El cardenal de Honduras cuestiona a los que rechazan a los enfermos de COVID-19

El líder religioso dijo que los hondureños pueden vencer la panademia con esfuerzo personal durante el confinamiento.

 En la imagen un registro del cardenal de Honduras, Óscar Andrés Rodríguez. EFE/Gustavo Amador/Archivo
En la imagen un registro del cardenal de Honduras, Óscar Andrés Rodríguez. EFE/Gustavo Amador/Archivo

Tegucigalpa.

El cardenal de Honduras, Oscar Andrés Rodríguez, cuestionó este domingo a quienes rechazan o discriminan a los enfermos de COVID-19, que ya suma 12.048 contagios y 358 fallecidos en el país desde marzo.

"Me han compartido algunos testimonios de personal de la Salud, incluso algunos médicos de otros países, que sentían la angustia en los pasillos de los hospitales viendo morir tanta gente, en esa lucha por poder respirar", dijo el religioso.

El cardenal se expresó en estos términos durante una misa sin fieles, por un toque de queda que rige en el país, a causa del coronavirus, que ofició en la Basílica Menor de la Virgen de Suyapa, patrona del país centroamericano.



"No cabe duda que nuestra Honduras está pasando el momento tal vez más difícil y vemos como está subiendo el número de contagiados, así tiene que subir el número de aquellos que ponemos nuestra confianza en Dios", subrayó.

"¿Podremos vencer esta pandemia?", se preguntó el cardenal hondureño, quien se respondió: "sí, pero no como algo mágico, sino ciertamente con un esfuerzo personal, cuesta el confinamiento, cuesta llevar la mascarilla, la distancia de uno a otros, ese es el esfuerzo que tenemos que hacer para vencer el mal".

Las autoridades de Honduras han suspendido la segunda fase de la "apertura inteligente" que comenzó el 8 de junio ante la escalada de contagios, principalmente en el departamento de Cortés y Francisco Morazán, en el norte y centro del país.



Cortés y Francisco Morazán son las dos regiones hondureñas más afectadas por el coronavirus, con 6.055 y 4.263 contagios, respectivamente.

Ante el avance del coronavirus, los sanatorios de Honduras han comenzado a colapsar por falta de camas y otros recursos para atender a tanto enfermo, como es el caso del Instituto Nacional Cardiopulmonar y el Hospital Escuela, en Tegucigalpa, que ya no tienen cupo para ningún paciente más.

La Prensa