Héroes hondureños no ceden a la fatiga ante la emergencia por Eta

Hombres y mujeres que tienen más de 11 días de trabajo ininterrumpido relatan sus labores de rescate de personas, evacuaciones y entregas de alimentos y medicinas a los afectados por Eta.

En medio de la tragedia los héroes sin capa han salvado a miles de hondureños.
En medio de la tragedia los héroes sin capa han salvado a miles de hondureños.

San Pedro Sula, Honduras.

Los héroes que han estado al frente de la emergencia de la tormenta Eta son incontables, personas que arriesgaron sus vidas para rescatar a otros y, a pesar de que ya son 11 días, siguen con sus trabajos de rescate y evacuaciones en las zonas más vulnerables del país.

Fue en esa situación de emergencia que los pobladores valoraron la labor de hombres y mujeres de diferentes entidades, como ser Bomberos, Fuerzas Armadas, Cruz Roja, Policía Nacional, Fuerza Nacional Antimaras y Pandillas (FNAMP), entre otras instituciones públicas y privadas, las que sin pensarlo llegaron a las zonas de emergencia y de forma conjunta rescataron a miles de personas que estaban en peligro de muerte.

En voz propia, algunos de los héroes contaron a LA PRENSA lo que ha sido su experiencia y lo que más ha marcado su vida durante la emergencia por Eta.

“Tocó dejar mi familia para salvar a otras personas”

Isaac David Urbina (34 años) es miembro de los Bomberos del municipio de La Lima, Cortés, quien relató que ante la emergencia perdió todo lo que tenía porque su casa también fue inundada, solo pudo rescatar a su esposa e hijo y luego dejarlos en un lugar seguro para sumarse a los trabajos de rescate con sus otros compañeros.

Reside en la colonia Sitraterco y no le dio tiempo de sacar nada, solo salvar la vida de su familia. En esa misma colonia, algunos de sus vecinos se estaban ahogando, por lo que tuvo que ayudarlos y llevarlos a casas de segunda planta. “En mis diez años de experiencia nunca me había tocado vivir algo así, se nos inundó hasta la estación de Bomberos, tocó sacar bajo el agua los equipos de rescate y comenzar a ejecutar las evacuaciones, pero éramos insuficientes ante tanta emergencia”.

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compromiso. Issac David perdió todo por la inundación, sin embargo, siguió con su trabajo de salvar vidas.

El bombero contó que aún recuerda los gritos de las personas pidiendo ayuda, pero las lanchas eran muy pocas, por lo que hicieron varios viajes para tratar de evacuar a los más vulnerables. “Fuimos muchos bomberos los afectados por las inundaciones, no dio tiempo de rescatar nada y no teníamos quién nos ayudara, pero somos entregados a la institución y dejamos todo para seguir con los trabajos”.

Urbina manifestó que nunca olvidará los gritos de las personas que le decían: “bomberos, ayúdennos”, y era imposible porque las lanchas ya iban en su máxima capacidad. “Todo el arduo trabajo se satisface cuando las personas se nos acercan para agradecernos y felicitarnos por nuestro trabajo, lo que hacemos con toda la vocación. En uno de estos días nos tocó atender a una mujer que ante la emergencia dio a luz e hicimos el traslado en lancha para entregarla a rescatistas, que la llevaron a un centro médico”.

“Nunca olvidaré los rostros de agradecimiento”

Ante la situación de la emergencia de la tormenta Eta, los equipos de la Fuerza Nacional Antimaras y Pandillas (FNAMP) no dudaron en unirse a las acciones de rescate en el valle de Sula.

El oficial Carlos Larios fue uno de los que estuvo al frente de las misiones y relató que, a pesar de las largas jornadas de trabajo, no sintieron ni el cansancio porque su máxima satisfacción fue ver los rostros de agradecimiento de las personas que fueron rescatadas. “Desde que se activaron las alertas en el país, nosotros ya estábamos preparados y de inmediato nos unimos a los comités de rescate, ya que nos dimos cuenta de las grandes necesidades, por lo que sin dudarlo nos incorporamos de lleno a las labores”.

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rescate. El oficial salvó a una bebé recien nacida que estaba en una zona de mucho peligro.

Aparte de los rescates también dimos seguridad, pues había muchas denuncias de que delincuentes miembros de maras y pandillas con armas de fuego se estaban aprovechando de la situación y obstaculizaban a los voluntarios que hacían labores de rescate y hasta les quitaban las lanchas para llevar a sus familias”.

Larios explicó que su función era primeramente dar seguridad, pero al ver la gran necesidad de personas que clamaban por ayuda en los techos de sus casas se sumaron a realizar múltiples rescates. “Una de las experiencias que no olvidaré fue llegar a un lugar lejano, en donde había una familia que estaba refugiada en el techo de una casa, por lo que sin dudarlo llevamos a la madre con sus hijos, pero me tocó llevar en brazos a una niña recién nacida, quien estaba en peligro, por lo que en ese momento cargar a esa bebé fue mi responsabilidad de llevarla a un lugar seguro; no olvidaré nunca el nombre de la niña: Gabriela”.

El oficial contó que en esas misiones se corren riesgos, pero tienen que cumplir con su propósito de salvar vidas.

“Si es posible dejamos la vida por salvar a otros”

El capitán Alejandro Maradiaga está asignado a la 105 Brigada de Infantería en San Pedro Sula. Manifestó que han estado trabajando desde antes que ingresara al territorio hondureño la tormenta Eta, por lo que sus labores han sido previas, durante y posteriores a la emergencia.

“Desde la noche del miércoles comenzamos con los trabajos de evacuación en el municipio de La Lima, específicamente en el sector de San Juan Viejo, en donde iniciamos con la evacuación de personas mayores, mujeres y niños”. El oficial contó que en lo que tiene de carrera militar es el primer evento en el que mira tanta necesidad de personas de ser rescatadas. “Nuestra prioridad era salvar vidas, lo que teníamos que hacer con inmediatez, ya que eran tantas las personas en riesgo que el tiempo era insuficiente”, relató Maradiaga.

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El capitán Alejandro Maradiaga rescató cientos de personas de la tercera edad.

Han sido miles de oficiales, personal de tropa de las Fuerzas Armadas, que desde el primer momento de la emergencia se unieron a los trabajos de rescate, evacuaciones y trasladado de alimentos a diferentes sectores afectados del país. “Ante todo está servir a la ciudadanía y, si es posible, toca dejar la vida para salvar a otro. Algo que me impactó fue una señora de 92 años de edad que tenía parálisis en todo su cuerpo y fue difícil rescatarla de una segunda planta, pero con mis soldados logramos rescatarla y llevarla a un lugar seguro”.

Como humano, el capitán también relató que sufrió en carne propia las consecuencias de la tragedia, ya que una hermana, que es madre de cuatro hijos, reside en el sector Planeta, por lo que fue afectada por las inundaciones, pero no pudo llegar de forma personal para ayudarla, ya que tenía otras misiones. “Después de 14 años en las Fuerzas Armadas, esta es una de las experiencias vividas que más me ha marcado, pero seguimos con los trabajos de ayuda”.

La Prensa