Sequía en Honduras reducirá la generación de energía para 2015

En Tocoa, Colón, ya sufre una crisis energética que los deja sin electricidad durante ocho horas diarias.

El nivel de la represa de El Cajón está actualmente en 240 metros sobre el nivel del mar.
El nivel de la represa de El Cajón está actualmente en 240 metros sobre el nivel del mar.

San Pedro Sula, Honduras

Durante el año anterior y lo que va de este, las lluvias han disminuido drásticamente en Honduras y esto impactará en la generación hidroeléctrica de energía del país.

Las autoridades de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) explicaron que esto no afectará al suministro energético para la mayoría del territorio hondureño durante 2014, pues este se programó desde diciembre del año anterior gracias al agua embalsada.

Reconocieron que hay preocupación porque la escasez de agua sí tendrá consecuencias en la generación eléctrica de 2015.

Aunque por ahora no ha habido dificultades en las principales plantas hidroeléctricas, todo apunta a que el próximo año, si se mantiene la tendencia del verano largo y persiste la falta de lluvias, el Gobierno tendrá que solicitar que se incremente la generación de energía térmica y también las importaciones energéticas para suplir las necesidades de electricidad del país.

Los pronósticos no son alentadores, pues para este año se espera que el fenómeno El Niño reduzca mucho las lluvias en el país.

Leonardo Deras, subgerente técnico de la Enee, dijo que en estos casos es una ventaja que en Honduras haya una combinación de generación de energía térmica e hidráulica.

“El año pasado y este han sido muy malos en lluvias y por eso nuestro principal embalse, El Cajón, de donde sale la mayoría de nuestra generación de energía hidroeléctrica, está bastante disminuido y quedará muy bajo para la producción de energía del siguiente año”, dijo.

El 60% de la energía generada en Honduras es térmica y el 40% es hídrica. De esa producción, El Cajón provee aproximadamente el 35%.

La crisis actual

De acuerdo con Deras, ya hay zonas de Honduras afectadas por la falta de agua en pequeñas represas.

“Ya hemos tenido problemas en el Bajo Aguán y el litoral atlántico, donde las lluvias han sido escasas y las pequeñas centrales hidroeléctricas han tenido problemas para producir energía”.

La falta de lluvias también ha perjudicado al Lago de Yojoa, la segunda fuente de energía hídrica más importante del país, pues alimenta a dos plantas hidroeléctricas: Río Lindo (80 megavatios) y Cañaveral (30 megatavios).

De esta última sale el agua utilizada en la represa El Níspero. Ambas plantas juntas tienen una capacidad instalada de 110 megavatios de generación hidroeléctrica, poco más de la tercera parte de los 300 que puede producir El Cajón. “Este año esperábamos más lluvias, pero no fue así. Si el siguiente año sigue la escasez de lluvias, habría una baja de producción energética de fuentes hídricas y nos obligaría a tener más generación térmica e importación”, explicó el subgerente técnico de la Enee. Agregó que ha habido pequeñas lluvias cerca de Copán con las que las empresas de generación han mantenido el voltaje en la zona occidental.

Óscar Villeda, presidente de la Cámara de Comercio de Tocoa, Colón, afirmó que el problema en el Bajo Aguán ya es inaguantable por la falta de electricidad.

“Aquí no hay energía eléctrica ocho horas al día. Esto pasa de lunes a domingo. Hicimos un pronunciamiento mediante la Cámara de Comercio para que nos resuelvan esta situación porque estamos teniendo una crisis energética terrible”, expresó Villeda.

El empresario añadió que ya no son cuantificables las pérdidas que ha ocasionado el problema de energía.

“Millones de lempiras se han perdido ya por este problema de energía. Es drástico lo que estamos viviendo. A veces quitan la electricidad por la mañana, otras veces por la tarde y algunos días por la noche”, indicó el presidente de la Cámara de Comercio de Tocoa.

Según Villeda, prácticamente todos los rubros privados de la zona son afectados negativamente por el problema.

