Más noticias

Honduras: A 18 taxistas han matado por no pagar extorsiones

Hay taxis que sufragan hasta L800 al mes de “impuesto de guerra”. En algunos puntos pagan a las dos maras.

San Pedro Sula, Honduras.

Los taxistas viven en una permanente encrucijada por el asedio de la muerte día a día, el cobro del “impuesto de guerra” y lo poco rentable que es actualmente esa actividad económica.

En lo que va del año 18 taxistas han sido ultimados por oponerse al pago del “impuesto de guerra”, según los datos que manejan dirigentes de ese rubro del transporte en la zona norte.

La extorsión es el móvil que predomina en los crímenes de conductores de taxis y después figuran los problemas personales.

Los transportistas abordados sobre el tema, quienes no quisieron identificarse por temor a represalias, manifestaron que las muertes se dan porque de repente en un punto hay taxistas que se oponen a pagar el “impuesto de guerra” y se aferran a no hacerlo y “tampoco podemos obligarlos, entonces claro llega a oídos de ellos -los mareros- y los matan”.

Dijeron que los mareros están chequeando los carros y si detectan que unos no están pagando, entonces miran la manera de vengarse.

Los entrevistados indicaron que la situación que están viviendo es crítica.

“Nosotros hemos tenido reuniones con diferentes autoridades y la verdad es que al principio se toman medidas, pero esas medidas poco a poco se van diluyendo y al final quedamos solos y desprotegidos y es allí donde nos da temor denunciar”, expresaron.

Impacto económico

Los taxistas que hablaron con LA PRENSA dijeron que el impacto de las extorsiones lo sienten significativamente en sus ingresos. “Un compañero que es ruletero tiene que hacer la tarifa que es de 300 lempiras y si trabaja en punto a veces es hasta de 400 lempiras y además hay que pagar el chequeador y el “impuesto de guerra”, relataron los conductores.

Explicaron que el monto del “impuesto de guerra” que pagan cambia de acuerdo a la cantidad de carros que hay en cada punto y citaron que en los puntos pequeños cada unidad paga un promedio de 400 lempiras mensuales.

“En los puntos que son más grandes sube el monto de lo que pagan y llega hasta 800 lempiras al mes lo que entrega a los pandilleros cada taxi, con el agravante de que hay puntos que le pagan a las dos maras”, indicaron.

Dijeron que la situación del rubro en estos momentos es difícil, aparte de que la ciudad está saturada de unidades. Manifestaron que por lo crítica que está la situación, muchos conductores han dejado de laborar en el rubro para irse a trabajar de guardias de seguridad y en maquilas, porque lo del taxi no les da.

La labor del taxista está entre las más peligrosas porque el asedio de la muerte es diario por el problema de las maras y además no saben a quién van a subir en la unidad.

Hay taxistas que no hacen carreras a colonias que son peligrosas, como la Rivera Hernández, Chamelecón y San José V.

Ola de crímenes

Según los datos que maneja la dirigencia de los taxis, en lo que va del año han matado 18 taxistas. Manifestaron que en los últimos días se recrudeció la violencia en contra de conductores de ese rubro porque en un término de dos semanas mataron a seis taxistas.

Los entrevistados dijeron que están exigiendo al Gobierno que instale cámaras de seguridad.

Indicaron que le han sugerido a las autoridades que en cada dos o tres postes instalen una cámara para que capte las acciones de los delincuentes.

Manifestaron que día a día los motoristas salen de sus casas, pero no saben si van a regresar por lo peligroso que es andar conduciendo un taxi, “ellos dicen tenemos que arriesgarnos, tenemos que darle de comer a nuestros hijos para los estudios y hay que trabajar por fuerza, solo queda encomendarnos a Dios cada día”.

Algunos dirigentes del transporte expresaron que el problema es que puede surgir un caos al ver que no hay seguridad de parte del Estado y lo que va a pasar es que se va a parar el transporte y no para presionar por aumento de tarifa sino por la inseguridad que existe.

No pueden renovar flota

La mala situación económica que atraviesa el rubro del taxi es tal que no hay capacidad de invertir para renovar la flota de vehículos.

Reiteraron que aparte de los problemas que les genera la inseguridad no hay circulante en las calles de la ciudad y hay una gran cantidad de taxis.

Uno de los dirigentes entrevistados indicó que en un alto de semáforo se mira que de diez carros que hay en la fila, siete son taxis.

“Allí es donde está el problema, que no va de acuerdo lo que hay que pagar con los ingresos que se están obteniendo”, dijo.

Según el entrevistado, los taxis que normalmente pagan el “impuesto de guerra” son los que tienen puntos.

Manifestó que hay casos de taxistas que algunos días solo llevan 60 lempiras para la casa y con eso no se pueden satisfacer las necesidades de sus familias.

“Es preocupante el número de taxistas ultimados este año porque son seres humanos que dejan hijos sin el sustento por culpa de la delincuencia”, expresó.

Dijo que “debemos sensibilizarnos todos de que no vale la pena seguir matando personas ni por dinero, ni por asaltos ni por extorsión”.

El entrevistado manifestó que hay empresarios del transporte que tienen parados los taxis porque no hay motoristas.

Otra de las causas de la inseguridad son los asaltos que seguido se suscitan en las unidades del transporte.