Hondureños con VIH siguen enfrentando la discriminación laboral

La emergencia que sufre el país por el COVID-19 vino a afectar su ritmo de tratamiento médico y su economía, ya que la mayoría trabaja de manera independiente.

Los portadores de VIH siguen sin encontrar oportunidades de empleo en nuestro país.
Los portadores de VIH siguen sin encontrar oportunidades de empleo en nuestro país.

San Pedro Sula, Honduras.

Pese a que existe un marco normativo en la Constitución hondureña que regula la discriminación y promueve la igualdad de personas con VIH desde el ámbito educativo, laboral y otros escenarios de servicio, aún hay barreras que vulneran sus derechos y los orillan a la sombra del resto de la sociedad.

Si bien es cierto, la ley los defiende, quienes han revelado su diagnóstico sufren un trato discriminatorio a través de cambios de funciones, rechazo por parte de compañeros de trabajo y acoso laboral. Es casi normal que las empresas no los recluten, no por su falta de capacidad para desempeñar un cargo, sino que por miedo al "contagio", de esta manera quedan relegados.

Honduras adoptó una Ley Especial sobre VIH y Sida (decreto No. 147-99) en cuyo artículo 52 se garantiza el derecho al trabajo y prevé que ninguna persona en el sector público o privado puede ser despedida por su condición de ser portadora de VIH o enferma de Sida.

La Ley Especial del VIH en Honduras indica que dicha prueba es estrictamente voluntaria y solo se puede hacer bajo consentimiento informado en los servicios de Salud y previa consejería, así como en los casos de disposición de autoridad competente y fundamentada en ley.

Entre otras disposiciones, la ley establece que las personas que viven con VIH quedan exentas del pago de la cuota de recuperación para los medicamentos antiretroviral o cualquier otro cobro por la prestación de servicios, garantizando de esta manera el derecho al acceso gratuito a la salud. También al acceso y permanencia en el trabajo y al sistema educativo, así como el derecho a la adopción.

A criterio de Rafael Murillo, reconocido abogado y con amplia experiencia en la rama laboral, comprobar una discriminación dentro de las empresas es complicado, aunque aduce que ahora con el nuevo Código la discriminación incurre en una falta penal, lo que podría ser esperanzador.

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Abogado Rafael Murillo

Suele pasar que en algunos formularios de reclutamiento de personal se consulte si el aspirante tiene problemas de salud, es allí donde quienes tienen VIH mienten por temor a no ser aceptados en el cargo.

"La empresa tarde o temprano se dará cuenta, puede ser que el puesto sea de bodeguero, por ejemplo, allí una persona de VIH no va a rendir y el gerente lo va a saber, pero si es un trabajo de oficina no debería haber problema. Realmente es casi imposible que alguien que tiene VIH/Sida lo confiese en un contrato o de manera verbal, pero tampoco la empresa puede obligarlo a hacerse un examen al respecto", expresó el también especialista en Derecho Notarial, Civil y egresado de Costa Rica.

Murillo aseguró que alguien que tiene VIH puede faltar las veces que sean necesarias a la empresa si es verdaderamente justificable por su tratamiento, pero si la ausencia es permanente y más de seis meses, la empresa puede perfectamente prescindir de sus servicios, aunque deberán darle las prestaciones.

"Ahora que es penal y que la Atic o DPI pueden dar seguimiento a esos casos de discriminación, es posible que haya mayor respuesta a las injusticias, pero repito, sigue siendo difícil comprobar una discriminación, salvo que el gerente haya marcado un patrón de despidos similares en años anteriores", añadió.

Cuando la discriminación se genera desde los compañeros, el empleado que tiene VIH puede decirle al patrono y allí se pueden generar despidos por la acción, pero si la empresa respalda dichos actos, puede ser penalizada y obligada a pagar multas e incluso daños morales que llagase a alegar la víctima.

El experto concluyó diciendo que si la empresa decide despedir antes de los seis meses de ausencia, el empleado puede alegar un despido injustificado, por lo que puede pelear un reintegro, cesantía, preaviso y los salarios caídos.

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Francia Maradiaga, del Conadeh

Francia Maradiaga, coordinadora de la Defensoría de las Personas de la Diversidad Sexual, del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), manifestó que son consientes de muchas injusticias que se cometen a lo interno de las empresas con personas de VIH en el país, sin embargo, confesó que resulta difícil controlarlas porque muchas de ellas no se denuncian de manera oficial en la institución.

"Los casos de despido o discriminación se dan y lastimosamente es casi imposible que el afectado obtenga éxito para evitarlo, siempre los patronos buscan las forma de que ya no forme parte de la empresa", apuntó.

Agregó que "como Conadeh seguimos trabajando en capacitaciones para el personal de la Policía y Salud, hemos mejorado varias cosas en beneficio de esta población vulnerable, de igual manera a través de redes promotoras y defensoras locales para vigilar que los pacientes de VIH reciban los medicamentos, así como monitorear las políticas públicas y discusiones generales en este tema, además de quejas y denuncias".

