Hondureños comen cebollas holandesas

En la última década y media, Honduras importó unos 162 millones de kilogramos de cebolla

Saco de cebollas holandesas en la Central de Abastos de San Pedro Sula.
Saco de cebollas holandesas en la Central de Abastos de San Pedro Sula.

San Pedro Sula, Honduras.

Unas cinco de cada diez cebollas que en los últimos 15 años han consumido los hondureños en encurtidos, hamburguesas, ensaladas y otras comidas han sido producidas por agricultores holandeses.

Holanda, el décimo productor mundial de cebolla, es el principal proveedor de Honduras con el suministro de más de 86 millones de kilogramos de esta hortaliza.

El mercado hondureño importó en la última década y media, de acuerdo con cifras del Banco Central de Honduras (BCH), 162,621,698 kilos vendidos por Holanda (53%), Bélgica (18%), Guatemala (18%), Estados Unidos (5%) y otros países.

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Por esa cantidad, Honduras ha pagado más de $57,009,863 (equivalentes a más de L1,405 millones convertidos con la tasa de cambio actual de L24.64 por $1.00).

A partir del próximo mes ofrecerán las hondureñas.

Juan Osorto, propietario de una tienda de verduras en la Central de Abastos de esta ciudad, opina que “el mercado se ve obligado a importar porque la producción nacional es temporal y no cubre la demanda de todo el año”.

“La cebolla de Holanda es buena, la podemos tener en los sacos varias semanas y no se pudre”, explica Osorto mientras muestra un saco de 50 libras con una etiqueta que dice en letras anaranjadas “Origin: Holland”.

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En ocho años (tiempo que tiene de vender) él ha visto que los precios son inestables a causa de alzas en la demanda provocada por la llegada de compradores salvadoreños.

“Hemos llegado a vender el saco hasta L1,200, también a L100. Ahorita no hay mucha demanda porque la economía no sirve”, dice. “Antes vendía 800 sacos semanales, ahorita unos 50 sacos”.

Indistintamente de la procedencia, los comerciantes, como Osorto, en estos días venden el saco de 50 libras de cebolla amarilla a L480 y en L750 el de roja.

Juan Osorto, Wilmer Galo y otros comerciantes de la Central de Abastos de San Pedro Sula venden cebollas amarillas y rojas de Holanda.

Los hondureños consumen más cebollas amarillas (87%), compradas en su mayoría (54%) a Holanda, y en menor cantidad las rojas (12%), proveídas en un un 56% por ese mismo país europeo.

En otro galpón de la Central de Abastos, Wilmer Galo, comerciante de hortalizas, espera que “en estos días lleguen los últimos camiones con cebolla de Holanda”.

“Nosotros vendemos más cebollsas de Holanda en octubre, noviembre y diciembre. Creo que los barcos vienen cada 15 días. En enero comenzaremos a vender la cebolla hondureña, esta es unos L50 más barata”, expresa.

Cifras de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) indican que los cebolleros nacionales produjeron en la cosecha antepasada 250,000 sacos (de 50 libras), aproximadamente 5,669,904 kilos, de esa suma, 1,016,114 kilos tuvieron como destino El Salvador, indican cifras del BCH.



Duvis Iriarte, productora y administradora de la Asociación de Productores de Cebolla de Ocotepeque (Aproceo), estima que su organización le aporta al mercado el 75% de la producción nacional y el 25% restante lo genera Güinope, Maraita, El Paraíso, La Paz y Comayagua.

Fuente económica.

Unas 1,000 familias propietarias de parcelas inferiores a las cinco manzanas se dedican a este sector, cuya cosecha comienza en diciembre y termina a inicios de abril.

Radicadas en zonas rurales donde no hay empleos formales, estas familias, el Gobierno, por medio de la SAG, y comerciantes (incluidos los supermercados) instituyeron la Cadena Nacional de la Cebolla para establecer acuerdos de compra, precios y cantidades con el objetivo de proteger la producción nacional ante las importaciones y mantener abastecido el mercado.

El 53% (más de 86 millones de kilos) se lo compró a Holanda.

“La producción de cebolla es una buena alternativa de negocio en el sector agrícola nacional. En algunas zonas de producción se deben aprovechar al máximo las ventajas: hay productores organizados con conocimientos y experiencia en el manejo del rubro, disponibilidad de sistemas de riego, disponibilidad de semillas de híbridos de alto potencial productivo, agroquímicos amigables con el ambiente y vías de acceso que facilitan el acceso al mercado”, recomienda Roberto Tejada, gerente de comunicación de la Fundación Hondureña de Investigación Agrícolas (Fhia).

La cebolla “es un cultivo de clima frío que se adapta bajo un amplio rango de temperaturas”, dice Tejada, y “la planta crece mejor entre 13°C y 24°C”.