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Desastre ecológico: fuego y tala consumen parte de Punta Izopo

En menos de una semana, más de cien hectáreas de bosque han sido destruidas por llamas que siguen encendidas Hoy harán plantón para exigir prontas acciones.

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CRÍTICO. Los Bajos de Hicaque en la reserva Punta Izopo están siendo consumidos por las llamas. Fotos: Franklyn Muñoz<br/><br/><br/>
CRÍTICO. Los Bajos de Hicaque en la reserva Punta Izopo están siendo consumidos por las llamas. Fotos: Franklyn Muñoz


TELA, ATLÁNTIDA.

En cuestión de unos seis días, más de cien hectáreas de bosque húmedo de agua dulce dentro del Refugio de Vida Silvestre Punta Izopo han sido destruidas a causa de tala y quema que a cada minuto que transcurre se llevan a su paso más flora y fauna de la zona.

Equipo de la Fundación para la Protección de Lancetilla, Punta Sal y Texiguat (Prolansate) teme que si la devastación continúa sea comparable al incendio provocado que sufrió hace tres años el Parque Nacional Jeanette Kawas, en el mismo municipio.

Para hoy a las 9:00 am, pobladores realizarán un plantón en el parque central de Tela en el que exigirán un pronto accionar de las autoridades competentes.

Compensaciones. Algunas inversiones hoteleras que operan dentro de los parques llevan años sin hacer sus compensaciones ambientales.

Punta Izopo es una reserva de vida salvaje y un sitio que incluye costas, valles fluviales, sabanas inundadas, pantanos, manglares, playas rocosas y lagos que forman un gran humedal de gran importancia debido a su biodiversidad y numerosas poblaciones amenazadas (en peligro de extinción) o endémicas.

Este daño afecta a Tela, Esparta y Arizona. Necesitamos que la población tenga un participación activa y se involucre con las áreas

Nelvin Bustamante, técnico de Prolansate

“Son dos sectores afectados en el parque: el sector Carbajal y los Bajos de Hicaque. Solo una tormenta, la Fuerza Área y Palmerola que pudiera ayudarnos a controlar”, dijo Nelbin Bustamante, técnico de Prolansate.

En los últimos días, esta institución, acompañada de organizaciones privadas y dependencias públicas ha hecho varias acciones para calmar las llamas, aunque sin resultados efectivos.

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Los Bajos de Hicaque en la reserva Punta Izopo están siendo consumidos por las llamas.

Por años, la lucha de las organizaciones defensoras de las áreas protegidas ha sido evidenciar ante las autoridades la cantidad de terratenientes que, de forma ilegal, están apropiándose de los parques naturales para la siembra de palma aceitera.

En un recorrido, un equipo de Diario LA PRENSA constató ayer que el incendio sigue extendiéndose a lo largo del parque Punta Izopo.

Llevamos décadas peleando con un monstruo de mil cabezas, han quemado centenares de manzanas para sembrar palma africana

Francois Ligeard, comisión Ambiental Municipal

En los Bajos de Hicaque, adonde hace más de dos décadas era un bosque pantanoso de agua dulce rodeado de mamíferos, aves y flora, ahora es una extensión invadida por los monocultivos y la ganadería. El paso del fuego sobre el pasto hace un ruido símil a un crujido que, con la excepción de las caracara quebrantahuesos merodeando el bosque deforestado, son por ahora el único sonido que se distingue en todo ese hábitat. El equipo de Prolansate estima, basados en cómo avanzan las llamas, que serán necesarios al menos cuatro años para que el área afectada en Punta Izopo logre recuperarse. Eso sí, todo dependerá de que las personas dejen de destruirlo.

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Los Bajos de Hicaque y Carbajal, sobre el río Plátano, son los dos sectores del parque afectados por el incendio provocado.

“En el parque Jeanette Kawas desde 2016 no hemos tenido ninguna respuesta por parte de las autoridades. La investigación no ha funcionado, pero por suerte el fuego no continuó allá y se ha recuperado en casi un 100% el bosque. Igual, debemos dejarlo tranquilo, aunque no podemos asegurar que la gente deje de no intervenir”, comentó Bustamante. Por falta de financiamiento, para las asociaciones protectoras ha sido difícil cercar las áreas núcleo del parque, equivalentes a un 56.6% del total de la superficie, y rotularlas para que la población conozca los límites de las áreas protegidas.

Aún más complicada todavía ha sido la judicialización de los responsables porque mientras no se haga justicia es poco probable que haya un cambio.

“Nuestra preocupación es grande. Esperamos ver de qué manera el Gobierno nos da el apoyo con más logística y tomando con mayor responsabilidad”, refirió Félix Bautista, fiscal de Prolansate.

Extensión. En 1994, cerca de un 5% de la cobertura del Parque Nacional Blanca Jeanette Kawas Fernández era de palma aceitera. Para 2016 el monocultivo se extendió a un 20% del área superficial de la zona, según el plan de manejo 2019-2030.

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Especies de reptiles han muerto en las llamas que todavía siguen encendidas.

En esta área se han identificado catorce tipos de ecosistemas que comprenden cinco humedales no marinos, cinco terrestres y cuatro tipos marinos.

Los manglares de la laguna se encuentran entre los mejor conservados de la costa atlántica y son particularmente importantes para el mantenimiento de la biodiversidad y el desarrollo del ecoturismo. Asimismo, los arrecifes de coral que lo rodean son los más grandes de la costa continental de Honduras.

Esperamos ver de qué manera el gobierno nos dé el apoyo con más logística y tomando acciones con mucha mayor responsabilidad

Félix Bautista, fiscal de Prolansate

El ecosistema marino tiene una gran diversidad de fauna, incluidas muchas especies que ahora están en peligro de extinción.

El plan de manejo del parque establece bajo cuáles condiciones y buenas prácticas ambientales pueden realizarse actividades agropecuarias comerciales y no comerciales dentro del área protegida. La misma investigación revela que a nivel del parque nacional el 93% de sus sistemas terrestres presentan un índice de vulnerabilidad alta.

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