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Durante cuatro años se preparó El Salvador para la batalla

Los incidentes bélicos comenzaron a darse desde 1967, asegura veterano de guerra.

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Salvadoreños residentes en Honduras refugiados en la sede de la Cruz Roja de San Miguel tras ser expulsados durante el conflicto entre ambos países. Foto/ AFP
Salvadoreños residentes en Honduras refugiados en la sede de la Cruz Roja de San Miguel tras ser expulsados durante el conflicto entre ambos países. Foto/ AFP

San Pedro Sula.

La guerra entre Honduras y El Salvador que mañana cumple 50 años, no se produjo por un partido de fútbol, pero el juego la detonó. Desde 1967 comenzaron a moverse los hilos de este conflicto, recuerda el presidente de la Asociación de Veteranos de Guerra, Arnulfo Zúñiga.

En ese año entró por el sector fronterizo de El Poy un convoy militar de El Salvador compuesto por dos comandos que fueron detenidos por soldados hondureños cuando cruzaban Ocotepeque. Luego fueron llevados al batallón Lempira, de Santa Rosa de Copán, en donde quedaron presos.

Ese mismo año, en el departamento de Valle, Honduras, fue secuestrado por la Guardia Nacional de El Salvador el hondureño Antonio Martínez Argueta porque tenía orden de captura por un supuesto crimen cometido en el vecino país.

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Foto del 12 de julio de 1969 delos pilotos de la Fuerza Aérea hondureña justo antes del inicio de la Guerra de las 100 Horas. Foto/ AFP

Martínez Argueta era protegido del entonces presidente de Honduras Oswaldo López Arellano (períodos 1963 - 1971 y 1972-1975), quien, con la mediación de la Organización de Estados Americanos (OEA), negoció su liberación con el gobierno salvadoreño, presidido por Fidel Sánchez Hernández (período 1967-1972).

5 mil
muertos, aproximadamente, fue el saldo trágico del conflicto bélico que enfrentó a los dos países. Sobre las causas que originaron la guerra existen varias versiones, pero la mayoría coincide que no fue por un partido de fútbol.

FOTOS: Así informó LA PRENSA la guerra entre Honduras y El Salvador en 1969

El Salvador entregó a Martínez Argueta y Honduras liberó a los salvadoreños que estaban presos en el batallón Lempira de Santa Rosa de Copán.

Casi inmediatamente después de estos incidentes comenzó la recuperación de tierras por parte del gobierno de López Arellano en el marco de la Reforma Agraria. Entre los afectados por la medida estaban campesinos salvadoreños que ocupaban extensos terrenos en los departamentos de Olancho, Choluteca, Yoro, Atlántida y Colón.

Los campesinos desalojados que se quedaron en territorio hondureño comenzaron a ser capturados, censados y devueltos a su país, según cuenta Arnulfo Zúñiga. Para inicios de 1969 ya la situación era tensa. Se sentían como los resuellos de dos pigmeos queriendo pelear, hasta que los dos pueblos empobrecidos se enfrentaron, azuzados por sus respectivos gobiernos militares.

Cuando estalló el conflicto después del histórico partido de fútbol disputado en México en el que Honduras perdió ante El Salvador tres goles contra dos, “la guerra ya estaba montada”.

Incluso, el ejército salvadoreño tenía cuatro años de estar preparándose, por eso estaba mejor armado que el hondureño que se defendió con fusiles M-1, Mauser y carabinas 3030. Aunque El Salvador tenía aviones más modernos que los corsarios hondureños, los pilotos hondureños fueron mejores.

Policarpo Paz García
Ya fallecido, estuvo a punto de morir por una bomba que estalló donde poco antes había permanecido sentado

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Con el auxilio de los viejos corsarios fue que las tropas que combatieron por tierra lograron repeler a los salvadoreños que ya habían llegado hasta San Rafael de las Mataras en Ocotepeque y se disponían llegar hasta Puerto Cortés.

Otro de los combatientes que sobrevivió al conflicto para contar su historia, fue Juan Ramón Madrid. Confesó que tuvo miedo de no regresar con los suyos cuando viajaba en una unidad del Tercer Batallón de Infantería para enfrentarse a desconocidos que, en lo personal, no le habían hecho ningún daño.

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Un voluntario de la Cruz Roja recibe a los salvadoreños que llegan refugiados desde Honduras durante al Guerra de las 100 horas. Foto/ AFP

“Era como ir a pelear a sangre fría con un enemigo fantasma”, expresó Madrid, uno de los 2,769 veteranos de guerra marcados por la gesta.

En el sur El frente sur que comandaba el entonces coronel Policarpo “Polo” Paz García (posteriormente presidente de Honduras 1978-1982), salió airoso de la guerra a pesar de no tener suficiente munición.

Cronología
8 - Junio
Emoción
El partido en el Estadio Nacional, que Honduras lo ganó 1-0, fue el primero de tres de la eliminatoria entre ambas naciones.
15 - Junio
Tristeza
El segundo partido de fútbol se jugó en el Flor Blanca de San Salvador con resultado de 3-0 a favor de los salvadoreños.
26 - Junio
Tensión
En el partido de desempate que disputaron en el estadio Azteca, de la Ciudad de México, El Salvador se impuso por 3 goles a 2.
27 - Junio
Presagio
El presidente de El Salvador, general Fidel Sánchez Hernández, anuncia la ruptura de relaciones diplomáticas con Honduras.


14 - Julio
Hostilidades
El Salvador agredió a Honduras en un conflicto de 100 horas que erróneamente el mundo conoció como “La guerra del fútbol”.
18 - Julio
Final
La Guerra de las Cien Horas concluyó con la intervención de la OEA, dejando roto el Mercado Común Centroamericano.
30 - Octubre
Acuerdo
Las relaciones se restablecieron cuando los dos gobiernos suscribieron, en Lima, Perú, un Tratado General de Paz.
Noviembre - 1981
El regreso
El fútbol vuelve a enfrentar en el Estadio Nacional a las selecciones de Honduras y El Salvador en eliminatoria por la Concacaf . Ganó la H 2 a 1.
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Por ese lado, el ejército invasor no logró sobrepasar La Arada, donde estaba el frente de “Polo” Paz.

El veterano de guerra Reynaldo Ponce recordó que él viajó en un camión militar, desde ese frente a Tegucigalpa a traer munición, cubierto por aviones de la Fuerza Aérea, que “era dueña y señora de los dos espacios aéreos”.

Cuando al regreso le informó a Paz García que solamente había conseguido 60,000 cartuchos de M1 con el Centro Especial de Seguridad, CES, el oficial se llevó las manos a la cabeza y dijo: “Sí estamos jodidos”.

“En cierta ocasión, descansaba Policarpo Paz García sobre una carreta, que en el sur son jaladas por las cabras, cuando se levantó de repente y ordenó a las tropas que se movieran rápido hacia otra colina porque el enemigo ya había detectado nuestra ubicación”.

En efecto, ni bien se había quitado el oficial de la carreta cuando esta voló en pedazos al explotar sobre ella una granada de 105 milímetros.

Prueba de que los salvadoreños tenían mucha más munición es que cuando se ordenó el alto al fuego el 18 de julio, al otro lado celebraban haciendo ráfagas al aire, mientras “Polo” Paz García cuidaba los pocos tiros que quedaban.