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Cándida Lobo: “Le di un consejo de madre: que se agarrara de Dios”

La mamá del “Negro” Lobo logró despedirse de su hijo horas antes de ser extraditado a Estados Unidos.

Tegucigalpa, Honduras.

Tensión e incertidumbre se vivieron ayer en el Primer Batallón de Infantería horas antes de que fuera extraditado a Estados Unidos el supuesto narcotraficante hondureño Carlos Arnoldo el “Negro” Lobo.

En las afueras del batallón se encontraba desde horas de la tarde su familia, que llegó al lugar con la esperanza de despedirse de su pariente, acusado por Estados Unidos de narcotráfico.

Al cuartel militar también llegó Raúl Suazo, abogado defensor de Lobo, quien esperaba que la Corte Suprema de Justicia admitiera los dos últimos recursos que interpuso para frenar la extradición. Sin embargo, el pleno de la Corte dejó en firme la resolución adoptada por la jueza que ventiló el caso en primera instancia.

Lobo fue apresado en San Pedro Sula el 27 de marzo de este año en un vasto operativo, ejecutado en una zona residencial. Un mes antes, el 25 de febrero, Estados Unidos hizo la petición de extradición ante las autoridades de Honduras.

Su madre lo despidió

En las afueras del Primer Batallón también se encontraba presente gran cantidad de periodistas de medios de comunicación nacional e internacional.

Entre los familiares cercanos a Lobo que llegaron a visitarlo y al mismo tiempo despedirse se encontraban su madre, esposa, hijos, hermanas y primos.

La única que pudo ingresar a ver a Carlos Arnoldo fue su madre, Cándida Rosa Lobo, quien se mostraba nerviosa y sin respuestas. “Si eso es lo que quería el presidente -Juan Orlando Hernández-, qué le vamos a hacer”, expresó.

Doña Cándida dijo que miró a su hijo triste y preocupado por el futuro que le esperaba en una cárcel estadounidense, donde estaría recluido muchos años.

“Le di un consejo de madre: que se agarrara de Dios, Él es el único que lo va a sacar de esto, porque el Presidente lo hundió injustamente. Esto es duro. A mi hijo lo vendieron, él lo vendió -refiriéndose a Juan Orlando-”, dijo compungida, mientras derramaba lágrimas.

“No dejaron que viera a sus hijos por última vez, ni a su hermana”, lamentó mientras sostenía firmemente una bolsa con termos de comida que le llevó. Confesó que lo último que le pidió él fue que le cuidara a sus hijos.