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Falta de empleo agobia a 2 millones de hondureños

Contraste El INE indica que el desempleo en Honduras es de 5.7% (en Costa Rica: 11.3%); sin embargo, miles de personas emigran porque no tienen trabajo.

Espera. Mujeres y hombres buscan trabajo en las fábricas.
Espera. Mujeres y hombres buscan trabajo en las fábricas.

SAN PEDRO SULA.

Con ojos que traslucen tristeza y decepción, Alex Rivera observó a las mujeres que aún guardaban esperanzas frente al portón del parque industrial y, con una profunda resignación, dijo: “No hay más que hacer que viajar al norte”.

Ilusionado, creyendo que por fin conseguiría una oportunidad laboral, lunes, martes y miércoles de la semana pasada, Rivera, de 23 años, se levantó a las 5:00 de la mañana y un poco después abordó su motocicleta para estar a las 6:00 am en el portón de Zip Calpules.

Desafortunadamente, el miércoles, bajo un sol que quemaba la piel y con una temperatura que le impregnaba la ropa de sudor, le explicaron que no calificaba para las plazas disponibles por no tener “una edad de 25 a 40 años”.

Hice tres intentos esta semana. Creo que me toca viajar mojado. La economía está mala, las empresas no están contratando, son pocas las oportunidades que dan para tanta gente desempleada”, relató.

Datos
$8,669 millones en divisas se generaron por las exportaciones durante 2018. Este saldo es superior en $ 22.8 millones al de 2017: $8,646.5.
$4,759 millones en remesas enviaron los hondureños en el extranjero en 2018. Esta cantidad es mayor
en $454 millones a la de 2017: $4,305.3.
$1,225 millones es el dinero invertido en Honduras por empresas extranjeras en 2018. Esta suma es mayor en $40 millones a la de 2017: $1,185.7

Con una educación básica, Rivera, residente en la colonia Luisiana de San Pedro Sula, se conformaba con ser operario y “ganar algo para pasar el día”, mas no tuvo la suerte que ha perseguido entre el optimismo y el desahucio.

He estado buscando trabajo todo el año. El poquito dinero que he ganado lo he gastado en los trámites y combustible de la moto. No quiero seguir perdiendo el tiempo, me iré a Estados Unidos”, dijo.

Rivera y más de 500 personas que la semana pasada pujaron por un número reducido de plazas en el parque industrial integran el ejército de más de 2.4 millones de personas que no tienen una fuente laboral estable.

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Alex Rivera (23 años), Víctor Solórzano (de 19), Omar Moreno (de 17) y otras personas, hasta mayores de 40 años, llegaron a Zip Calpules a buscar trabajo la semana anterior.

Mientras miles de hondureños se agolpan en los portones de los parques industriales, agencias de colocación y bolsas de empleo, las cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) no reflejan la gravedad de la crisis.

La base de datos Perspectivas sociales y del empleo en el mundo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que en Honduras hay una tasa de desempleo de 4.1% (178,500 personas), mientras el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) estima en 5.7% (245,726) la Tasa de Desempleo Abierto (TDA).

La cifra del INE, utilizada por el Gobierno para realizar análisis, es el resultado de restarle a la Población Económicamente Activa (PEA: 4,033,637) el número de ocupados (4,090,651), cifras recabadas a través de la Encuesta Permanente de Hogares 2018.

Pero Sael Bautista, catedrático de economía laboral de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (Unah-vs), tiene el concepto que las cifras oficiales “son ficticias y no responden a la realidad”.

“Analizar el mercado del trabajo desde esa visión economicista es falta de transparencia de parte de los entes encargados porque no recogen la verdadera situación. Somos un país donde estamos administrando bastante pobreza (...)”, considera. “El fenómeno del desempleo hay que abordarlo desde una visión multidimensional”.

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Más del 90% regresó a sus casas sin buenas noticias para la familia.

Más que con el desempleo, Bautista y colegas del Colegio Hondureño de Economistas (CHE) creen que siete de cada 10 hondureños de la Población en Edad de Trabajar (PET, 7,179,176) “tienen problemas con el subempleo: visible o invisible”.

El subempleo visible se da cuando una persona quiere trabajar una jornada completa, pero solo le permiten media jornada. El invisible es cuando trabaja la jornada completa, pero no la pagan completa. Ese es un problema grande”, explica.

De la PEA (4,336,377) solo 1,908,586 tienen un empleo asalariado confirmado (1,538,312 en el sector privado y 236,187 en el público), una cifra escandalosamente superior (2,427,791)diluye su capacidad productiva en el frágil universo de la actividad comercial por cuenta propia, trabajo doméstico y trabajo familiar no remunerado.

Manuel Osorio (42 años) es uno de esos hondureños que en las estadísticas figura como ocupado y teóricamente no es golpeado por el desempleo por tener un negocio “por cuenta propia”.

