Maestros hondureños se la ingenian para enseñar durante la pandemia

A lomo de mula, abriendo canales en YouTube o con visitas casa a casa en sus remotas comunidades, muchos docentes no han dejado a sus niños sin el añorado pan del saber.

El director departamental de Educación de Yoro, Elvis Valerio, impartiendo clases a los alumnos de quinto y sexto grado de la Escuela Dionisio de Herrera, en la comunidad Cuyamapa, Morazán, Yoro.
El director departamental de Educación de Yoro, Elvis Valerio, impartiendo clases a los alumnos de quinto y sexto grado de la Escuela Dionisio de Herrera, en la comunidad Cuyamapa, Morazán, Yoro.

Tegucigalpa, Honduras.

La pandemia del covid los sacó de las aulas, pero los hizo poner en práctica dos cualidades que dominan muy bien: la innovación y el ingenio.

La mayoría de los 60,000 docentes que hay en el país convirtieron las salas de sus hogares en salones de clases para seguir enseñando a los estudiantes; pero otros tuvieron que recurrir a métodos más creativos. Hoy que se celebra su día es propicio para reconocer su gran labor.

Durante los seis meses de pandemia, los profesores se han esforzado para seguir enseñando a sus alumnos a través de diferentes estrategias y el uso de herramientas tecnológicas, tal es el caso de la maestra Yordy Sánchez (de 43 años) que labora en el centro de educación básica Ramón Rosa, de la capital.

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Su vocación por la enseñanza la ha llevado a utilizar diferentes formas para que ninguno de los 35 alumnos de sexto grado que tiene a su cargo deje de recibir el pan del saber. La maestra comenzó asignando tareas a través WhatsApp, luego para tener más contacto con los estudiantes decidió comenzar las clases telemáticas por la plataforma Zoom apoyada con presentaciones de las diferentes asignaturas que imparte.

Sánchez desde pequeña quiso ser maestra y actualmente lleva 18 años educando a niños. Su amor por la profesión la llevó a abrir un canal en YouTube, en el que graba videos explicando los diferentes temas que luego los comparte con los niños, con el propósito de que sus alumnos aprendan mejor durante el confinamiento. Además planea transmitir sus clases en vivo por la plataforma de videos.

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Silvia Morales les lleva las tareas a las casas de los alumnos en una aldea de Trinidad, Comayagua.

Sánchez ha vivido esta etapa de clases pot Internet siendo docente, madre de familia y estudiante de la carrera de Administración Educativa. “Ha sido difícil, porque no es lo mismo estar con los alumnos en una aula de clases a que ellos estén frente a una computadora o un celular, muchos niños no entienden algunas cosas, entonces lo que hago es grabar un video corto explicándoles; pero mi tranquilidad es suplir la necesidad que los niños tienen, porque a veces los padres tampoco entienden los temas”, dijo.

Desafíos

Según datos de la Secretaría, la mayoría de alumnos están recibiendo asignaciones a través del material didáctico proporcionado por el Estado y por WhatsApp.

Por medio de esta aplicación de chat se han brindado más de un millón de atenciones, es decir, comunicaciones entre estudiantes y maestros. No obstante, en la zona rural adonde el acceso a Internet es bajo, los maestros hacen su labor con visitas domiciliarias; además, ellos deben buscar materiales para ofrecer los temas a los niños y jóvenes.

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Mirian Gonzales da las clases en una calle de la aldea El Barro en Oropolí, El Paraíso.

En la aldea El Naranjal, Olancho, la maestra Ana Lourdes Lobo dos veces por semana viaja a la comunidad donde queda la escuela rural José Cecilio Del Valle y donde ella es maestra de los seis grados. A falta de medios virtuales para dar clases, la maestra hace su labor visitando a cada alumno en su vivienda. En su trayecto a la aldea, la maestra se expone al cruzar una quebrada para llegar a las viviendas de los alumnos. “Mi satisfacción al correr riesgos y exponerme es el compromiso que tengo como docente siendo el canal funcional del proceso educativo. Llego a mis alumnos visitándolos casa a casa”, dijo. Historias como la suya se repiten por toda Honduras.

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La profesora María Teresa Gutiérrez, de El Achotal, Victoria, Yoro, viaja por varias horas sobre una mula para entregar material de trabajo a sus alumnos. Las horas de trabajo de los maestros se extendieron durante el confinamiento, antes trabajaban hasta ocho horas diarias, ahora el rol lo desempeñan durante todo el día, pues a cualquier hora atienden las interrogantes que los alumnos e incluso los padres tienen. Rachel Colindres es maestra que imparte clases en una escuela unidocente en la aldea Corralito en el Distrito Central. Antes de la pandemia su trabajo comenzaba a las 7:00 am y finalizaba a las 2:00 pm, pero ahora que trabaja desde casa, su rol de maestra es desde las 7:00 am y se extiende hasta la noche.

“Todos los días a cualquier hora estamos atendiendo a los padres, muchos de ellos trabajan y solo en la noche pueden hacer tareas con sus hijos; incluso, trabajamos los fines de semana”.
La maestra tiene contacto con los alumnos a través de audios y tareas que envía por WhatsApp. Debido a los limitados recursos de los padres no han tenido videollamadas por otras aplicaciones.

La Prensa