Las mipymes, la vía para evadir la crisis en Honduras

El desempleo ha obligado a cientos de personas a buscar alternativas para vivir.

Los microempresarios en San Pedro Sula mueven un buen porcentaje de la economía local.
Los microempresarios en San Pedro Sula mueven un buen porcentaje de la economía local.

San Pedro Sula, Honduras

Más de 35 mil micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) existen en San Pedro Sula y todos los días surgen más.

“La gente está buscando salir adelante. En tiempos de crisis aflora el ingenio. Al no haber trabajo, los profesionales piensan abrir sus propios negocios”, dijo Esperanza Escobar, secretaria de la Asociación Nacional de Medianos y Pequeños Industriales de Honduras (Anmpih).

Escobar añadió que esta generación de mipymes “es de gente preparada con visión”, pero es necesario el apoyo del Gobierno. “Lo único que necesitamos es dinero, capital semilla, porque les ayudamos a capacitarse para dirigir profesionalmente una empresa”.

El 7 de diciembre se llevará a cabo la feria de las mipymes en barrio Guamilito, 8 avenida, 3 y 4 calles.

“No hay edad para triunfar”

Irma Ramírez Lara (63) comenzó hace dos años a elaborar vinos. Su marca Vinos Merendón se encuentra en los estantes de varios supermercados de San Pedro Sula.

“Mi abuelo por parte de madre, un salvadoreño, hacía licores muy ricos. De toda la familia solo yo lo heredé”, dijo orgullosa doña Irma.

Aprendió a elaborar manualidades en un instituto de México y hoy es profesora en el Instituto Nacional de Formación Profesional. Dice que tiene asegurado su futuro fuera de las aulas, pues con su microempresa podría pagar los gastos de su casa.

“Mis hijos ya están grandes, solo vivo con mi esposo y el dinero que recolecto con los vinos sería suficiente para nosotros”. La microempresaria instó a las mujeres a aprender oficios y ser independientes, pues asegura que no hay edad para triunfar.

La abogada que hace concentrados

“Tengo una pequeña empresa de concentrados. Lo que hacemos es procesar la fruta y darle un valor agregado. Hacemos concentrados para venderlos a los restaurantes”, declaró Nubia Reyes, una emprendedora sampedrana que busca consolidar su negocio.

Su idea inicial fue simplificar el trabajo de cocina en el restaurante de su familia y luego de ver los beneficios que tenía, decidió venderlo.

“Hoy distribuimos el producto en varios restaurantes de San Pedro Sula. La gente lo prefiere porque no tiene preservantes ni colorantes, es 100% natural”. Reyes dice que con su esposo fabrican los concentrados y emplean a otra persona, pero espera seguir creciendo. “Soy abogada de profesión y recibí otros cursos. Creo que la gente debe prepararse y buscar la independencia”.

Buscan estar en supermercados

Marlon Saavedra y Georgiana Payne, aparte de compañeros de hogar, son socios de una pequeña microempresa llamada Jugos Noní, la cual dirige el padre de Payne.

“Mi suegro empezó con la elaboración de los jugos Noní. Contribuimos con el mercadeo. Es un negocio familiar”, relató Saavedra.

La pareja asegura que este producto sirve para prevenir muchas enfermedades y ayuda a eliminar las dolencias.
“El producto que vendemos es medicinal. Previene muchas enfermedades, como problemas en el colon y presión, entre otros”.

Están buscando ofrecer los artículos que elaboran a cadenas de supermercados sampedranos. “Queremos verlos en los estantes de las grandes tiendas”.

Una madre ejemplar

Con destreza y habilidad trenza los hilos y coloca las piedras preciosas de los elegantes collares que fabrica. María Flores es madre soltera que decidió probar suerte con su propio negocio: Maflors.

“Hago collares con tela, hilos, plata, concha de nácar y todo tipo de materiales. Me encanta combinar colores. Además, este negocio se volvió el sustento de mi hija y el mío”, relató.

Para esta supermamá nada es suficiente, pues también costura ropa de cama,entre otros tipos de prendas, con el fin de sacar ganancia.

“Mi hija de 20 años es mi socia, pues me ayuda a hacer los collares. La microempresa me da para sobrevivir”.

“Sueño con poner mi tienda”

Comenzó a hacer manualidades por distracción, pero terminó convirtiéndose en su trabajo.

Brenda Rodríguez lleva año y medio aportando dinero a su hogar gracias a la venta de los artículos que elabora.

“Me inscribí en un curso de manualidades porque estaba deprimida por un aborto que tuve”, reveló. Rodríguez contó que al inicio hacía los prendedores de cabello y las vinchas para regalarlas a sus amigas, pero luego le comenzaron a hacer pedidos y pagarlas.

“Mi sueño es poner una tienda. Hay oportunidades de salir adelante, pero eso depende de nosotros”.

Elabora muebles para bebés

Estar embarazada no es un impedimento para Mónica Portillo, ingeniera industrial que elabora muebles, sillas y todo tipo de artículos de madera en su empresa Inversiones Kikamo.

Portillo contó que los primeros ejemplares que hizo fueron para decorar el cuarto de sus hijos. “Subí las fotos de los muebles al Facebook y mis amigas me preguntaban dónde los había comprado. Muchas de ellas me pagaron por hacer muebles para las habitaciones de sus hijos.

Ahora, mi esposo y mi hermano se han involucrado y me ayudan con la empresa. Este es el patrimonio que les quiero dejar a mis hijos”, asegura.



La Prensa