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Víctima de agresión sexual: “Mis tres tíos arruinaron mi niñez y mi vida”

Durante dos años, entre los 10 y 14 años, sufrió más de 20 agresiones sexuales de tres hermanos de su padre.

El tío mayor (José) no vive en Honduras. Hace unos dos años viajó de manera ilegal a Estados Unidos, adonde reside actualmente
El tío mayor (José) no vive en Honduras. Hace unos dos años viajó de manera ilegal a Estados Unidos, adonde reside actualmente

San Pedro Sula, Honduras

La noche estaba muy triste y en mi alrededor solo había oscuridad y soledad. Desde mi cuarto apenas escuchaba los grillos y los perros. Así como yo, que me sentía vacía por dentro, mi casa estaba desértica: mi mamá y mis dos hermanas estaban en la iglesia pidiéndole a Dios por el bien de toda la familia.

Mientras ellas se encontraban en el culto, yo preparaba las condiciones para matarme. Tomé una soga y decididamente armé el nudo. Lo lancé sobre una viga y me aseguré de que quedara amarrado firmemente con la gaza colgando. “Estoy a pocos minutos de mi muerte y de lograr la libertad”, pensé.

Dato
Los dos tíos menores (Manuel y Alexander) viven en la aldea. Porque Karla no quiere, la familia no presentó denuncia contra ellos.

Coloqué una silla bajo el nudo y repasé mentalmente el plan que tenía previsto: me subiría a la silla, colocaría la soga en el cuello, la ajustaría, y concluiría empujando la silla para quedar colgada.

Eran entre las siete y ocho de la noche. Ya no había más tiempo que perder y nada más que hacer. Me subí a la silla y me puse la soga al cuello. Cerré mis ojos y en ese momento, cuando sentía una pesadez en mi corazón, llegaron a mi cabeza otras ideas. “No puedo hacer esto”, pensé. “Mi mamá va a sufrir y ella no tiene la culpa”.

Gracias a Dios me salvé otra vez de la muerte. Dios me iluminó en ese momento de tristeza y me dio otra oportunidad para seguir viviendo. Retiré la soga de mi cuello y renuncié al suicidio. Bajé el lazo y quité la silla. A los minutos llegaron de la iglesia mi mamá y mis hermanas. Estaban muy alegres.

Lo que hice la semana pasada con la soga es una de las tantas veces que he intentado matarme: anteriormente me tomé ocho pastillas antidepresivas y mucho antes me corté las venas de los brazos.

En noviembre cumpliré 15 años. Desde que tengo 10 años lloro casi todas las noches, tengo pesadillas horribles, siempre me siento sucia y culpable por no haber evitado todas esas cosas que mis tres tíos me hicieron y que ahora me tienen sufriendo.

Ellos son hermanos de mi papá: José, Manuel y Alexander, el primer tiene 23 años, el segundo 20 y el tercero 17. Cuando yo era una niña pensaba que ellos me querían, pero los tres arruinaron mi niñez y mi vida.

Cifra
Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en Honduras hay 1,633,811 niñas menores de 17 años.

Los hechos. Nosotros vivimos en una aldea. Mi mamá trabaja en una pastelería todo el día y mis hermanas van temprano a la escuela pública. Durante la mañana yo siempre estaba sola porque me tocaba ir a clases después de mediodía.

Un día, cuando yo tenía 10 años, decidí visitar la casa de mi abuelo, que está cerca de la mía, y cuando entré estaba solo mi tío José. Hasta ese momento, yo lo quería. Él siempre había sido buena persona conmigo. Me trataba con cariño y muchas veces me daba dinero para que yo llevara a la escuela. Pero ese día, mi tío José actuó de manera diferente. No había pasado mucho tiempo desde que entré a la casa cuando él había cerrado las puertas.

Eso me pareció un poco raro. Después llegó hasta donde mí y me rompió el vestido y me agarró violentamente. Yo no me pude defender. No tenía fuerzas. Cuando terminó de hacer todo, él me dijo que saliera inmediatamente de la casa y que no dijera nada a nadie porque si hablaba, yo iba a sufrir una gran vergüenza.

En ese momento estaba nerviosa, estaba temblando. Me toqué y sentí sangre. Salí corriendo del lugar y cuando llegué a mi casa me bañé porque me sentía sucia.
Me quedé callada, pues tuve miedo a que no me creyeran. Tampoco quería sufrir una vergüenza.

Desde ese día y durante casi un año, mi tío José me agarró unas siete veces. Siempre hizo lo que quiso conmigo porque yo tenía mucho miedo. Lo único que me quedaba era llorar y sufrir en silencio para evitar que mi mamá se diera cuenta.

No sé si mi tío José le dijo a mi tío Manuel que él me había violado, pero un día, sin decirme una palabra, él aprovechó que yo estaba sola en la casa para abusar de mí. Yo tenía 11 años y ese día tenía puesto un short.

Él me lo quitó, me desvistió

Yo forcejeé y grité, pero nadie me escuchó. El hermano menor de mi tío, cuando tenía unos 15 años, también me agarró a la fuerza. Ese día yo tenía un vestido y él ordenó que me lo quitara. Después, los tres llegaban a la casa como si no habían hecho nada. Siempre me pedían café y cuando yo no les prestaba atención siempre me violaban.

Yo mantuve el silencio durante unos tres años. Me sentí obligada a hablar porque comencé a sufrir depresión y a tener ideas suicidas. El director de la escuela llamó a mi mamá para que me llevara donde un psicólogo. Los profesores vieron que yo había bajado mi promedio de 94% a 75% y notaron que siempre estaba sola. No me gustaba tener compañeros a mi lado.

En diciembre de 2018, mi mamá me llevó donde la psicóloga y a ella le conté la verdad. Después a mi tía y ella le dijo a mi mamá.

Todas las noches sueño que los tres me vuelven a violar. Me sigo sintiendo sucia, me dan ganas de llorar y pienso en matarme. Por esta razón, la psiquiatra me envía al Hospital Santa Rosita. Espero estar en ese lugar hasta que me recupere de la depresión. Después volveré a las clases. Ahorita estoy en octavo grado... Deseo ser policía para proteger a las mujeres.