Agobiados por deudas, comerciantes y microempresarios desafían al covid-19

Luchan por mantenerse a flote. La mayoría ya no puede estar sin trabajo.

Pequeños comerciantes salen a ganarse la vida.
Pequeños comerciantes salen a ganarse la vida.

SAN PEDRO SULA.

“Debo un préstamo, tengo que mantener a mis hijos, nadie me ayuda, y me arriesgo a trabajar porque tengo que cumplir con mis compromisos”, expresó con el rostro sudoroso Adela García, quien está envuelta en un gran dilema: subsistir o enfermarse.

García, quien vende alimentos preparados cerca del centro de San Pedro Sula, asegura que “aguantamos unos meses encerrados, pero no podemos más”.

“Esta pandemia dejará mas negocios quebrados que muertos, pero si no nos dejan trabajar las muertes aumentarán”.

Su situación económica es similar a la de muchos pequeños negocios en el centro de la Capital Industrial de Honduras que tienen más de 130 días de no facturar. Ayer en una hora despachó varios pedidos de pollo con papas a clientes que pasaban por ahí y a los propietarios de pequeñas tiendas que necesitaban comer.

Muchos vendedores hemos aguantado, pero ya no podemos porque tenemos deudas.

Claudia Pineda, vendedora

A pocos metros del puesto de pollos hay una casa de empeño donde más de diez personas hacían fila para dejar sus prendas de valor por algo de dinero porque la mayoría se quedó sin trabajo o está suspendido sin goce de salario.

Las historias se repiten en el centro de la ciudad. Los despidieron de sus trabajos, otros están suspendidos y mientras tanto buscan cómo sobrevivir.

“Mire, yo ando buscando pisto porque la situación está difícil. En mi familia hay enfermos y no hay dinero para comprar medicamentos. Es difícil enfermarse y no tener de dónde echar mano”, confiesa José Medina mientras hace fila en una casa de empeños para dejar un par de anillos de oro.

A pesar de que muchos de los vendedores y dueños de negocios dicen que han tenido casos de covid en sus familias, sienten que si les llega a ellos resistirán. Otros como Óscar Méndez se muestran hasta incrédulos y lo evidencian con lo mal colocada que está su mascarilla, pues la lleva en la barbilla.

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El movimiento en la zona comercial en el centro de San Pedro Sula es grande.

Revivió el comercio

Al recorrer la ciudad se comprueba que desde hace tres semanas el movimiento comercial parece normal, como si no estuviéramos en una emergencia, y peor en una pandemia.

Las deudas, el hambre y las múltiples necesidades han obligado a desafiar la emergencia y pareciera que la fase cero quedó únicamente en anuncio. La esperanza y la necesidad se mezclan en las calles de la ciudad y algunos reflexionan ante los llamados de los médicos y del Gobierno a quedarse en casa; pero no pueden hacerlo, necesitan comer y recuperarse.

La falta de protocolos de bioseguridad en algunos de estos sitios es evidente, no hay supervisión de nadie. Muchos portan mascarillas desgastadas y que seguro no cumplen la función de protección; pero no tienen ni para eso.

Muchos almacenes, tiendas y negocios tienen sus cortinas abajo con rótulos que advierten que está “cerrado”, pero permiten el ingreso de personas a comprar. Más allá del centro, en la famosa segunda calle y la avenida de la línea, un grupo de buhoneros no ha dejado de vender durante la emergencia, pues a pesar de que el transporte público no está funcionando el movimiento comercial es grande. Cada quien se las ingenia como puede para llegar, dicen.

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Muchos dueños de cafeterías, casas de empeño, puestos de comida y hasta almacenes se las han ingeniado para vender y lo están logrando, pues no quieren cerrar sus emprendimientos.

Conciencia versus necesidad

Algunos se arriesgan, otros prefieren esperar. Las cafeterías y pequeños negocios ubicados en el parque central siguen cerrados. Intentaron abrir y lo lograron por cuatro días desde el 8 de junio, luego tuvieron que cerrar porque la municipalidad mantiene cercado el parque central y las calles aledañas.

“Nosotros hemos preguntado a qué se debe ese cierre en esta zona y por qué no son parejos, ya que casi todo está abierto y nadie nos dice nada”, cuestiona Juana Nerea, dueña de una cafetería.

17%
de desempleo en el sector construcción y servicios en EUA. La mayoría de los sampedranos que emigraron a los EUA laboran en estos sectores, lo cual repercute en las remesas.

“Hemos tenido que suspender a los empleados porque llevamos cerrados cuatro meses desde el 16 de marzo, pero vemos que otros sitios están abiertos. “Estamos llegando al punto de no regreso porque ni siquiera podemos hacerle frente a las deudas”, lamenta Nerea.

Los microempresarios están necesitados de que se tomen decisiones que les favorezcan porque muchos están en problemas, y en este momento ni siquiera pueden pagar la luz, por lo que muchos se están arriesgando a trabajar en medio de un toque de queda, como le llaman ellos.

56%
Personas estaban subempleadas en San Pedro Sula realizando labores fuera de sus profesiones. Este porcentaje incrementará con la pandemia.

El economista Melvin José Ferraro explica que se vive una situación compleja. “En San Pedro Sula, 94% de las unidades económicas formales son pequeñas y medianas empresas, estas representan aproximadamente 28,335 unidades, que están en riesgo de cerrar”.

Los sectores productivos de San Pedro Sula que fueron más afectados incluyen el comercio al por mayor y menor, construcción, actividades de alojamiento y servicios de comidas y otras actividades, como el sector financiero, representando casi el 70% del sector productivo de la ciudad; pero no se necesitan estadísticas para conocer la realidad, basta con recorrer el centro de San Pedro Sula, donde las historias de sobrevivencia en medio de la pandemia abundan y aumentan cada día.

La Prensa