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México deberá tomar medidas sin precedentes para frenar migrantes

Oposición mexicana critica a López Obrador por considerar que se rinde a Trump Inmigrante que cruce será devuelto a México a esperar respuesta de asilo.

Un grupo de migrantes cruzan el río Suchiate para entrar ilegalmente a México.
Un grupo de migrantes cruzan el río Suchiate para entrar ilegalmente a México.

México.

Empresarios y trabajadores en la frontera entre Estados Unidos y México expresaron alivio ayer por el acuerdo que esfumó la amenaza de aranceles que habrían significado un golpe devastador para esta región dependiente del comercio bilateral.

Sin embargo, los principales partidos de la oposición mexicana arremetieron contra el acuerdo migratorio que alcanzó México con Estados Unidos por considerar que el Gobierno mexicano se “rindió” ante la exigencia de “militarizar” la frontera sur.

“El Gobierno de México fue obligado a cumplir con el despliegue de un muro militar en el sur”, criticó a través de redes sociales Marko Cortés, presidente del derechista Partido Acción Nacional (PAN), la segunda fuerza política del país.

Aunque admitió que “es positivo para el país que no haya nuevos aranceles a productos mexicanos”, consideró también que “la soberanía y la dignidad de México han sido lastimadas” en este acuerdo negociado con “miedo”.

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El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el viernes la suspensión indefinida de los aranceles a los productos mexicanos que entrarían en vigor el 10 de junio tras alcanzar un acuerdo con México para “reducir considerablemente o eliminar” el flujo migratorio.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, destacó el “apoyo de todos los mexicanos” para que se evitara la imposición de Estados Unidos de aranceles a todos los productos mexicanos.

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Migrantes, cansados, descansan en México.

Es bueno.

Tras el acuerdo, la delegación mexicana trató de transmitir sensación de victoria. El canciller Marcelo Ebrard dijo que el pacto dejó “satisfecho” al equipo negociador y López Obrador lo consideró “bueno para los dos países”.

El propio Obrador reorientó el enfoque de la manifestación de Tijuana de ayer que pasó de ser un acto de protesta por la “dignidad” de México a una marcha cívica por la “unidad”.

Sin embargo, a pesar de los intentos, entre la opinión pública se extiende la idea de que se ha logrado parar el golpe arancelario, pero a cambio de que México se convierta en el muro que Trump no ha podido construir.

En general, el acuerdo señala que en materia de seguridad México considerará como una de las zonas prioritarias para la Guardia Nacional los 11 municipios de la frontera sur de México.

Estados Unidos regresará a territorio mexicano a los migrantes que crucen la frontera, desde México tendrán que esperar la resolución de su petición de asilo a Estados Unidos, mientras tanto, México les ofrecerá trabajo, educación y salud.

Los dos países se comprometieron a trabajar por el desarrollo del sur de México y de Centroamérica para subsanar las causas de la migración y ofrecer buenas condiciones de vida en sus naciones de origen.

Durante los próximos 90 días, los dos países medirán el resultado de las acciones y, de ser necesario, continuarán conversaciones sobre nuevos acuerdos, agrega el documento publicado por el Departamento de Estado de EUA.

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La frontera es punto de tensión entre México y Estados Unidos por la migración masiva.

Para los migrantes.

Aquellos que crucen la frontera sur de Estados Unidos para pedir asilo serán rápidamente devueltos a México, donde podrán esperar la resolución de sus solicitudes”, señala el documento del acuerdo. Por su parte, “México autorizará la entrada a todas esas personas por razones humanitarias, en cumplimiento de sus obligaciones internacionales, mientras esperan la resolución de sus peticiones de asilo. México también les ofrecerá empleo, salud y educación de acuerdo a sus principios”.

En los últimos meses, el Gobierno de Trump había probado ya la estrategia de devolver a solicitantes de asilo a México, pero la mayoría quedaban en libertad en Estados Unidos.

