Hondureños se adaptan a convivir con el coronavirus en ruta a la "nueva normalidad"

Mientras llega la vacuna, los pequeños comerciantes saben que deben usar el tapabocas para proteger sus ojos, boca y nariz. Las barberías dan ejemplo de que es factible trabajar con esas medidas, eso sí "nuestro estilo de vida cambió", dicen .

En Honduras, los negocios que han participado en pruebas piloto de apertura, como Twins Barber Shop, han logrado resultados ejemplares y son modelos a seguir.
En Honduras, los negocios que han participado en pruebas piloto de apertura, como Twins Barber Shop, han logrado resultados ejemplares y son modelos a seguir.

SAN PEDRO SULA.

Cubrir la boca y la nariz con una insoportable mascarilla, llevar incómodos guantes en las manos, proteger los ojos con una careta de plástico y mantener la distancia era, hasta principios de año, más que una locura para Emerson Mauricio Perdomo, quien estaba acostumbrado a entablar extensas conversaciones con sus clientes mientras les cortaba el cabello.

Pero hoy, cuando el coronavirus ha causado más de 1,100 muertes en todo el país, todo eso que parecía ridículo y excesivo es el escudo protector de todo el equipo humano de trabajo de Perdomo, el éxito para atraer nuevamente a los clientes y la salvación de la Twins Barber Shop, que hace nueve años abrió con el apoyo económico de un amigo y que más tarde equipó con préstamos bancarios.

La Twins Barber Shop, la cual estuvo a punto de quebrar, como le ha ocurrido a cientos de pequeñas empresas, se inscribió en mayo para participar en la prueba piloto de reapertura inteligente convocada por el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) en San Pedro Sula y logró calificar con otras 19 que se comprometieron a cumplir un protocolo de bioseguridad.

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Desde entonces, Perdomo, sus dos hijos, esposa y su equipo de trabajo, compuesto por cinco barberos, viven dentro de la “nueva normalidad”, que a principios causaba incomodidad; pero que ahora es un estilo de vida obligatorio que deben seguir los hondureños mientras llega la vacuna contra el covid-19 o se extingue si la sociedad logra naturalmente la inmunidad comunitaria.

Además de usar mascarillas y protectores faciales, que evitan que caigan en los ojos las gotas esparcidas por personas con covid-19, Perdomo tuvo que desacostumbrarse a muchas actitudes “que eran normales”, dice, para poner en práctica rutinas que “antes eran impensables”.

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Con tarjeta de crédito Comprar en línea con tarjeta de crédito es una opción para mantener la distancia, pero en Honduras solo el 7.8% de hombres y 1.6% de mujeres tiene una, según We Are Social.

“Primero nos comprometimos a ponernos en manos de Dios. Desde que salimos de la casa llevamos puesta la mascarilla. Yo como gerente me encargo de pasar recogiendo a los colaboradores que no tienen transporte. Antes de que suban al carro, yo le tomo la temperatura a cada uno. Todos usamos gel antes y después de bajar. Al llegar a la barbería nos descontaminamos con un espray que contiene alcohol y amonio y nos paramos en el pediluvio que tenemos adentro. Después nos colocamos los guantes y la careta”, detalla.

Las empresas (pequeñas, medianas y grandes) y organizaciones sociales de las regiones más contagiadas por covid-19 (en estas se encuentran Francisco Morazán y Cortés) esperan avanzar en el proceso de apertura inteligente, iniciado el 21 de junio y suspendido una semana después por Sinager, dado al incumplimiento de los protocolos de bioseguridad, aumento del número de casos y saturación del sistema hospitalario.

Con la esperanza de frenar la escalada de la pobreza, el desempleo y el cierre de empresas de todos los niveles, los hondureños esperan sumarse al grupo de países de América Latina que después de cuatro meses y medio inician la ruta hacia la reactivación dentro del concepto de “nueva normalidad”, que consiste en desarrollar las mismas actividades cotidianas, pero bajo condiciones de bioseguridad.

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Pagan por internet. Con el fin de evitar filas en los bancos, los hondureños tendrán que pagar sus facturas por internet. Hasta finales de año solo el 6% de la población lo hacía

En América Latina, a causa de las restricciones impuestas por los Gobiernos, este año cerrarán operaciones 2.7 millones de empresas, 8.5 millones de personas quedarán sin empleo y más de 33 millones de personas que pertenecían a estratos medios ingresarán a estratos bajos.

Chile, donde el Gobierno destina más de $1,900 por persona para la salud (contra $373 de Honduras), abrumado con 344,000 contagiados y 9,020 muertos, inicia esta semana un plan de desconfinamiento gradual con permisos y restricciones.

La semana anterior, en Argentina, luego de 17 días de prueba que permitía salidas cumpliendo medidas de bioseguridad, el Gobierno dio luz verde para que los restaurantes, cafés y bares abrieran operaciones con un máximo de 30% de sus clientes. En esta nueva fase, los argentinos pueden practicar deportes y visitar lugares de culto para orar individualmente.

