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Escuela hondureña de zona rural brilla a nivel mundial por ejemplar modelo educativo

Los alumnos de esta pequeña escuela ubicada en Santa Cruz de Yojoa hablan misquito, garífuna, inglés y español

En la casa de madera de dos pisos reciben clases los menores emprendedores de Santa Cruz de Yojoa.

Santa Cruz de Yojoa, Honduras.

En un gran ejemplo a nivel internacional se han convertido 60 niños de escasos recursos que residen en diferentes colonias de Santa Cruz de Yojoa, al norte de Honduras.

Algunos asisten a la escuela con su uniforme, otros con ropa de color debido a sus bajos ingresos pero igual de brillantes en sus calificaciones.

Todos, estudiantes del Centro de Educación Básica Mercedes Calderón, un modesto pero colorido y próspero lugar donde reciben el pan del saber con excelencia. La pequeña escuela esta hecha de madera. Su historia ya transcendió fronteras y evidencia que las condiciones económicas jamás serán un obstáculo para salir adelante si en la educación se involucran todos.

Sus clases inician cada 6 de enero todos los años, celebrando el día de los Reyes Magos y finaliza el último viernes de diciembre previo a la Navidad, sumando con ello más de 300 días de clases, 50% más de lo que se busca, año con año, impartir en los centros educativos de Honduras.

Los menores muestran civismo y amor por su cultura al entonar el himno en dos dialector hondureños

A las 7:00 am, inician sus clases. Se puede escuchar a lo lejos las voces infantiles repitiendo la oración a Santo Thomás en su idioma original e inglés; lo más sorprende viene después: entonan el himno nacional de Honduras en garífuna, misquito y al finalizar entonan el coro en español.

Parece imposible pero cada niño, sobre todo los de quinto a noveno grado, repiten con soltura ""Bufanidiran aban aruni huariñuruguna. Dürüwaguali lau arumaü kei diliti, Arihuwatu tidan tanigi, (Tu bandera es un lampo de cielo, por un bloque de nieve cruzado y se ven en sus fondos sagrados, cinco estrellas de pálido azul)."

Los escolares reciben la merienda a las 9:30 am y almuerzan a las 12:00 m. Luego siguen su jornada hasta las 3:00 pm.

Luego se prestan a desarrollar la jornada de clases que finaliza todos los días a las 3:00 pm.

Entre sus actividades está realizar una asamblea donde hablan sobre los valores morales que deben tener en su vida y cómo un día llegarán a ser dueños de su propia empresa.

Muchos de ellos, a su corta edad sueñan con ser dueños de su propia granja. Esto último toma más relevancia cuando dentro de su plan de clases prácticas visitan su pequeña porqueriza y hacen el trabajo que les corresponde para la cría de puercos y alimento de gallinas y conejos.

La profesora Lourdes Maldonado muestra los huevos que las gallinas que mantienen en la granja produjeron.

Este trabajo comienza a ser delegado cuando cursan los grados mayores pero desde preparatoria, muchos de ellos esperan con entusiasmo tener la edad correspondiente para hacerlo.

El padre Víctor Cortés muestra la biblioteca de libros del Centro Básico. Muchos de ellos son leídos por los menores.

Los padres de familia dan 5 lempiras a la semana para el mantenimiento de su bien llamada "granja linda" (en honor a Linda Sánchez, proveedora de algunos animales en sus inicios) y sumado al cuidado diario de los niños, logran finalmente tener los puercos en buen estado para venderlos o vender su carne y obtener ganancias para su merienda y su uso personal.

Los escolares reciben la merienda a las 9:30 am y almuerzan a las 12:00 m. Luego siguen su jornada hasta las 3:00 pm.

Cada fin de año, los menores reciben un "aguinaldo navideño" de 400 lempiras producto de su trabajo emprendedor en la granja y porqueriza.

Por si esto fuera poco, el mejor fruto que obtienen de esta asombrosa disciplina es que el 99% de los estudiantes tienen un índice superior al 90%. El índice de reprobación es cero. Además al salir de noveno grado muchos de ellos tienen un nivel de entendimiento y habla del inglés de más de 70%, aseguran sus maestras.

Durante la asamblea la semana anterior recibieron al equipo de LA PRENSA.

A media mañana los niños de quinto y sexto grado limpian y alimentan a los puercos.

Es difícil poder mencionar todo lo que estos escolares logran hacer y que les ha generado un sinfin de éxitos académicos y financieros junto a su director, el padre Víctor Manuel Cortés, sus 7 docentes y los 40 padres de familia, pero sin duda, es una combinación de disciplina, perseverancia y emprendimiento constante, según ellos mismos.

El padre Víctor Cortés muestra la biblioteca de libros del Centro Básico. Muchos de ellos son leídos por los menores.