La “expansión” de este programa a lo largo de toda la frontera es el principal acuerdo.

“México tomará medidas sin precedentes para (...) frenar la inmigración irregular”, apunta la declaración.

Asimismo, México tomará “medidas contundentes para desmantelar las organizaciones de tráfico de personas y sus redes ilícitas de finanzas y de transporte”.

Estados Unidos detuvo en mayo en su frontera sur a más de 132,000 inmigrantes, un 30% más que en abril y la mayor cifra registrada en un solo mes desde 2006. Estos inmigrantes, en su mayoría, son familias centroamericanas que se entregan a las autoridades estadounidenses y piden asilo, trámite que les permite quedar en libertad y obtener permisos temporales de residencia y trabajo.

El Gobierno de Trump está intentando cambiar el sistema de asilo ya que considera que existe un abuso por parte de los inmigrantes, cuyas solicitudes son rechazadas en su gran mayoría tras un trámite que puede durar años.

Frontera.

Soldados mexicanos permanecen en un puesto de control militar en las afueras de Tapachula, en donde hay miles de migrantes. Mientras en la frontera la tensión comercial empezó a disiparse.

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Para la oposición.

“México no debe militarizar su frontera sur. No somos el patio trasero de Donald Trump”, criticó Ángel Ávila, secretario general del progresista Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Criticó que el Gobierno de López Obrador “cedió a todos los puntos” exigidos por Estados Unidos, como el despliegue de 6,000 elementos de la Guardia Nacional a la frontera con Guatemala. Por ello, defendió que lo sucedido esta semana en Washington “no fue una negociación, fue una rendición”.

Y lamentó que con esto “México rompe una tradición histórica de defensa de los migrantes”.

El expresidente mexicano Vicente Fox (2000-2006), siempre muy crítico con López Obrador, también arremetió contra el acuerdo por considerar que “la victoria total fue para Trump”.

“Ante nuestra debilidad y errores, él logro su propósito: Obligar a López (Obrador) a imponer el muro en México mismo”, reprochó a través de redes sociales.

Para el comercio.

El viernes, largas filas de camiones se extendían a ambos lados de Otay Mesa, el principal punto fronterizo para camiones de carga de California, en espera de lo peor.

Pero un día después, la carga fluía sin aspavientos a través de la aduana.

“Si los aranceles hubiesen subido, todas los tarifas habrían subido”, dice Rafael Toledo, empleado de una empresa de remolques, haciendo su trayecto diario desde México el sábado temprano. “Pero no estoy preocupado porque todo se resolvió ayer, ¿no? No creo que haya problemas ahora. Los aranceles son malos para Estados Unidos y malos para México”, añade el hombre de 61 años.

Daniela Clark, una mexicana de visita en Estados Unidos, dice que el negocio de exportación de aguacates de su familia se habría visto forzado a subir los precios si los aranceles hubiesen entrado en efecto.

“Tienen que vender sus aguacates en Estados Unidos y nadie los habría querido comprar”, afirma.

Jorge Hernández, un distribuidor de 39 años de alimentos agrícolas que cruza diariamente a México, recuenta la escena del viernes de “miles de camiones en línea para cruzar” al lado estadounidense.

“Cuando se anunció el acuerdo todos desaparecieron”, dice, mientras su equipo mueve cajas de sandías.

“La gente se apuraba para traer bienes por la frontera. Vi cajas y cajas de alimentos apilados, y ahora no saben qué hacer con todo eso”.

Jesús Baracamontes, que conduce un montacargas en la aduana, señala que los bienes seguirían cruzando sin importar los aranceles, aunque cualquier aumento en los precios de la comida lo sentiría en su bolsillo. “No pienso que me afectaría mucho en mi trabajo. Estamos ocupados ahora porque es la temporada del tomate aún por una semana”. “Pero como consumidor sería muy malo. Es loco poner precios extra a cosas que ya son costosas”, dice Baracamontes, de 42 años.