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Familia escala el muro y lanza a sus pequeños hijos a Estados Unidos

Cámaras de seguridad instaladas a lo largo de la frontera captaron a una familia migrante lanzando a sus hijos hacia el lado estadounidense de la frontera.

Video de la familia que escala el muro y lanza a sus hijos.

Arizona, Estados Unidos.

Ante la impotencia y la desesperación, algunas familias de emigrantes centroamericanos escalan, con niños bajo el brazo, el muro fronterizo entre México y Estados Unidos para buscar su irrenunciable sueño americano pese a las amenazas del presidente Donald Trump.

Cerca de las playas de Tijuana, una ciudad del noroeste de México que colinda con la estadounidense San Diego, California, un puñado de migrantes que llegaron en caravana desde Honduras encontraron un tramo vulnerable del muro fronterizo, lejos de los filosos entramados de púas recientemente instalados por el ejército de EEUU.

Viajando ligeros con pequeñas maletas y batallando con niños pequeños, una decena de centroamericanos se apoyan en rocas de la desértica barranca y se impulsan unos a otros para trepar la reja de metal oxidado.

Apenas brincan hacia el lado estadounidense, agentes de la patrulla fronteriza se precipitan para rodearlos y detenerlos. Aterrados, los niños gritan y lloran.

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Un video de las cámaras de seguridad instaladas a lo largo de las fronteras captó el momento en que una familia trepó al muro y lanzó a sus pequeños hijos al lado estadounidense de la frontera.

Se conoció que los niños tienen 2, 7 y 10 años de edad e iban acompañados de tres adultos. Todos fueron arrestados por la patrulla fronteriza de EEUU.

La caravana migrante, que partió de San Pedro Sula el pasado mes de octubre y que llegó a sumar unos 7.000 personas, ha empezado a disolverse, estancada ante la imposibilidad de cruzar la frontera en masa.

Unos 2.000 migrantes se encuentran en un nuevo albergue instalado para recibirlos tras más de dos semanas bajo la intemperie y condiciones de hacinamiento en otro centro que las autoridades de Tijuana habían improvisado en un barrio marginal, a unos metros del muro fronterizo.

Unos 500 centroamericanos se rehúsan a abandonar el primer albergue ahora clausurado, y el resto de los integrantes de la caravana se han esfumado, según autoridades.