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Los hijos de Lempira, guardianes de su historia

Los lencas son la etnia de los guerreros y de la tradición alfarera que mantiene vivas la cultura y las tradiciones que les dejaron sus antepasados.

La alfarería es una de las tradiciones que heredan los lencas de generación en generación; transforman el barro en preciosas piezas que exhiben en diferentes espacios de Honduras y fuera del país.
La alfarería es una de las tradiciones que heredan los lencas de generación en generación; transforman el barro en preciosas piezas que exhiben en diferentes espacios de Honduras y fuera del país.

Lempira, Honduras.

Es el pueblo guerrero, del maíz y la artesanía, que dividido en cuatro tribus se mantuvo unido en su lengua, hoy extinta. Tras 500 años de historia, el pueblo revive cada 20 de julio, con la figura del indómito cacique Lempira, quien luchó contra la dominación española.

Lempira, el héroe nacional, quedó inmortalizado; su nombre significaba “señor de la sierra” y con un ejército integrado por 30 mil hombres libró la batalla en los peñones de Congolón, Coyucutena, Piedra Parada, Cerro del Broquel y Cerquín, en el departamento de Lempira.

Las guerras caracterizaron a los lencas; eran comunes y la única forma de mantener la paz quedó representada en una de sus tradiciones: el guancasco.

Pero el pueblo lenca de Honduras se mantiene vivo, conserva sus raíces y transmite de generación en generación sus costumbres y tradiciones; cuenta con más de 100,000 indígenas distribuidos en su mayoría en los departamentos de Lempira e Intibucá.

“Estamos orgullosos de nuestras raíces y cultura. Somos un pueblo vivo, que no desmaya, lucha y trabaja por su pueblo”, dijo Ovidio Mejía, de la Organización Nacional Indígena Lenca (Onilh), en San Manuel Colohete.

Cultura viva

Son 600 aldeas lencas que se aferran a su historia. Si algo los enorgullece, son sus costumbres y su alfarería tradicional, que se ha convertido en la columna básica de su cultura.

Ollas, cántaros y comales conservan las formas usadas desde tiempos prehispánicos. Es una herencia que los lencas han transmitido únicamente de madre a hija, de generación en generación.

“Es la herencia del barro que nos han dejado nuestros padres. Solo en La Campa somos 400 mujeres dedicadas a la alfarería. Es un don que Dios nos dio para sobrevivir y todo es natural.

El material nos lo da la misma tierra, es el legado que nos mantiene vivos y que heredamos a nuestros hijos”, explicó Olivia Pérez, alfarera de La Campa, Lempira.

Los ritos

El guancasco y las composturas son parte de los ritos que caracterizan al pueblo lenca. Con ellos simbolizan la paz, la solidaridad y el culto que rinden a los dioses para que sus cosechas sean buenas cada año. Para ello ofrendan y oran a los santos.

“Se mantienen las veneraciones que son nuestras plegarias para las cosechas. No ando con abono; si Dios me lo quiere dar, me va a abonar los siembros. El abono es rezar, encomendar a Dios y a la santa tierra las siembras: de maíz, los frijolares”, dijo Antonio Rodríguez, lenca de San Manuel Colohete.

Hoy, los lencas en Gracias, Lempira, dan muestra de su cultura viva, rinden tributo a Lempira, el héroe que mantiene el legado de esta etnia.