En el año 2019 las personas con VIH interpusieron ante el Conadeh 37 quejas, de igual manera en 2018, figurando entre las grupales, las relacionadas con la insuficiente respuesta ante la resistencia a los medicamentos de segunda línea, así como desabastecimiento de dos medicamentos ARV.

En uno de los últimos informes anuales que el Conadeh presentó ante el Congreso Nacional, denunció que en Honduras todavía se niega el acceso a los seguros y a la obtención de un crédito por tener VIH, y a pesar de que en la Ley Especial de VIH y Sida se prohíbe la solicitud de resultados y pruebas, se continúan solicitando como requisito para ingresar a la Policía Nacional, Fuerzas Armadas y algunas empresas privadas previo a la obtención de puestos de trabajo.

Un virus de años y que sigue activo

Honduras experimenta esta epidemia concentrada en poblaciones clave: hombres que tienen sexo con hombres, mujeres trabajadoras sexuales, población trans y dentro de ésta las mujeres trans. La prevalencia de VIH en estas poblaciones es mayor al 5%, mientras en embarazadas es menor del 1%, asimismo, datos recientes indican prevalencias mayores a 1% en personas privadas de libertad y en población garífuna.

Desde inicios de la epidemia en 1985 a mayo del 2020, la Unidad de Vigilancia de la Secretaría de Salud en Honduras registró por notificación un total de 38,291 casos acumulados, de los cuales 25,061 corresponden a infección avanzada por VIH y 13,230 a casos asintomáticos.

De acuerdo con información proporcionada a LA PRENSA por Elvia Ardón, directora de Normalización del Ministerio de Salud, de enero a mayo de 2020 se notificaron 122 casos de VIH en todo el país, de los cuales 74 corresponden a casos asintomáticos y 48 a infección avanzada por VIH. La distribución de casos según sexo a mayo 2020 fue de 69% en hombres y de 31% en mujeres.

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Elvia Ardón, directora de Normalización en la Secretaría de Salud

La población económicamente activa en el rango de 20 a 49 años sigue siendo la más afectada, geográficamente la epidemia se concentra en la zona atlántica y el corredor central del país.

La principal vía de transmisión sigue siendo la sexual con 93%, de los casos nuevos diagnosticados de enero a diciembre del 2019, las personas que se autodefinieron como heterosexual fue el (62.30%), mientras que la autodefinición homosexual y bisexual fue de 18.03 % y 13.11% respectivamente, para el mismo período se reportó que el 2.46% de los casos notificados se autodefinieron como mujeres trans.

En los últimos cinco años el promedio anual de casos notificados a nivel nacional es de 1,099 casos, de los cuales siete departamentos acumulan el 86%: Cortés, Francisco Morazán, Atlántida, Yoro, Colón, Choluteca y Comayagua, mientras que las ciudades con mayor carga de VIH son: San Pedro Sula, Tegucigalpa, La Ceiba, El Progreso, Choloma, Choluteca, Tela y Puerto Cortés.

El 86.3% corresponde a los de color mestiza, el 5.2% a garífunas, seguido de los misquitos con un 4.0%, el grupo más afectado sigue siendo la población económicamente activa 56.1%, el 54.8% corresponde al sexo masculino y 45.2% al sexo femenino.

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El hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula recibió a 180 pacientes en el año 2015; a 156 en el 2016; a 117 en el 2017; a 193 en el 2018; a 241 en el año 2019 y 78 pacientes al cierre de junio de 2020 (29 en enero, 26 en febrero, seis en marzo, 3 en abril, 10 en mayo y 4 en junio).

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Karen Erazo, especialista en tema de VIH

Karen Erazo, jefa del Servicio de Atención Integral (SAI) del hospital Catarino Rivas, dijo a LA PRENSA que por la situación de la pandemia la forma de trabajo con relación a las personas con VIH ha cambiado y por lo tanto los diagnósticos han disminuido.

"Debido al plan de contención que tenemos no hemos ofertado el servicio como antes, ahora los pacientes en control solo llegan a traer sus medicamentos, aunque claro, siempre hay personas con mayor dificultad de su salud que permanecen hospitalizadas", añadió la galena.

Indicó que en el Catarino Rivas se diagnostica con VIH un promedio de entre 12 a 15 personas cada mes, y que la mayoría de los afectados son de edad comprendida de 20 a 49 años, aunque ha habido un significativo aumento de los adultos mayores.

"En el Catarino Rivas estamos completamente abastecidos de medicamentos para los pacientes de VIH, y ahora debido a la pandemia en el país, hasta junio acercamos al menos 670 tratamientos a las viviendas de ellos como una forma de ayuda ante la dificultad del transporte público", mencionó.