Orgullo

LA PRENSA tuvo la oportunidad de compartir una mañana con alumnos, docentes y padres de familia del ejemplar centro educativo y su disciplina y trabajo en equipo nos maravilló.

Los niños son educados, saludan casi automáticamente que escuchan un "buenos días". Platican con mucho respeto e invitan a recitar pequeñas conversaciones en inglés.

En la parte académica, poseen los recursos suficientes para que los niños aprendan y se eduquen de manera idónea. Cuentan con su propia biblioteca y en una salón de dos plantas hecha de madera, los 60 menores disfrutan de su tiempo de clases.

La profesora Lourdes Maldonado muestra los huevos que las gallinas que mantienen en la granja produjeron.

Como emprendedores son un ejemplo a seguir. En tres corrales mantienen sus cerdos, que los niños llaman, soledad (hembra), y los machos, victorinos (2). Son tres pero a final del año alcanzan a tener más de siete. Venden dos, sacrifican dos y el resto se queda reproduciendo.

También venden huevos de sus gallinas a las que llaman botoneta, estrella, princesa, mariposa, turcileca, gallirus, chiquita, luna y el gallo amburlo. Inspirados en experiencias que viven a diario y en nombres de personajes de las historias que aprenden.

"Me encanta la granja linda. Con ella podemos tener nuestras ganancias de Navidad y además me ha enseñado a ser emprendedora. Cuando yo salga de la universidad quiero ahorrar y tener mi propio negocio", expresó Angeline Galvez, presidenta del gobierno estudiantil de la escuela.

A media mañana los niños de quinto y sexto grado limpian y alimentan a los puercos.

Para Ana Lourdes Enamorado, una de las docentes de la institución, el legado que deja en los niños este tipo de enseñanza les inspira a ser empresarios para el futuro.

"Muchas madres nos dicen que al llegar a casa los niños les piden gallinas para tener sus propias granjitas. Tenemos varios casos de niños que ahora son adultos que salieron de aquí con el deseo de tener su propia granja y esa es una de las metas. No solo queremos que lean y escriban", dijo la catedrática.

Los menores durante las clases leen un periódico.

Premiados

Pero no todos los hagalados han terminado. Esta comunidad escolar próspera, ha recibido la visita de la mayoría de ministros de Educación en cada período en que lideran; también las autoridades departamentales de Educación, incluso hasta las máximas autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), por su sistema ingenioso que mezcla las aulas de clases con el emprendimiento.

Tan buena gestión escolar tenía que alcanzar admiración y fama, hasta que fueron incluidos en en la competencia denominada "Concurso Escuela Emprendedora 2018" coordinado por la organización Teach a Man to fish (Enseña al hombre a pescar, por sus siglas en inglés).

"En noviembre del año pasado fuimos invitamos por esta organización y con gusto aceptamos. Les presentamos nuestro plan de negocios y ellos vinieron a visitarnos para conocer nuestra forma de trabajo con los niños. Este 01 de marzo nos llevamos la grata noticia de que fuimos uno de los ganadores", dijo con orgullo el padre Víctor Cortés, el fundador de esta brillante iniciativa educativa basada, según él, en el polígono de Don Bosco.

Este centro básico logró ganar categoría bronce en esta competición venciendo a colegios de más de 100 países del mundo.

La organización les otorgará un reconocimiento junto con una módica cantidad en dólares (250) para que su granja siga creciendo.

Para Cortés, el éxito de su centro educativo está en el esfuerzo de los padres de familia y docentes apenas reciben 1,500 de salario por el tiempo que brindan a los escolares.

"Nosotros conocimos este método de trabajo en El Salvador y lo hemos implementado aquí en Santa Cruz, hace 8 años. Los padres y las docentes que hacen un voluntariado impresionante tienen todo el mérito", añade.

El sacerdote manifiesta que la iglesia católica ha sido un apoyo fundamental para este centro educativo ya que hasta la fecha no cobran matrícula ni mensualidades ni costos adicionales por uniformes,todo lo costea la misma institución.

"El único requisito que tienen los niños es que sus padres estudien en el Instituto Hondureño de Educación por Radio (IHER) que tenemos en este mismo de lugar los fines de semana".

Entre los sueños por conquistar del centro básico Mercedes Calderón está tener su propio terreno, pues el que tienen actualmente ha sido prestado por parte de una de las maestras. Cuando ya lo posea, lucharán por crear el internado para que escolares de diferentes aldeas se sumen a la iniciativa que está dando frutos en los menores y hasta fuera de Honduras.

Mientras tanto, los menores continúan su ardua tarea de recibir una educación de calidad para ponerla en práctica y sacar de la pobreza en el futuro a sus familias.