¿Un papa bueno y otro malo?

La película trata una de las transiciones de poder más dramáticas de los últimos tiempos en la Iglesia Católica: la abdicación del papa Benedicto XVI y el papa Francisco convirtiéndose en su sucesor.

Unos nombres que suenan para los premios Óscar de 2020 (las nominaciones se conocerán el 13 de enero; los ganadores, el 9 de febrero). Pryce-Francisco podría estar nominado a mejor actor; Hopkins-Benedicto, en la categoría de mejor actor secundario.
Unos nombres que suenan para los premios Óscar de 2020 (las nominaciones se conocerán el 13 de enero; los ganadores, el 9 de febrero). Pryce-Francisco podría estar nominado a mejor actor; Hopkins-Benedicto, en la categoría de mejor actor secundario.

Los Ángeles.

Cada historia tiene un héroe y un villano, y el director y productor de cine brasileño Fernando Meirelles lo tenía claro cuando decidió hacer un filme sobre los papas Francisco y Benedicto XVI... al menos al comienzo.

Por primera vez en siete siglos, la iglesia Católica tiene dos pontífices vivos y en Los dos papas, Meirelles lleva a la pantalla debates imaginarios entre el estricto y conservador clérigo alemán y su sucesor argentino, más progresista.

“Al principio de la película, Benedicto para mí era el ‘papa malo’ y Francisco el ‘papa bueno’”, dijo el director de la película Ciudad de Dios a la agencia AFP, asegurando que a medida que la producción trascendió aprendió más de ambos personajes y su imagen comenzó a cambiar.

“Leí algunos de sus escritos, escuché algunos de sus sermones y es muy interesante”, siguió. “Creo que la gente creó esta imagen del nazi, que no es real... de hecho, no es muy distinto al papa Francisco”.

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Los dos hombres ponen de lado sus diferencias, y a través de estas conversaciones en la residencia papal y la Capilla Sixtina, comienzan a unirse en torno a Benedicto tocando el piano y al fanatismo de Francisco por el fútbol.

La nueva cinta de Netflix, que comienza a sonar como posible candidata al premio Óscar, es protagonizada por las estrellas británicas Anthony Hopkins y Jonathan Pryce como Benedicto y Francisco respectivamente, mientras que el argentino Juan Minujín encarnó al joven pontífice.

El actor Anthony Hopkins celebró la buena recepción que ha recibido esta película, que considera puede enseñar al mundo algo sobre tolerancia. “Hablemos, sentémonos, dejemos de ser tan lúgubres con todo”, dijo el ganador del Óscar.

La película se estrenará en la plataforma el próximo 20 de diciembre. Tiene una duración de 2 horas 06 minutos. ll-papa2-011219(1024x768)

Más interesante que Bergoglio

La renuncia del papa Benedicto en 2013 se produjo en un contexto de escándalos de abuso sexual infantil y corrupción financiera, acontecimientos que aborda la película aunque fugazmente.

En un momento, Francisco escucha la confesión de su antecesor, en la que admite tener conocimiento de acusaciones históricas de abuso sexual contra el cardenal mexicano Marcial Maciel.

Pero el audio se desvanece rápidamente a silencio, dejando que la audiencia llene los espacios vacíos.

“Tuve que tener mucho cuidado de no ir (demasiado) lejos”, dijo Meirelles. “Teníamos más líneas sobre el abuso infantil (en el guión), pero si ponía dos párrafos más sobre eso, se convertiría en una película.

Juan Minujín desconocía buena parte del pasado del papa Francisco, de cuando Jorge Bergoglio era un joven enamorado, aún lejos del púlpito. La primera referencia que le viene a este actor argentino es el “cuestionado” pasado del ahora papa por su relación con la dictadura.

DATOS

1.- estreno. Los famosos actores Jonathan Pryce y Anthony Hopkins posan en la presentación de la película "Los dos papas".

2.- carrera. Anthony Hopkins no concibe la vida sin trabajar duro. A sus 81 años, el intérprete siempre encuentra alguna nueva afición con la que ocupar su tiempo cuando no se encuentra rodando.

Minujín no se considera una persona muy religiosa, pero se puso a estudiar sobre el pontífice cuando el brasileño Fernando Meirelles lo llamó para interpretar sus años mozos en Los dos papas, el filme de Netflix que explora diálogos imaginarios entre el papa Benedicto XVI y Bergoglio antes de que abandonara su pontificado.

P: El nombre Jorge Bergoglio no le era desconocido. ¿Qué recuerda antes de que fuera papa?

R: Una sensación ambivalente, porque Bergoglio tiene un ‘background’ (pasado) que fue muy cuestionado por alguna gente en Argentina por situaciones polémicas con lo cual para todos en el país fue un poco una grata sorpresa el giro que fue dando cuando asumió el papado, y tomó una agenda internacional muy interesante e importante, dando una voz a la inequidad, a la pobreza, (contra) gobiernos autoritarios, refugiados, inmigrantes, cambio climático. En ese sentido creo que el papa es mucho más interesante que Bergoglio.

