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Migrantes denuncian maltratos durante proceso de deportación

Los guardias de seguridad les recordaban cada vez que podían su estatus de migrante.

Un grupo de retornados mientras salían ayer del Camr de San Pedro Sula. Foto: Moisés Valenzuela.
Un grupo de retornados mientras salían ayer del Camr de San Pedro Sula. Foto: Moisés Valenzuela.

San Pedro Sula, Honduras.

Danny Orellana, de 20 años, llegó ayer en uno de los cuatro vuelos con deportados que arribaron al Centro de Atención del Migrante Retornado (Camr) de San Pedro Sula.

Su apariencia reflejaba la pesadilla que relató haber vivido durante el mes que estuvo en un centro de detención para inmigrantes en McAllen, Texas, conocidos popularmente como “perreras” o “hieleras”.

Maltratos, fríos extremos, hacinamiento y mala alimentación son algunos de los malos tratos que este compatriota, originario del municipio de Bonito Oriental, Colón, relató haber sufrido. Salió de su tierra natal con la esperanza de escapar de la pobreza y un mejor futuro para su familia.

En la celda en que estuvo desde principios de mayo vivió constantes humillaciones. Los guardias de seguridad les recordaban cada vez que podían su estatus de migrante.

“Semanas enteras nos tocó dormir en el piso. Un cuarto que era para 60 personas metían hasta 120, pasábamos apretados y algunos tenían que dormir parados por la falta de espacio”, expresó el muchacho, quien después de la entrevista tomó un taxi junto a tres migrantes más con rumbo a la terminal de buses.

“Ahí ninguno de nosotros vale nada, somos tratados como chuchos, porque el miserable burrito, que es lo único que nos dan de comer en todo el día con un jugo de caja, nos lo hacen tirado”, testificó Juan Suazo, otro de los deportados ayer.

Suazo estuvo 22 días sin bañarse en un centro de Laredo, Texas, solo lograba remojar su cara debido a la gran cantidad de migrantes que estaban en la misma celda que él.

Tenía dos años de trabajar en los Estados Unidos antes de su detención, misma que no solo le arrebató la oportunidad de una mejor vida, sino también a su esposa y dos hijos, quienes quedaron en aquel país.

Estadísticas. Las deportaciones de Estados Unidos y México, registran un aumento del 34.42% entre enero y mayo de este año en relación a los mismos meses en 2018, según el Centro Nacional de Información del Sector Social (Ceniss).

Hasta la fecha, 46,337 compatriotas han retornado al país, ya sea por vía área o terrestre, de estos, cerca de 35,000 son adultos y 9,248 son menores de edad, detalla el informe. En los cuatro vuelos de ayer: tres de Estados Unidos y uno de México, llegaron casi 600 personas.