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De celebrar un cumpleaños venía la familia que murió en accidente

Entre las víctimas mortales están una joven que estaba cumpliendo 26 años y su hijo de 9.

Víctimas: Stephany Barahona (26 años), Óscar Eduardo Cano (42 años), Jonathan Cruz (9 años) y José Moisés Henríquez (36 años).
Víctimas: Stephany Barahona (26 años), Óscar Eduardo Cano (42 años), Jonathan Cruz (9 años) y José Moisés Henríquez (36 años).

TEGUCIGALPA.

Risas, aplausos, cantos y felicidad por celebrar un cumpleaños fueron los últimos momentos de vida de una familia antes de morir en una tragedia vial.

Se trataba de la celebración del cumpleaños número 26 de la ingeniera civil Sthepany Barahona. Junto a ella iban su hijo y su pareja sentimental. Ellos fueron identificados como José Moisés Henríquez (de 36 años) y Jonathan Cruz (de 9). Los esposos tenían cuatro años de estar juntos y el hijo era de la joven, producto de una relación anterior.

Les acompañaba un amigo y socio de Moisés, Óscar Eduardo Cano (de 42). Ambos eran abogados y trabajaban juntos en un bufete de la capital. Ellos son las cuatro víctimas mortales del accidente registrado la fatídica noche del miércoles a la altura de la comunidad de Guanacastillo, Pavana, Choluteca, zona sur de Honduras.

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Llantos desgarradores de los familiares en la morgue.

Según las autoridades de la Dirección de Viabilidad y Transporte (DNVT), el conductor del vehículo tipo turismo en que se conducían perdió el control debido a que una rastra les quitó el derecho de vía en la carretera.

Ellos viajaron en la noche porque iban a seguir celebrando el cumpleaños con sus demás familiares, lo cual no fue posible por la imprudencia del conductor de la rastra, que no ha sido detenido.

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Así quedó el turismo la noche del miércoles.

Dolor

Los cuerpos fueron ingresados ayer a las 7:30 am a la morgue judicial capitalina, donde el personal de turno de Medicina Forense les realizó la autopsia.

Los familiares de las víctimas mortales estuvieron desde muy temprano para esperar que les entregaran los cuerpos. Horas después, los cadáveres fueron entregados a los familiares, que se quebraron en llanto ante la irreparable pérdida.

No podían creer cómo en un instante les cambió la vida y sus llantos eran desgarradores. Los cuerpos de la joven y el niño los llevaron a velar a la aldea de Yaguacire, Francisco Morazán.

Los restos del abogado Henríquez fueron trasladados a Juticalpa, Olancho, donde le darán cristiana sepultura. Mientras que el abogado Cano fue velado en la colonia Miraflores de la capital.