P: Y después de hurgar y repasar fragmentos del pasado de Francisco, ¿que encontró?

R: No soy una persona religiosa, entonces tuve que investigar por un lado, la religión, la formación jesuística que tuvo Bergoglio, no conocía que estudiaba lírica, que estaba enamorado de una chica, cuando fue llamado de fe.

Conocía este devenir en los años 70 con la dictadura militar y después me adentré mucho más en su agenda como papa, como Francisco, que la valoro mucho, (...) que me parece que le ha dado un cambio a la mirada de la iglesia.

P: ¿Cómo fue la relación con Anthony Hopkins y Jonathan Pryce?

R: A Hopkins lo conocí después, una vez ya estrenada la película. Con Jonathan sí, me volaron a Londres una semana donde trabajé unos días con él, con Fernando, con la coach de acentos para grabar una referencia de acento argentino para sus diálogos, conocerlo, charlar.

Después en Argentina compartimos muchos las locaciones porque muchas veces grabábamos en la misma locación, trabamos una amistad, fuimos a comer. Es un actor que admiro mucho, sentí mucha afinidad.

P: ¿Cómo evalúa el resultado del filme?

R: Ha sido una película muy interesante, muy intensa y con un resultado extraordinario, era un guión muy bien escrito, que tenía la dificultad de ser una película dinámica y no una cosa teatral de dos señores hablando y creo que Meirelles lo logró, es una película con mucho humor, divertida, donde la audiencia tiene la oportunidad de ver el lado más humano de estos dos personajes.

P: ¿Cómo ve a “Los dos papas” de cara a los premios Óscar?

R: Soy fan de Fernando, soy un admirador de todas sus películas (...). Ojalá tenga nominaciones porque las merece mucho. la sobre abuso infantil”.

“Él sabía que un cardenal mexicano tenía problemas con niños, y no hizo nada para evitar un gran escándalo”, agregó.

No obstante, Benedicto emerge en la película como una figura sorprendentemente simpática, algo que Meirelles atribuye al encanto de Hopkins.

El filme también va al pasado y cubre un período oscuro en la vida del padre Jorge Bergoglio.

Como jefe de los jesuitas argentinos, se le acusó de no enfrentar a la brutal dictadura militar del país en la década de 1970.

“Francisco fue y sigue siendo una persona divisiva en Argentina. Se habla de ello en la película, no se evita”, dijo Pryce a la AFP.

La estrella de Juego de Tronos indicó que para desarrollar al personaje estudió los “defectos y debilidades” de Francisco, así como sus rasgos más admirables, como su lucha contra la desigualdad y el cambio climático.

“Para todos en Argentina fue un poco una sorpresa el giro que dio Bergoglio una vez que asumió el papado”, indicó por su parte Minujín. “Tomó una agenda muy interesante”.

“El papa es mucho más interesante que Bergoglio”, zanjó.

Capilla Sixtina

“Los dos papas” -que llegó a los cines de Estados Unidos el pasado 27 de noviembre y a la plataforma de Netflix el 20 de diciembre- presentó desafíos únicos, admitió el director Fernando Meirelles, comenzando por la copiosa cantidad de diálogo.

“El guión es muy bueno, pero al final son dos tipos hablando”, bromeó el director, que ideó mecanismos para mantener en movimiento a la pareja.

En una parte del filme, ambos piden pizza a la Capilla Sixtina, que tuvo que ser representada en una exacta réplica pues la producción no tuvo acceso a la Ciudad del Vaticano

“Eso fue hermoso, pasamos 17 días rodando dentro de ese estudio”, dijo Meirelles. “Es una réplica perfecta, exactamente igual... que conozco como mi hogar”.

Gregorio XII renunció al papado en 1415 para poner fin al Cisma de Occidente. Poco, casi nada, se sabe de su relación con su sucesor, Martín V.

Sin embargo, en pleno siglo XXI los rumores y noticias sobre cómo es la relación entre Ratzinger y Bergoglio han permitido a Meirelles y McCarten hacer su trabajo, que siempre juega en el límite entre la realidad y la especulación.

Algo similar a lo que puede ocurrir con The Crown, la serie de la misma plataforma que relata los secretos de la familia real británica, también entre lo público y lo privado, lo real y lo fabulado.

La película demuestra dos caracteres que se van acercando: el más serio y mayor, que no sabe quiénes son los Beatles y que acaba alguna noche tocando viejas canciones de cabaré al piano.

El más joven, un ruidoso y acérrimo fan del San Lorenzo del Almagro, su equipo de fútbol de toda la vida. Sus charlas, sus paseos por Castel Gandolfo. Su búsqueda de posturas en común. Todo, como siempre, entre la realidad y la ficción. De ahí que se toquen temas que puedan generar polémica, como el de los abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica.

¿Han hablado de ello realmente los dos Pontífices? ¿En qué términos? Además, la película desvela una supuesta faceta desconocida, “estricta y autoritaria”, según algunos de sus antiguos colaboradores, de Francisco antes de su papado.