El negocio de Osorio es un pequeño tenderete situado en una acera de la tercera calle, cerca de la línea del ferrocarril de SPS, donde repara relojes, vende mochilas, maletines, correas y otros objetos “para ganar L200, L300 al día para sobrevivir”.

Actores económicos como Osorio demuestran que el ámbito laboral hondureño, que está muy lejos de ser una plaza perfectamente competitiva (donde la demanda y la oferta establecen el equilibrio), es un mercado en el cual coexisten la actividad formal y la informal a merced de la incertidumbre.

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Limitados. La semana anterior, Víctor Solórzano, a quien nunca lo han encuestado, llegó también a Zip Calpules, pero no lo contrataron. “Es la primera vez que busco trabajo y me dijeron que no hay espacio para mí porque tengo 19 años”, dijo.

Lo mismo le ocurrió a su amigo Omar Moreno, quien cree que “si vinieran más empresas de afuera habría más trabajo”. Por ahora, este joven de 17 años, no logrará ver el ingreso a Honduras de la suficiente cantidad de empresas que demanden fuerza laboral a gran escala.

En 2018, el país recibió $1,225.8 millones en Inversión Extranjera Directa (IED), un poco más que en 2017. Sin embargo, según el estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe, “al igual que en años anteriores”, el 75% de esos flujos son reinversión de utilidades.

Sergio Moreno, catedrático de economía de la Universidad Tecnológica Centroamericana (Unitec), interpreta que no arriba más capital extranjero por factores que tienen relación con la inestabilidad social, el riesgo y el costo de oportunidad.

“Para hacer una inversión es necesario tener la esperanza de una ganancia. Si esa ganancia no está disponible en el tiempo, no hay esperanza de hacer esa inversión. Esto está relacionado con el costo del capital. La retribución debe ser mayor al costo del capital del préstamo que la empresa hace para invertir. Eso es en primera instancia. El otro elemento es lo que la empresa paga por el dinero que recibe: la ganancia por cada lempira. Nuestra Ley de Impuesto Sobre la Renta y otros impuestos cedulares a la renta son muy altos, por lo tanto, cuando un inversionista tiene varios países como opciones para invertir, va a elegir aquel que le dejará mayor rendimiento”. Si una empresa desea invertir en Centroamérica verá que por cada unidad monetaria (lempira) ganada, en Honduras le dejará 29 centavos al Gobierno, en Guatemala 21 centavos y en Panamá nueve centavos. Entonces “se quedará en Panamá”, concluye.

La economía nacional, de acuerdo con la balanza de pagos, cada vez depende más de las remesas (alcanzaron $4,759.9 en 2018) porque compensan las débiles exportaciones de bienes que el año anterior crecieron tan solo $22.8 millones.

En 2018, el producto interno bruto (PIB) llegó a 3.7% y este año e inclusive el próximo, según las proyecciones del programa monetario del Banco Central de Honduras (BCH), crecerá entre 3.3% y 3.7%, porcentajes minúsculos para reducir la exorbitante cantidad de desocupados.

La ley de Okum (planteada en 1962 por el economista estadounidense Arthur Melvin Okun) establece que cada vez que el PIB baja 2%, la tasa de desempleo sube alrededor de un punto porcentual. En sentido contrario, si aumenta 2% la producción, la tasa de desempleo se reduce 1%.

Así como Alex Rivera, las amigas Xinia Lambur (de 20 años), Eda Hernández (de 40) y Lilian George (de 41), con las hojas de vida en los fólderes, llegaron a las 5:00 de la mañana a Zip Calpules y se marcharon frustradas después de cinco horas de espera.

Para buscar empleo hay que gastar unos L1,000 en tramitar antecedentes penales, judiciales, transporte y comida. Ahora, estoy aquí porque me despidieron de una maquila de La Lima”, dijo Hernández.

Costa Rica, con una economía que contabiliza cada año $57,000 millones (contra $23,000 millones de Honduras) y con una población general de 5,034,571 (contra 9,158,345 de Honduras), registró en el primer trimestre de 2019 una tasa de desempleo de 11.3%, según la Encuesta Continua de Empleo.

Este porcentaje evidencia, según Sergio Moreno, que “ese país tiene un sistema de medición mucho más fino, creíble que el que nosotros tenemos. Seguramente el número de desempleados es mucho mayor (al 5.7%) aquí, pero el INE, por falta de recursos no logra estadísticas precisas porque no hace una labor consecutiva e intensiva”.

Es notorio que el desempleo en Honduras ha superado niveles insostenibles que obligan a jóvenes como Alex Rivera a viajar en multitudinarias caravanas que ahora han desatado conflictos entre los gobiernos de Estados Unidos, México y los países del Triángulo del Norte.