sector financiero, lo mismo que de países amigos para que le ayuden a Honduras a salir de la "gran calamidad" que ha sufrido.

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"Jamás el país había vivido este golpe tan fuerte de estos tres fenómenos, el de la pandemia y el de las dos tormentas" y "estamos en una situación de gran calamidad y necesitamos pedir el auxilio al mundo para nuestra gente que más lo necesita en este momento y también que nos ayuden a reconstruir el país", dijo Hernández a corresponsales extranjeros en Tegucigalpa.

La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, dijo el viernes que desastres como los que dejan los huracanes en el Caribe, aumentan la carga fiscal de los países que afecta, y eso va a pasar en Centroamérica.

Según Hernández, Honduras necesita la habilitación de su infraestructura vial, construcción de unas 13 represas, reactivación del agro en zonas afectadas y el apoyo para sacar adelante a la mediana y pequeña industria, sobre lo que ya les expuso a los representantes de la comunidad internacional en Tegucigalpa y sería parte de un plan de reconstrucción sostenible de Honduras.

Reconstrucción puede llevar de seis a 12 años

El director ejecutivo del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), Mauricio Díaz, cree que el país necesitará unos 10,000 millones para reconstruir lo destruido por Eta y Iota, sin incluir los daños económicos que sigue causando la pandemia.

Según Díaz, la situación del país es "muy difícil" porque ha quedado con su "economía caída", con un índice mensual de su actividad económica que en septiembre descendió a un 9.5 %.

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Vecino de la colonia Pleneta sacudido por la incertidumbre tras perder casi todo por las inundaciones. Foto La Prensa

El anuncio del plan de reconstrucción sostenible de Honduras que ha hecho el Gobierno, con la promesa de "mucha transparencia", no le inspira confianza a algunos sectores sociales y de la oposición, que han recordado que la Administración Hernández, desde su primer mandato (2014-2018), ha sido salpicada por denuncias de presunta corrupción.

El titular del Fosdeh, organismo que ha propuesto un Consejo Consultivo en el que tengan representación grupos de sociedad civil, no solamente el Gobierno, considera que la reconstrucción le puede llevar a Honduras de seis a 12 años.

Esa reconstrucción dependerá de la respuesta de la comunidad internacional en un país en el que, además, según fuentes sanitarias, lo que se viene después de las tormentas es una mayor desgracia, porque se elevarían los casos de muertos y contagios por COVID-19.

La Prensa