Otro efecto perjudicial de los apagones es que en negocios y casas se han reportado múltiples artículos dañados por el irregular servicio de electricidad.

Además en muchos hogares y negocios se ven obligados todas las semanas a botar productos, como carnes o lácteos, los cuales necesitan estar refrigerados para estar en buen estado.

Según el empresario, la situación crítica comenzó hace unos tres meses.

“Otros años ya había habido problemas energéticos, pero estos apagones nos tienen en una situación más crónica que nunca”.

El presidente de la Cámara de Comercio de Tocoa aseguró que han pedido el apoyo de la Federación de Cámaras de Comercio de Honduras y que además hacen la propuesta de que se conforme una comisión que busque la solución definitiva de la crisis.

“Exigimos respuestas inmediatas a la Enee. No podemos seguir sin que nos den una solución porque esta es una importante zona de producción”.

El Cajón y El Níspero

El ingeniero Rolando Rodríguez, jefe de mantenimiento de obras civiles y director del proyecto MOS (Mantenimiento de Obras Subterráneas), que supervisará la reparación de fugas en el embalse de la represa hidroeléctrica Francisco Morazán, más conocida como El Cajón, indicó que esperan que en lo que queda del año aumenten en la zona las lluvias que abastecen a la central hidroeléctrica y estén en el promedio de los últimos años, pero afirmó que están preparados si no fuera así.

“El impacto de una sequía en los embalses es obviamente negativo, ya que las fuentes de agua, los ríos y afluentes tienden a disminuir en verano. Nuestro embalse ahora está bajo. Esperamos que al entrar el invierno empiece a recuperar su nivel de agua”, declaró Rodríguez.

El director de mantenimiento dijo que se tomarán medidas, según las precipitaciones.

“Si la temporada de lluvias es buena o mala, los encargados de cada represa deben tomar previsiones y planificar la generación de energía”. El nivel óptimo de El Cajón es de entre 280 y 285 metros sobre el nivel del mar, que permiten a las turbinas de la represa generar a su máxima capacidad.

La hidroeléctrica tiene apenas una altura de 240. Para ser considerada crítica, la altura de agua en el embalse debería ser de 220 metros. “Nuestra esperanza es que ahora comienza la temporada de invierno en el país”.

Leonel Coello, jefe de la planta hidroeléctrica El Níspero, explica que esta central trabaja de junio a enero todo el tiempo y de febrero a mayo solo en las horas pico, que son el mediodía y la noche.

A toda capacidad, la represa puede generar 22.5 megavatios.

El Níspero genera unos 60 millones de kilovatios al año. “Por su ubicación geográfica, esta planta regula el voltaje en occidente. Con ella se mejora la conexión del servicio en las zonas extremas del sistema interconectado, como Ocotepeque o Copán”, declaró Coello.

Agregó que por el fenómeno El Niño no se espera que este sea un año lluvioso y prevén un invierno de moderado a seco, lo que disminuiría las lluvias en el país y como consecuencia afectará a las centrales hidroeléctricas.

La programación

La programación del “año energético” se basa en los niveles de agua de los embalses al 31 de diciembre.

Por ejemplo, al final de 2012 se programó 2013 y con el nivel de los embalses del año anterior se determinó el programa de generación para 2014.

De igual manera, la programación y las medidas que habrá que tomar en la producción de generación de energía del próximo año dependerán del nivel que tengan los embalses el 31 de diciembre de 2014.

Para desarrollar estos programas, la Enee además utiliza valores promedio de lluvia y los pronósticos del Servicio Nacional de Meteorología; también sus técnicos se basan en las tendencias de años anteriores para estimar las probabilidades de precipitaciones, aunque los cálculos no siempre dan los resultados esperados.

Según las autoridades de la Enee, los contratos de generación de energía del Estado con empresas privadas dan la oportunidad de tener puntos de producción distribuidos por todo el país sin depender de embalses, lo cual ayuda a mejorar el voltaje en las zonas más alejadas de los centros de producción energética.

La Prensa