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Economías más desarrolladas, como la de Inglaterra en Europa, y las menos fuertes, como Argentina, Colombia y Costa Rica, en América Latina, retornan a la vida normal tomando medidas. (Photo by Johan ORDONEZ / AFP)

El 1 de agosto, Costa Rica abrirá los aeropuertos para que puedan ingresar turistas de la Unión Europea, Reino Unido y Canadá, menos Estados Unidos (4.29 millones de contagiados), por ser uno de los dos países con más casos en el continente.

Porque le consta, Perdomo es del criterio que en Honduras y en cualquier otro país las empresas y personas pueden llevar una vida dentro de la nueva normalidad sin temor al contagio, siempre y cuando protejan su boca, nariz y ojos, en otras palabras “cumpliendo todos los protocolos de bioseguridad” aprobados por el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) según la naturaleza de cada negocio u organización.

“En nuestro caso, cuando un cliente llega lo primero que hacemos es tomarle la temperatura, le aplicamos gel y rociamos su cuerpo con el líquido para desinfectarlo. Nosotros no atendemos a personas que lleguen sin mascarilla. Cuando cortamos el cabello no platicamos mucho, como lo hacíamos antes, que era algo normal en una barbería; no utilizamos la brocha, sino que sacudimos el cabello con secadora. Las capas que les ponemos a los clientes son desechables”, dice.

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Desde finales de mayo, en la Twins Barber Shop han atendido a más de un centenar de clientes, entre niños y adultos, y gracias a las medidas y a un pacto de protección establecido entre los barberos dentro del trabajo y en el entorno familiar ninguno de ellos ha contraído el covid-19.

En el ámbito personal, fuera de la barbería, durante toda la cuarentena Perdomo ha sabido adaptarse a la nueva normalidad virtual que las universidades han instaurado para no interrumpir el ciclo educativo de los estudiantes.

“Estudio licenciatura en Mercadotecnia. Yo vengo empezando en la universidad... Las clases virtuales han sido de mucha ayuda, mucha utilidad. No nos detenemos, estamos avanzando; a pesar de que las clases no son presenciales, no bajamos la guardia. No es lo mismo que estar en un aula con un catedrático y los compañeros, pero debemos meternos en este barco de la tecnología para no quedarnos atrás”, manifiesta Perdomo, estudiante del Centro Universitario Tecnológico (Ceutec).

Por tener un ingreso económico y vivir en San Pedro Sula, Perdomo es uno de los 4.3 millones de hondureños que, según la organización londinense We Are Social, tiene acceso a internet desde algún dispositivo móvil para poder cumplir con sus responsabilidades académicas.

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Mario Alas Solís, coordinador del Observatorio Universitario de la Educación Nacional e Internacional, cree que “debido a que la vacuna contra el covid-19 no vendrá de inmediato a Honduras el sistema educativo tendrá que hacer un esfuerzo enorme para que niños, jóvenes y adultos no interrumpan la educación” en esta nueva normalidad.

Para Alas, la nueva normalidad en las universidades no tendrá mayores escollos en vista de que, de una u otra forma, los estudiantes acceden a internet, el problema es en los centros educativos públicos.

“Tenemos una sociedad con altos niveles de pobreza. Más del 60% no accede a internet. Para algunos niños hay computadora (14%) e internet en la casa (un 18%). En el otro extremo tenemos un 30% de familias que no tiene ni televisión ni radio. Hay padres que para que sus hijos hagan las tareas se conectan a internet por medio de su teléfono, y eso representa un gasto en las recargas. Eso es un problema en la economía”, manifiesta.

Nota de redacción. Porque simplemente la vida no va a ser la misma y hay que adaptarse…
Cómo será la “nueva normalidad” para Honduras mientras llega la vacuna contra el covid-19. Cuánto tiempo puede extenderse esta “nueva normalidad”. Las claves de la reapertura económica. Las fases, los primeros sectores y los últimos. Qué están haciendo otros países para rescatar la economía. Iniciativas que han tenido éxito en busca de recuperar economías golpeadas por la paralización de empresas. Qué debe hacer el sector informal para salir adelante. Estos temas serán abordados con expertos y cifras en la nueva serie periodística de LA PRENSA a partir del lunes 27 al viernes 31 de julio.

En las zonas urbanas, la Secretaría de Educación “está haciendo grandes esfuerzos” y el Gobierno debe facilitar el acceso a internet a padres de familia para que sus hijos envíen sus tareas y, en regiones donde la incidencia de covid-19 es baja, “hay que iniciar el trabajo semipresencial”, plantea.

“El Gobierno debe invertir en materiales complementarios impresos para que no haya una carga económica para maestros y padres de familia (...), contratar maestros para tener varios grupos, mantener el distanciamiento entre niños e invertir en agua en las escuelas (el 20% no tiene). El agua es vital en esta pandemia”, expresa.

Perdomo, de 34 años, considera que los hondureños no deben temerle a la nueva normalidad si cumplen con las medidas de bioseguridad. “Los humanos somos como los camaleones, estamos diseñados para adaptarnos a cualquier situación”, afirma.

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La Prensa