Nasralla: "Quieren que sea el burro que va por delante"

El intercambio de palabras entre los miembros del PAC agudiza la crisis en ese organismo político.

Tegucigalpa, Honduras

El líder del Partido Anticorrupción, Salvador Nasralla, manifestó en la tarde del lunes que hay personas dentro de ese organismo político que "quieren que yo sea el burro que va por delante".

Nasralla incrementó así la controversia ante Luis Redondo y Fátima Mena, compañeros políticos de Nasralla, quienes se han distanciado en los últimos días luego de que el también presentador de televisión los acusara de estar usándolo para hacer política y de no entregar las cuentas de ese partido.

"Lo único que no quiero es que el padre de ella -de Fátima, quien es de filiación nacionalista- se una a este organismo político. Fátima debe entender que debe seguir las instrucciones que son de Salvador Nasralla".

Nasralla agregó que por ese tipo de discrodias busca a nuevas personas que quieran acompañarlo en las nuevas elecciones y destacó que "no perdona a las actuales diputadas que le dieron la espalda a Honduras" durante la elección de la Corte Suprema de Justicia.

Fátima Mena respondió los señalamientos y agregó que "el PAC es un sueño de toda la población" y que "desde hace cuatro años inicié ese proyecto de vida".

Acusó a Virgilio Padilla, también miembro del PAC, de estar desviando la atención de Nasralla y "metiéndolo en problemas".

Padilla por su parte dijo que "yo sigo a Salvador Nasralla y no debemos sentirnos temerosos ante nuevas personas que llegan al PAC".

Agregó que "se deben entregar la cuentas de los recursos financieros que han sido manejados por el PAC -que estaban a cargo de Luis Redondo-".

Mena respondió diciendo que "los estrados financieros del PAC están en orden" y agregó que eso lo garantizan las auditorías efectuadas por los organismos controladores.

"Los problemas de Fátima y de Virgilio deben resolverlos entre ellos porque ambos son diputados del Congreso. Yo no tengo ningun problema con nadie en el PAC", concluyó Nasralla.

La Prensa