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The New York Times señala a 54 policías en crímenes de Arístides y Landaverde

Al menos 54 individuos, entre jerarcas, oficiales, agentes y civiles, participaron en los asesinatos de Arístides González y Alfredo Landaverde, según The New York Times.

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Julián Arístides Gonzále y Alfredo Landaverde.
Julián Arístides Gonzále y Alfredo Landaverde. /

Tegucigalpa, Honduras

No hay crimen perfecto y tarde o temprano la verdad sale a luz y expone a los criminales donde quiera que se oculten.

El prestigioso diario estadounidense The New York Times desenmascaró a los “escuadrones asesinos” que estuvieron detrás de los crímenes de Julián Arístides González y Alfredo Landaverde, de acuerdo a un informe de la Inspectoría General de la Policía de Honduras.

La publicación del diario viene a ratificar reportes periodísticos divulgados la semana antepasada en el país que implican a altos jerarcas policiales, oficiales y agentes en ambos hechos criminales.

La información sacudió ayer los cimientos de la desprestigiada Policía hondureña y causó múltiples reacciones de los protagonistas y familiares de las víctimas.

En ese contexto, el presidente Juan Orlando Hernández pidió ayer a la comisión de depuración iniciar las acciones para expulsar a los policías corruptos e implicados en estos hechos y sugirió al Ministerio Público llamar a todos los oficiales, ministros y exdirectores que se mencionan y buscar las conclusiones que permitan judicializar los casos.

Este informe surge en el preciso momento en que la comisión especial de depuración, que integran Vilma Morales, el pastor Alberto Solórzano, Omar Rivera y el ministro de Seguridad, Julián Pacheco, se aprestan a expulsar a 1,500 policías que entran en el plan de reestructuración y depuración, entre ellos 100 oficiales.

En sus primeras acciones, la comisión depuradora pidió a los operadores de justicia y los órganos contralores del Estado los expedientes y archivos de al menos nueve generales de la Policía, entre los que figuran tres exdirectores y el actual director general de la Policía, Félix Villanueva.

La publicación de The New York Times pone al descubierto todas las fichas con las identidades y cargos de todos los actores intelectuales y materiales que planificaron y ejecutaron los asesinatos de esas prominentes figuras públicas y tenaces luchadores contra el crimen organizado y el narcotráfico.

El influyente diario reveló que José Luis Muñoz Licona, Ricardo Ramírez del Cid y José Francisco Murillo López, exdirectores y comisionados generales de la Policía hondureña, fraguaron y mandaron matar a González y Landaverde, valiéndose de sus cargos y utilizando una organizada estructura criminal que operaba al interior de la Policía.

143
Kilos de cocaína
Decomisados por la DLCN a un grupo de policías corruptos enviados a La Mosquitia por el entonces director de investigación José Francisco Murillo le costaron la vida al zar antidrogas hondureño.

Esta estructura obedecía órdenes del cartel del Atlántico, que lidera el narcotraficante y prófugo de la justicia Winter Neptaly Blanco Ruiz, quien pagó una fuerte cantidad de dólares para que mataran a González por haber frustrado una falsa operación policial antidrogas en La Mosquitia que buscaba recuperar 143 kilos de cocaína para el referido varón de la droga.

El medio menciona que Salomón Escoto Salinas, exdirector general de la Policía, supo de estas actividades criminales de sus compañeros, al punto de prestarles su oficina en el cuartel general de Casamata para planificar y coordinar el asesinato del titular de la DLCN y luego repartirse los dólares que Blanco les entregó por el trabajo.

Todos los anteriores han negado a pie juntillas su participación en ambos crímenes y señalaron que se trata de una confabulación para perjudicarlos.

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Los ejecutores

Pero donde hay actores intelectuales también existen actores materiales; es decir, los encargados de hacer el trabajo sucio y de encubrir evidencias y crear pistas falsas para desviar el curso de las investigaciones.

El documento de inteligencia publicado por el NYT detalla los organigramas del grupo de policías responsables del asesinato de Arístides González y de Landaverde que actuaban bajo las órdenes del capo Winter Blanco.

De acuerdo con la publicación, en el asesinato del zar antidrogas el 8 de diciembre de 2009 participaron al menos 34 individuos; entre ellos, los generales Murillo López, Ramírez del Cid, Muñoz Licona, un hermano de este último que operaba para el cartel de Atlántico, más un grupo de oficiales, agentes activos y exagentes policiales que actuaron como gatilleros.

En tanto, en el crimen de Landaverde tuvieron participación al menos 20 personas, 19 policías y un civil que actuó como gatillero, identificado como Marvin Noel Andino Mascareño, actualmente preso.