Y llegaron para quedarse y convertirse en el grupo étnico más importante de Honduras. Llegaron en 1797, arrojados de su recordada Isla de San Vicente, tras una cruenta guerra. Condenados al exilio por los ingleses, arribaron a la isla de Roatán decididos a enfrentarse a una nueva suerte, una nueva vida.
Más de dos siglos después de su llegada forzosa, el pueblo garífuna se ufana de conservar con éxito, su música, su comida, su lengua; sus costumbres. No sólo se dispersaron y poblaron con éxito la costa norte del país, sino que además, ahora, son Patrimonio Mundial Intangible de la Humanidad, de acuerdo a las Naciones Unidas.
Un orgullo para la tierra que los cobijó y de la cual, ahora, son embajadores culturales.
En la actualidad, se calcula que la población garífuna debe de sobrepasar, aproximadamente, las doscientas mil personas, tomando en cuenta las comunidades asentadas en los Estados Unidos.
Una cantidad abrumadora si se le compara con otros pueblos nativos del país.
Con la vista siempre fija en el norte, en el mar, el pueblo garífuna se levanta cada día con una enorme sonrisa y dispuestos a vivir, con alegría, los éxitos e infortunios que el destino depara.
Tal vez, ésa sea la razón de su éxito como pueblo.
Algo que en Sambu Grigu, parece que sucede todos los días.
Si usted no puede venir entre semana, no deje de visitar el fin de semana, este pequeño pueblo de Atlántida al que los ladinos llamamos Sambo Creek.
Uno de los mejores rincones de Honduras, donde las casas no se limitan con cercas ni muros y siempre se siente el alma de una nación.
¿Dónde comer?
En Sambo Creek, usted puede comer en el restaurante Kabasa, catalogado por muchos como el mejor restaurante formal de comida garífuna. Buen servicio y con playa para que se diviertan los niños (desde allí, la vista a Cayos Cochinos es espectacular!).
Para comer en un ambiente más informal, en pleno contacto con el pueblo garífuna, yo le recomiendo la cocina de Doña Yolanda Blanco. Esta señora hace una sopa de langosta, pescado y camarón que es una obra de arte. Machuca, tabletas de coco, rice and bean y un guifiti de miedo, son los perfectos acompañamientos. Doña Yolanda es 'La Mamá'
¿Dónde dormir?
Para este viaje, no pude quedarme a dormir en el pueblo, porque ya estaba hospedado en La Ceiba, en el hotel Posada del Caribe (el cual recomendé la semana anterior). Sin embargo, mucha gente me ha recomendado el Hotel Helen´s. Habitaciones y cabañas a precios accesibles y un restaurante es bastante bueno.
¿Cómo llegar?
Para llegar a Sambo Creek tomé la carretera que conduce a Sabá y Trujillo. A unos diez o quince minutos después del puente Saopín, usted encontrará a mano derecha, el desvío al pueblo. Siga la calle y topará con el restaurante Kabasa. Para llegar donde Doña Yolanda, gire a mano derecha y estaciónese un par de cuadras adelante. Ahí, cualquier persona le dirá dónde vive ella