En la oscuridad de la madrugada los migrantes salieron por su propio esfuerzo de entre la chatarra o del pantano hasta el cual fueron aventados desde los vagones.

El hondureño Jovan Alvarado dijo que la mayoría eran compatriotas y eso provocó que su desesperación fuera mayor. “Escuché que mucha gente gritaba para pedir auxilio, pero no sabemos cuántos eran ni si sobrevivieron, porque estaban entre la chatarra”, contó.

“Los vagones iban repletos de pura gente nuestra, aquí no están y por eso creo que quedaron muchos más muertos”, advirtió. “Fueron momentos muy desesperantes. Las lámparas que traíamos se nos perdieron con las mochilas y a esa hora estábamos en plena oscuridad y era muy difícil ayudar a los que estaban prensados”.

“Cuando salí me tocó darme cuenta que había varios que estaban atrapados entre los vagones”, añadió el hondureño, quien presentaba golpes en el rostro.