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Explore el Cusuco, la joya natural que encuentra en El Merendón

La reserva protegida ofrece una experiencia verde y relajante, está a solo dos horas de San Pedro Sula.

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Los paisajes enamoran a los visitantes, sobre todo a los extranjeros.
Los paisajes enamoran a los visitantes, sobre todo a los extranjeros.

San Pedro Sula, Honduras.

Escuchar el trino de los pájaros, la música del viento y encontrar paz en un ambiente completamente verde es posible a solo dos horas de San Pedro Sula.

El Parque Nacional Cusuco es la mejor opción para los amantes de la naturaleza que se quieren liberar del estrés y encontrarse consigo mismos, pues la energía eléctrica, la telefonía celular y la Internet se dejan varios kilómetros atrás. Entre los 1,500 y 2,450 metros sobre el nivel del mar está la reserva protegida considerada el corazón de la cordillera de El Merendón.

Acampar, caminar y descubrir nuevas especies de animales es posible durante el recorrido. Al parque ubicado al suroeste de la ciudad de San Pedro Sula se puede llegar ingresando por el sector de La Primavera o por Cofradía en un vehículo de doble tracción.

La segunda ruta es la más común. El estado actual de la carretera es aceptable. Desde Cofradía, el parque Cusuco está a 26 kilómetros. Cuando se empieza a transitar para la montaña se observan diversos paisajes que enamoran la pupila. Pinos de unos 100 metros de altura engalanan ese sector de El Merendón, así como hermosos helechos arborescentes que miden hasta 40 metros. Si baja los vidrios del vehículo podrá ir disfrutando de una fresca brisa y de los bosques nublados. La temperatura no es mayor a los 20 grados, lo que le permite olvidarse del intenso calor sampedrano y adentrarse a un clima agradable. Antes de llegar al parque se encuentra la comunidad de Buenos Aires. Las humildes casitas con sus jardines coloridos le brindan un ambiente acogedor. En la comunidad hay dos comedores, adonde se puede comprar alimentos típicos y disfrutar de una buena taza de café de palo mientras termina de llegar a la reserva natural. Desde Buenos Aires son tres kilómetros de carretera los que esperan hasta encontrar el enunciado grabado en madera que le informa que ha llegado al parque. Una vez sigue subiendo llegará a un redondel donde hay algunas cabañas de madera y donde están los caminos que le llevan a los cinco senderos : El Quetzal, El Pizote, El Danto, Las Minas y La Cascada.

Recorriendo los senderos se encontrará con atractivos riachuelos que le provocarán, aunque sienta un tanto de frío, echarse un chapuzón o lavarse la cara con agua helada y cristalina que derrama la montaña: el río Cusuco, la cascadas El Quetzal y El Tucán enamoran a los visitantes. Lo ideal es que disponga al menos de todo un día para que pueda apreciar todo el encanto de la reserva.

Mucho para descubrir

Cusuco es un destino prácticamente menospreciado por los turistas nacionales. Son extranjeros los que llegan en temporadas especiales a acampar por semanas hasta marearse con su belleza. Investigadores ingleses se sumergen en la montaña para descubrir anualmente nuevas especies de animales y plantas.

Investigadores y estudiantes de la Universidad de Nottingham, Inglaterra, identificaron en 2007 en el parque 270 especies distintas de aves, 93 especies de reptiles y anfibios, 35 especies de murciélagos y una considerable cantidad de especies de mamíferos.

Carlos Alvarenga, encargado del parque, señala que los extranjeros sobre todo originarios de América del Sur e ingleses son los que más visitan el parque Cusuco. “Hay temporadas en las que vienen hasta más de 500 extranjeros a explorar el parque en una sola temporada que normalmente inicia en junio. Para ese mes está programada una excursión de universitarios ingleses”, informó.

Alvarenga lamenta que los turistas nacionales no visiten la reserva y espera que las nuevas autoridades municipales de la ciudad impulsen la promoción del parque, ya que actualmente no hay un plan para atraer los visitantes. Hay meses que apenas se registran unas 10 visitas. En la zona se requiere presencia militar o policial que le dé confianza al visitante para que pueda acampar. Un famoso dicho dice que una persona antes de morir debe hacer tres cosas: tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Después de esta experiencia yo le agregaría una cuarta cosa: explorar El Cusuco.