Taxistas, gremio atormentado por el impuesto de guerra

<p>Con una vez que se nieguen a pagar firman sentencia de muerte.</p>

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Cuando Miguel Arturo Santos (32) terminó la jornada del día, se dirigió a su casa. Su familia lo esperaba para cenar como todos los días a las 5.30 pm. La tarde del 8 de enero de este año, el taxista regresó a su casa de la colonia Flor del Campo de Comayagüela sin percatarse que desde varias cuadras atrás lo venían siguiendo. Se bajó de su taxi y cuando estaba entrando a la vivienda fue atacado por dos individuos.

No dijeron nada, solo se bajaron y dispararon contra Santos. Su cuerpo quedó en el garaje de la vivienda.

Dos días después, cerca de un concurrido centro comercial de la capital, acosados por el impuesto de guerra.

La Prensa