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Transportistas de Honduras desertan por asedio de bandas de extorsionadores

En lo que va de 2014, se reportan al menos 50 ataques a buses, taxis y mototaxis y la muerte de 35 personas, entre motoristas, ayudantes y pasajeros.

Tegucigalpa, Honduras.

“Todos los días que salimos a la calle nos encomendamos a Dios porque no sabemos quién es el siguiente que caerá a manos de los extorsionadores”, comentó con marcado desa-liento y recelo el conductor de un bus rapidito que cubre la ruta de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah).

“Salimos a la calle, pero no sabemos si vamos a regresar a nuestros hogares”. El testimonio de este trabajador del transporte urbano, que pidió omitir su nombre, retrata la cruda y dramática situación laboral que viven a diario los conductores de buses y taxis de la capital hondureña, quienes son acosados por las bandas dedicadas al cobro del mal llamado impuesto de guerra. El clima de violencia contra los trabajadores de este rubro está llevando a muchos de ellos a migrar a otros oficios para no convertirse en la siguiente víctima de los chantajistas.

Por otro lado, muchos empresarios del transporte están optando por buscar otra actividad económica en vista de que los extorsionadores los tienen acosados con la extorsión, sumada a los altos costos de operación. Eso ha llevado a varios a la quiebra, relató a LA PRENSA un dirigente del rubro.

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Encontrar un conductor de bus en este tiempo es mucho más difícil que hace cinco años y quienes se atreven a laborar cobran sueldos arriba de lo que normalmente devenga un motorista, dijo con preocupación el dirigente Jorge Lanza.

Como los abogados y los periodistas, los conductores de taxis y buses se han convertido en los últimos años en un sector muy frágil, blanco de las maras y las bandas de chantajistas que operan con total impunidad en las principales ciudades del país.

El nuevo sistema adoptado por los extorsionadores es quemar las unidades del servicio de transporte público de quienes se niegan a pagar la cuota semanal, lo que está provocando millonarias pérdidas económicas a los empresarios y la desbandada de choferes.

El incendio de buses ha sido muy común de las maras en la vecina república de El Salvador, pero en los últimos meses se convirtió en una práctica delictiva que tiene auge en Honduras y deja una estela de muertos en el transporte.

Modelo criminal importado

Los expertos en seguridad estiman que los delincuentes están optando por este método delictivo para infundir mayor temor en sus víctimas y posiblemente se trate de un modelo criminal copiado de los extorsionadores del vecino país.

Roberto Herrera Cáceres, Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, advirtió que se corre el riesgo de que esta nueva modalidad delictiva se extienda a otras regiones del país si no se adoptan medidas preventivas.

Herrera precisó que se han contado más de 33 hechos violentos en el país dirigidos al rubro de buses, en los que ha habido un centenar de víctimas, 35 personas fallecieron y 15 resultaron gravemente heridas.

Exhortó al Gobierno, a la sociedad y a la Policía a unir esfuerzos y enfrentarse juntos a este problema que pone en peligro la integridad y la vida de conductores y pasajeros.

En lo que va del año, el organismo defensor de los derechos humanos reporta por lo menos el incendio de seis buses con el saldo de un conductor muerto y otro gravemente lesionado por quemaduras de segundo y tercer grado.

Perjudica también a servicios útiles a la comunidad y dejan en incertidumbre a las personas que se trasladan en las unidades del transporte público. La quema de buses entorpece la vida normal de los habitantes. De allí la importancia de que trabajen juntos el Gobierno, la sociedad y la Policía para contrarrestar estos delitos, consideró.

Estela de muertos

Las organizaciones del transporte urbano e interurbano manejan datos diferentes a los organismos de derechos humanos con respecto a las víctimas de la violencia en el servicio público de pasajeros.

Los dirigentes reportan hasta junio de 2014 la muerte de al menos 21 motoristas de buses y taxis y la quema de ocho unidades, lo que ha originado pérdidas de más de 9 millones de lempiras, si se considera que cada bus tiene un valor de más de un millón de lempiras.

