Entrega de cadáveres equivocados genera disputa entre dos familias

Una de las parentelas incluso enterró el cuerpo de un anciano creyendo que era el de su pariente.

Las familias estuvieron dirimiendo el problema afuera del hospital Mario Rivas. Uno de los cuerpos era de Feliciano Herrera  (foto).
Las familias estuvieron dirimiendo el problema afuera del hospital Mario Rivas. Uno de los cuerpos era de Feliciano Herrera (foto).

San Pedro Sula, Honduras.

Dos familias se vieron enfrascadas ayer en una disputa al entregarles el personal de la morgue del hospital Mario Catarino Rivas en forma equivocada los cadáveres de sus parientes, que fallecieron en ese centro asistencial.

A las 3:00 pm del sábado, los parientes de don Feliciano Herrera Luna (de 88 años) reclamaron su cuerpo en la morgue del hospital y no abrieron el ataúd por recomendaciones de las personas de la funeraria donde compraron el féretro, quienes les manifestaron que emanaba mal olor de la pierna que le iban a amputar al ahora fallecido.

“Nosotros no lo abrimos (el féretro) y lo llevamos para la casa en la colonia Brisas de Occidente Número Uno del sector de Cofradía”, relató uno de los familiares del octogenario.

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Dijo que al llegar a la vivienda abrieron el ataúd a eso de las 6:00 pm y “echamos de ver que no era él (don Feliciano)”. Los familiares de don Feliciano explicaron que detectaron que no era su cuerpo por las características físicas y porque a él le faltaba una oreja y el cadáver que tenían en el cajón tenía las dos orejas.

De inmediato se vinieron rumbo al hospital para que les entregaran el cuerpo de su pariente, donde estuvieron hasta la 1:00 am de ayer; pero no les dieron respuesta. Regresaron a las 7:00 am al hospital, donde se enteraron que los restos de su pariente se los habían entregado a la familia de otro hombre que falleció el mismo sábado antes de que ellos reclamaran el cadáver de don Feliciano.

Al hospital también llegó la familia del otro difunto, de quien se dijo respondía al nombre de Abelino Hernández Padilla.

Sus familiares no quisieron dar declaraciones a los medios de comunicación. Las dos parentelas entraron en una discusión porque los dolientes de Hernández ya habían enterrado el cuerpo de don Feliciano en un cementerio de la ciudad creyendo que era el de su deudo.

Los familiares del octogenario le exigieron a los parientes de Hernández que les devolvieran los restos del anciano. Por casi dos horas, las dos familias estuvieron discutiendo porque, según dijeron los consanguíneos del octogenario, los parientes de Hernández no querían devolverles el cuerpo del anciano porque ya lo habían enterrado.


Al final, los familiares de Hernández accedieron a pagar los gastos de entierro del cuerpo que andaban los deudos de don Feliciano y llegaron al acuerdo de darle terraje en el mismo cementerio donde sepultaron al octogenario para que sus dolientes supieran dónde estaban sus restos y darle el último adiós.

La Prensa