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A hondureños les "agarra" la noche esperando ser atendidos en la emergencia del Seguro Social

Un equipo de Diario LA PRENSA comprobó en carne propia el calvario que viven los hondureños en busca de atención médica.

Cientos de hondureños desfilan a diario en la emergencia del IHSS. Fotos y video Julia Murillo

San Pedro Sula, Honduras.

A diario cientos de personas de todas las edades desfilan con rostro de dolor por la sala de emergencia del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) de San Pedro Sula.

Pese a que los pacientes llegan a Emergencia, el trámite para ser atendido por un doctor es engorroso y terminan pasando más de siete horas en el centro hospitalario a la espera de una solución a sus dolencias.

Un equipo de Diario LA PRENSA, comprobó en carne propia la difícil jornada que viven los hondureños que llegan enfermos en busca de atención médica.

Llegamos a la Sala de Emergencia como un paciente más. Eran las 8:00 am cuando se nos asignó un boleto con nuestro nombre y hora de entrada para poder seguir el proceso y ser atendidos por el médico.

Unas 30 personas, con ojos inflamados, quejándose del dolor y otros que apenas podían caminar. Ellos ya estaban a la espera para poder avanzar al siguiente paso, la revisión.

Las horas transcurrían y la fila avanzaba lentamente. Mientras tanto, más personas se iban sumando a la dolorosa espera.

Platicamos con una hondureña que prefirió solo identificarse como "Rosa". Tenía varias horas esperando y aún no era atendida, se quejaba de un fuerte dolor en el pecho.

"Me vine temprano, porque en la madrugada sentí que me moría... No podía respirar", relató.

Agregó: "Solo pensé en mis dos niñas y le pedí a Dios que me ayudara. Hoy fui a la fábrica, su lugar de trabajo, pero no aguanté más. Me tuve que venir y llevo horas esperando ser atendida".



Los contribuyentes del IHSS se quejaron constantemente de la lenta atención. Al fondo de la estancia se escuchaba el llanto incesante de varios niños que sufrían por sus dolencias, y que debían esperar un tiempo prolongado para ser atendidos.

A las 10:15 am avanzamos a la etapa de revisión, y nos encontramos que solo había un doctor asignado para realizar la primera revisión, es decir el segundo paso para ser atenidos. La fila seguía en aumento.

Nos ingresaron junto a otras dos personas a una sala pequeña. Uno de ellos llamado Miguel andaba con un ojo inflamado y apenas podía ver. Mientras, el otro andaba en muletas y tenía dificultades para caminar.

Después de la revisión, que duró al menos dos minutos por la emergencia de nuestro caso, nos enviaron con una enfermera para ponernos un medicamento que calmara el dolor.

Con un poco de pena nos dijo que dolería más de lo normal: no tenían la jeringa adecuada y tuvieron que usar una de mayor calibre (más gruesa). "Es por eso que le va a doler más", expresó la enfermera ante nuestra cara de angustia.

Un paciente de unos 45 años, que acababa de ser inyectado, relató con lágrimas que tenía un fuerte dolor de espalda, de más de dos días, pero que no quería ir al seguro ya que sabía lo tedioso que es. Pero no tuvo opción, le tocó ya que no tiene otros recursos.

A nosotros, posteriormente nos enviaron a realizarnos varios exámenes al laboratorio que estaba abarrotado de pacientes enviados de emergencia y de consulta externa.

Para uno de los exámenes solicitados, el de heces, se necesitaba un recipiente y después de preguntar en varias ventanillas del IHSS nos dijeron que no había, que teníamos que comprarlo.

Tuvimos que abandonar la fila y salir a buscar el frasco a los puestos que están en las afueras de las instalaciones, a nosotros por suerte solo eso nos pidieron pero otros pacientes se ven obligados a comprar otros materiales ante la escasez del centro hospitalario.

Tras varias horas, nuestro turno para hacernos el examen llegó. Pero el calvario continuaba: los exámenes estarían hasta las 12:00 pm.

Después, tuvimos que ir a ponernos en otra fila para que finalmente, una vez con los resultados, un doctor nos atendiera cerca de las 3 de la tarde.



Conversamos con la señora Mirtala López, quien a pesar de estar grave desde hace un mes, con el cuello y los pies inflamados, solo le recetaron exámenes y es probable que la atiendan hasta el mes de abril por falta de cupo.

Al igual que nuestro caso y el de la señora López, varios hondureños viven un verdadero calvario en busca de atención médica en el IHSS.