El Conadeh lleva un registro de seis unidades quemadas y al menos 33 ataques de diferente índole contra las unidades del transporte que han dejado 35 víctimas a escala nacional en 2014, incluyendo trabajadores del transporte y pasajeros.

Entre los perjudicados por estos hechos sangrientos figuran nueve conductores de buses, cinco ayudantes, dos despachadores, 18 pasajeros y un empresario del transporte.

De los 33 hechos sangrientos ocurridos hasta junio de 2014, 16 tuvieron lugar en el departamento de Francisco Morazán, 14 en Cortés, uno en Copán, uno en Atlántida y uno en Colón. En el rubro de taxis, hasta abril de este año se reportaban 15 taxistas asesinados, tres conductores de mototaxis, tres pasajeros y un propietario.

Años negros para taxistas

Los años 2012 y 2013 estuvieron marcados por la violencia contra los trabajadores del transporte público en Honduras, pues datos oficiales revelan que fueron asesinados 153 taxistas y 32 pasajeros en ataques contra unidades de taxis.

En esos dos años hubo un total de 174 hechos violentos solo en taxis, que dejaron al menos 231 víctimas, entre ruleteros, pasajeros y particulares.

Durante los ataques contra los taxis en ese período se reportaron 17 taxistas y 14 pasajeros heridos de gravedad.

Solo en 2013 sucedieron 90 hechos violentos que provocaron la muerte de 45 choferes de taxis, 21 conductores de mototaxis, 21 pasajeros, tres propietarios de taxis, un despachador, un supuesto secuestrador, la esposa embarazada de un conductor de mototaxi y otras 10 personas.

Se estima que en los dos últimos años murieron violentamente o resultaron heridas un promedio de 10 personas al mes, entre ruleteros y pasajeros.

Empresarios temerosos

Jorge López, presidente del Consejo Nacional del Transporte, se mostró muy reservado sobre este tema por el temor que se adueña de los empresarios dedicados a esta actividad porque no se sabe en qué momento podrían ser víctimas de los delincuentes.

López dijo que los transportistas tienen grandes problemas para encontrar personal que quiera trabajar en esta actividad y puso como ejemplo que muchas unidades están paradas porque los motoristas temen morir a manos de los extorsionadores.

“Nadie quiere correr ese riesgo”, dijo el dirigente. Estimó que son millonarias las pérdidas causadas en las últimas semanas por la quema de buses rapiditos, pues cada bus está valorado en 1.5 millones de lempiras, dependiendo del financiamiento.

Con respecto al pago de extorsiones dijo que se maneja una cantidad global que se entrega mensualmente a los chantajistas, pero no se atrevió a proporcionar el dato por temor de que las bandas exijan más dinero.

“Hay empresas que pagan hasta 3,000 lempiras semanales para trabajar, pero se entrega mucho dinero por extorsiones”.

Sin precisar detalles, López aseguró que muchos propietarios de buses y taxis han vendido sus unidades y otra cantidad de empresarios del servicio interurbano venden sus negocios debido a la extorsión.

Jorge Lanza, dirigente del área de buses rapiditos, coincidió con su homólogo y dijo que la situación es bastante difícil porque se desconoce de dónde provienen los ataques a las unidades del transporte y a los trabajadores.

“Es bien difícil porque estamos perdiendo bienes materiales como la vida de nuestros empleados. Esto es lo más lamentable porque cada día estamos teniendo más bajas en los operadores del transporte”, aseveró.

Lanza señaló que las pérdidas son cuantiosas por causa de la extorsión y lamentó que ahora los transportistas están poniendo los muertos con esta ola de violencia.

Sobre la quema de los buses, afirmó que desconocen el motivo por el que los grupos delictivos destruyen su patrimonio porque siguen pagando periódicamente las extorsiones y eso no se ha suspendido.