Semblanza: Juan Orlando Hernández, la opción contra la violencia

Juan Orlando Hernández es la la opción militar a la violencia en Honduras.

El candidato del Partido Nacional, Juan Orlando Hernández.
El candidato del Partido Nacional, Juan Orlando Hernández.

San Pedro Sula, Honduras.

Abogado de 45 años, de corte autoritario y pragmático, Juan Orlando Hernández, uno de los dos favoritos para las elecciones del domingo en Honduras, es el candidato presidencial oficialista que promete sacar al país de la violencia con militares en las calles.

De baja estatura, cabello bien recortado y sonrisa amplia, el aspirante del Partido Nacional (PN, derecha) tiene una leve ventaja de 28% contra 27% de la candidata del izquierdista Libertad y Refundación (Libre), Xiomara Castro, esposa del derrocado presidente Manuel Zelaya, según la última encuesta.

En el país más violento del mundo, con 85,5 homicidios por cada 100.000 habitantes, "JOH", como abrevia su nombre, centró su oferta de campaña en el combate militarizado contra el narcotráfico y las pandillas.

"Haré lo que tenga que hacer para erradicar la delincuencia", repite sin cesar el polémico presidente del Congreso que ahora va tras la Presidencia de Honduras.

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Nació el 28 de octubre de 1968 en una familia rural de clase media en la ciudad Gracias, en el departamento Lempira (oeste), donde hoy es empresario agrícola y dueño de un hotel, una radio y un canal de TV.

Estudió la secundaria en la ciudad de San Pedro Sula, en el Liceo Militar del Norte, donde obtuvo el grado de subteniente de Infantería. Dijo a la AFP haber recibido "formación profundamente cívica y con valores espirituales", aunque no esconde su inclinación militarista.

Se graduó de abogado en la Universidad Nacional, en Tegucigalpa, y más tarde hizo en Nueva York una maestría en Administración Pública, de 1994 a 1995.

Incursionó en política en 1990 como asistente de su hermano Marco Augusto en la secretaría del Congreso; y desde 1998 ha sido diputado, en cuatro periodos legislativos.

Durante el golpe de Estado de junio de 2009, participó como diputado en la separación del mandatario Zelaya y en la designación del presidente de facto Roberto Micheletti.

Estuvo al frente de la campaña que, tras el gobierno de facto, llevó al poder a Porfirio Lobo en las elecciones de noviembre de 2009, en las que el PN logró 71 de los 128 escaños y fue fácilmente electo jefe parlamentario.

Fue como presidente del Congreso, según sus críticos, que desplegó su estilo autoritario. Incluso el influyente dirigente industrial Adolfo Facussé, quien apoyó el golpe contra Zelaya, lo llamó "pequeño dictador en ciernes".

Consiguió la aprobación de todo lo que se propuso -pese al rechazo de grupos humanitarios-, como la creación de la Policía Militar, su proyecto bandera para enfrentar la criminalidad con un cuerpo que llegará a tener 5.000 efectivos.

En medio de fuerte polémica, logró la destitución de cuatro de los cinco miembros de la Sala Constitucional que votaron contra las controvertidas 'ciudades modelo' al estilo de Hong Kong -otra de sus iniciativas- y de un plan de depuración de la policía civil, defendido por él y considerado por los magistrados violatorio de derechos.

Ha maniobrado con un control casi total del Congreso, incluso de diputados de otros partidos.

Alcanzó la candidatura presidencial en unas controversiales primarias en las que su principal contendiente, el alcalde capitalino Ricardo Álvarez, lo acusó de aprovechar el control que ejerce en el órgano central del PN para hacer fraude.

"Juan fogón"

Desde la cúspide del Congreso, según sus adversarios, llevó una millonaria campaña mediática y de organización de cuadros en los 298 municipios de los 18 departamentos del país.

Aún en su silla parlamentaria, comenzó a ejecutar proyectos populistas como el de los 'ecofogones' (estructuras metálicas que funcionan con poca leña) para familias pobres. De ahí le endosaron el apodo de "Juan fogón", que él, revirtiendo la burla, usó luego en su campaña.

"Ofrezco seguridad, empleo y una vida mejor", reiteró este viernes en una entrevista en televisión.

Con el proyecto que bautizó "Una vida mejor", remodela vivendas pobres con piso de cemento, techo y letrinas. Con su plan "Chamba (trabajo) ya", gestiona empleo para jóvenes en empresas que le han manifestado su apoyo.

"JOH" está casado con la abogada Ana García, con quien tuvo cuatro hijos. Desde su época en el Liceo Militar, acostumbra a hacer ejercicio para mantenerse en forma.

La Prensa