Ladrillera de Colón se resiste a desaparecer

<p>El uso de este producto va en decadencia.</p>

/

La única fábrica de ladrillos que existe en este departamento se resiste a desaparecer ante una cultura de la construcción que ha optado por nuevas tendencias modernas.

Este negocio familiar que inició hace más de dos décadas Urbano Aguilera a pesar de ir en decadencia sus adobes de arcilla son una obra de la albañilería que caracteriza a esta región.

“La gente que más compra mis ladrillos vienen de Olancho y de otras partes del país. Aun así la situación nuestra es difícil ya que no hay mucha demanda”, señaló Urbano Aguilera, dueño de esta pequeña fábrica, la que inició en 1984 y que con esfuerzo ha logrado mantenerla.

La demanda de ladrillos no es mucha en este departamento, “es difícil para nosotros cuando es poco el mercado que tenemos, confiamos en que la situación mejore, pues hace dos años mucha gente venía a comprar”, recuerda con nostalgia este artesano aquel pasado en que su fabrica era un emporio pequeño.

Los ladrillos que han sido utilizados como elementos de la construcción desde siglos, su elaboración ha permitido dar trabajo a decenas de personas, y mantener a una familia que escogió darle vida a esta milenaria labor en este departamento, pero en la actualidad su futuro es incierto.

“Ahorita estamos en la quiebra, nos tienen en la miseria y más el poco apoyo de las autoridades nos hace difícil ver un buen futuro para este negocio”, dijo. Todo el proceso de la fabricación de ladrillos se hace de manera rudimentaria, donde la leña, que es el combustible principal, es la que hace que estos bloques de arcilla se conviertan en productos de calidad.

La materia prima utilizada para la elaboración de estas obras son aserrín y arcilla los que están con facilidad en la zona.

La Prensa