Cayos Cochinos, un paraíso insular en el Caribe de Honduras

Diez operadoras ofrecen viajes cómodos hacia este maravilloso lugar del Caribe.

Una pequeña porción de arena es el asentamiento de unas 50 familias garífunas, donde su gastronomía y cultura son las expresiones humanas que exaltan este lugar.
Una pequeña porción de arena es el asentamiento de unas 50 familias garífunas, donde su gastronomía y cultura son las expresiones humanas que exaltan este lugar.

Cayos Cochinos, Honduras.

El fuerte color turquesa de sus aguas bordadas por sus maravillosas playas de arena blanca hacen de Cayos Cochinos uno de los mejores paraísos tropicales del mundo.

Este archipiélago compuesto por 13 islotes y dos islas pequeñas en el Caribe hondureño conserva el segundo arrecife de coral más grande del mundo, que forma parte de la Barrera de Coral Mesoamericana.

Esta reserva marina protegida se ubica a unos 40 kilómetros al noreste de La Ceiba. No solo es el mar, sus arrecifes y playas son sus mayores atractivos. También la vida cultural de sus escasos habitantes de la etnia garífuna.

El ecosistema marino conserva unas 110 especies de arrecifes de coral, bellezas que solo pueden ser apreciadas a través del buceo y el snorkel, que son las únicas actividades permitidas en esta reserva natural acompañadas por un guía.

El turismo sin rastro ha permitido que esta área protegida permanezca fuera de la intervención de la mano del hombre.

El origen de la tonalidad turquesa que caracteriza a sus tranquilas aguas es obra de los millones de restos de corales y otras especies diminutas que descansan en la playa.

El grupo de islas con orígenes volcánicos conserva una gran riqueza ecológica y natural, que sirven de hábitat para muchas aves y reptiles. Al explorar sus interior caminando a través de sus senderos que se abren paso por la espesa vegetación, los visitantes se encuentra con la boa rosada, especie endémica.

En el trayecto también se observan jamos, iguanas, ranas y mamíferos como los mapachines y tepezcuintes, que forman parte de la rica fauna de este archipiélago.

Un bosque tropical latifoliado le da vida a los dos cayos que se imponen en el grupo de islotes, y adonde una comunidad de árboles como el indio desnudo y el encino roble sobresalen del paisaje que en algunas veces se vuelve escarpado.
Un viaje de emociones

Llegar a este paraíso caribeño solo es posible a través de la vía marítima o por helicóptero.

El cortejo en alta mar de peces voladores, delfines y pelícanos son el preámbulo de esta travesía. Luego los cangrejos, tortugas, rayas y otras especies parecer turnarse para dar la bienvenida y nos indican que estamos dentro del entorno de este oasis marino.

Unas diez tour operadoras en La Ceiba y Cayos Cochinos y un grupo de pequeños pescadores de la comunidad de Sambo Creek ofrecen viajes cómodos hacia este lugar.

Su acceso es posible desde cuatro puntos, cada uno de ellos con experiencias distintas.

El trazo más largo desde tierra firme es el de La Ceiba. Es el acceso más directo, aunque el trayecto de unos 40 kilómetros se puede hacer en más de una hora en una lancha con un motor de 75 caballos de fuerza.

También se puede entrar por Sambo Creek, que está a 33 kilómetros, y por el sector de Armenia, donde el trayecto está a unos 18 kilómetros. Para los que buscan experiencias extremas y de diversión, este punto es el recomendable, el viaje se empieza desde la laguna de Cacao.

Roatán es otro de los puntos por donde se puede acceder a esta área protegida que está a solo 39 kilómetros de distancia.

Cayo Menor es la puerta de entrada hacia este mundo natural y ecológico único en Honduras, que se extiende en una superficie aproximada a los 480 kilómetros cuadrados.

Aquí están las oficinas de la Fundación Hondureña para los Arrecifes de Coral, que es la encargada del manejo y protección del parque marino.

Hay una estación científica y un centro de información, así como cabañas. Para continuar el viaje hay que registrarse, luego los guías orientan e instruyen al turista con un video antes de iniciar su aventura hacia el interior de este maravilloso lugar.

Bastan seis horas para conocer todo el entorno de este grupo de islas. El islote del Chachahuate, es el punto final para los que deciden recorrer en un solo día este monumento Nacional Marino.