También señaló que al menos tres pacientes de VIH mueren cada mes, el motivo de mayor peso es el abandono de tratamiento, ya que algunos medicamentos que no están en el hospital deben comprarlos en el comercio y en muchos casos no tienen el dinero suficiente, mientras que otros prefieren perder las citas médicas para no ser despedidos en su trabajo.

Los medicamentos o tratamientos que los pacientes menos graves reciben son para cada dos o tres meses, pero si hay pacientes delicados por el avance de su enfermedad, deben recibirlos cada 15 días o un mes. El Catarino Rivas recibe pacientes no solo de San Pedro Sula, también de otros departamentos del país, ya que mucha población de la zona rural, por temor al estigma, evita ir a los centros asistenciales regionales, aunque ahora por la emergencia que sufre el país son su única opción.

Mientras que en el Instituto Hondureño de Seguridad Social de Tegucigalpa, hasta el 27 de julio se reportaron 368 pacientes de VIH, de los cuales 361 son adultos (hombres y mujeres) y siete niños.

Lesbi Karina Díaz, trabajadora social del SAI en el Seguro Social, afirmó que de momento los pacientes no han dejado de recibir sus medicamentos, los cuales se dan para dos meses, y en medio de la pandemia en el país, reciben atención psicológica, social, farmacéutica y médica.

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Letis Hernández, de ASONAPVSIDA

Letis Hernández, coordinadora nacional de la Asociación Nacional de Personas Viviendo con VIH/Sida en Honduras (ASONAPVSIDA), recordó que desde 1999 siguen velando por los derechos de los afectados por esta enfermedad e incluyéndolos a un trabajo a través de sus 60 grupos de autoapoyo en todo el país.

"Nosotros les brindamos capacitaciones sobre el VIH, acompañamiento y apoyo psicosocial, ahora con la pandemia en el país tenemos equipos que trabajan en identificar nuevos casos o a quienes han abandonado su tratamiento, por eso se les lleva los medicamentos casa por casa", aseguró.

A criterio de la promotora de los derechos de personas con VIH, son pocas las empresas conscientes de todo lo que viven aquellos con esta enfermedad en su cuerpo. "Los orillan a hacerse una prueba de VIH o en ciertos casos los despiden sin una verdadera justificación, por eso la mayoría de personas con VIH en Honduras trabaja de manera independiente", exteriorizó.

Consultando a infectólogos sobre si las personas con VIH son de las más vulnerables en este tiempo de pandemia por COVID-19, explicaron que si ellos mantienen activos sus tratamientos tendrán una carga viral alta, de esa manera el riesgo es igual que las demás personas sanas o con otros problemas de base, pero no mayor.

Los especialistas en esta área de la Salud remarcaron que la infección por VIH y Sida no son lo mismo. El Virus de la Inmunodeficiencia Humana infecta al organismo humano a través de tres vías: intercambio de fluidos seminales y vaginales en las relaciones sexuales, de mujer embarazada a su hijo y por transfusión sanguínea.

A su vez, recordaron que ni besos, ni abrazos, ni saliva, ni comer en el mismo plato o usar otros utensilios del hogar, como tampoco la convivencia diaria, hacen que una persona se infecte de VIH.

Mientras que el Sida es una fase avanzada de la infección, aquí surgen neumonías atípicas, herpes, infecciones estomacales severas y síndrome de desgaste, entre otros trastornos. En esta etapa de la infección es cuando el paciente baja de peso, sufre diarreas, sus pulmones fallan, su salud puede colapsarse y morir.

35 años del virus en el país

Un informe de la Secretaría de Salud subraya que en Honduras, el 84.9% de las personas registradas con VIH y Sida entre 1985 y 2005, reportaron haber contraído la enfermedad a través de transmisión por relaciones heterosexuales, el 6.3% se atribuyeron la transmisión de madre a hijo, el 3.3% informaron ser bisexuales, 3.1% homosexuales y 0.1% que eran consumidores de drogas inyectables.

Para el año 2019 se esperaban 166,321 mujeres embarazadas en Honduras, de ellas fueron captadas en control prenatal 144,481, de estas al 73% se les realizó la prueba de VIH. De igual manera se reportaron 156 embarazadas con VIH en tratamiento y de ellas el 58% iniciaron su tratamiento durante el embarazo actual y 42% en tratamiento con diagnostico conocido.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los programas nacionales establezcan la capacidad de proporcionar pruebas virológicas tempranas de bebés para VIH a las seis semanas o lo más pronto posible a partir de entonces para guiar la toma de decisiones clínicas en la etapa más temprana posible.

La Comisión de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos ha reafirmado la importancia en relación con la respuesta a la epidemia, por lo que en su resolución 2001/51 pidió que: “Los Estados, en consulta con organismos nacionales pertinentes, incluidas las Instituciones nacionales de Derechos Humanos, desarrollen y apoyen mecanismos apropiados para vigilar y hacer cumplir los derechos humanos relacionados con el VIH y Sida”.

La Prensa