Expolicía condenado en EEUU busca ahora declararse inocente, Corte le acepta moción

El hondureño Carlos José Zavala trata retirar su declaración inicial de culpabilidad

Carlos José Zavala alega que sus acciones formaban parte de una operación encubierta autorizada y que se declaró culpable por haber sido mal aconsejado por su abogado.
Carlos José Zavala alega que sus acciones formaban parte de una operación encubierta autorizada y que se declaró culpable por haber sido mal aconsejado por su abogado.

Nueva York, Estados Unidos

La Corte de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York aceptó el pasado jueves la moción presentada por el expolicía hondureño Carlos José Zavala Velásquez.

En dicha moción Zavala busca retirar su declaración de culpabilidad, en base a la cual se le sentenció a una condena de 12 años de prisión en julio de 2018, la cual cumple en un centro correccional de mínima seguridad en Beaumont, Texas.

La moción fue aceptada por la juez Lorna G. Schofield, quien lleva el caso del hondureño. En su aceptación, la juez Schofield estima que, aunque se trata de una moción enmendada, fue presentada de manera oportuna porque se relaciona directamente con la moción original presentada desde el pasado 10 de mayo.

Se declara inocente

En la moción original, Zavala implícitamente se declara inocente de los cargos por los que fue condenado y por los que originalmente se declaró culpable. El hondureño justifica este cambio en su declaración amparándose en la “inefectiva asistencia de su abogado”.

Zavala se ampara también en las Reglas Federales de Procedimiento Civil, cuyo numeral 15 establece que, en un caso judicial, se permite a las partes, con la venia de la corte, enmendar una declaración inicial “cuando la justicia así lo requiera”.

En la copia de la moción original, incluida en la documentación presentada ante la corte el pasado jueves, el expolicía hondureño explica que su participación en la conspiración de narcotráfico (hecho por el que fue condenado), formaba parte de una operación encubierta, autorizada por los mandos de la Policía hondureña, en la cual Zavala se haría pasar por un policía corrupto para infiltrar y desarticular una red de tales agentes dentro de la institución.

En cuanto a su extradición a los Estados Unidos, Zavala alega que a él se le dijo que los agentes antidrogas estadounidenses querían hablar con él sobre la operación encubierta. Sin embargo, una vez en suelo estadounidense, se encontró con que las acusaciones en su contra no eran una simulación, sino que efectivamente debía afrontar los cargos, pues las autoridades norteamericanas no reconocían que sus acciones formaban parte de una operación encubierta autorizada por los mandos policiales hondureños.

Fue aquí cuando, alega Zavala, instigado por su representante legal, acordó declararse culpable de los cargos. El alegato sostiene que, si Zavala hubiese comprendido que sus acciones, una vez se demostrado que estaban completamente sancionadas por la Policía hondureña como una operación encubierta de mutuo beneficio, no estaban en violación de las leyes estadounidenses, no habría aceptado declararse culpable.

El documento alega también que a Zavala se le hizo creer que no sería legalmente responsable por acciones expresamente sancionadas por las operaciones investigativas de la Policía hondureña, lo cual resultó no ser cierto, por lo que el desempeño de su representante legal no cumplió con los requisitos de competencia que se exige de los abogados en casos criminales.

Estas serían las principales razones por las que Zavala busca cambiar su declaración de culpable a inocente, lo que implicaría elevar el caso a juicio.

La Corte emplazó a la Fiscalía que representa al Gobierno de los Estados Unidos para que presente su respuesta a esta moción a más tardar el próximo 24 de septiembre.

Este giro en el caso de Zavala se produce unas tres semanas después que la Corte rechazase su petición de liberación anticipada, basada en los riesgos asociados a la pandemia de Covid-19, y que la Corte desestimó como carentes de mérito.

La Prensa