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Policía que proporcionó video de crimen de Arístides González es otra de las víctimas

Jorge Castro Duarte ordenó la entrega del video a los investigadores en el caso de Artístides González, luego apareció muerto.

El policía Jorge Castro Duarte estaba asignado al Cuarte General de la Policía en Casamata en Tegucigalpa.
El policía Jorge Castro Duarte estaba asignado al Cuarte General de la Policía en Casamata en Tegucigalpa.

Tegucigalpa, Honduras.

Un inspector de la Policía del Cuartel de la Policía en Casamata es otra de las víctimas en el escándalo de corrupción y crímenes que involucra a altos mandos de la Policía.

Jorge Castro Duarte fue asesinado después que investigadores pidieron el video para esclarecer el crimen del exzar Julián Arístides González.

Un tecnico de Ciudades Inteligentes dijo que necesitaba la autorizacion firmada por el Director General para entregar el video; sin embargo, los investigadores al no encontrarlo le pidieron la firma al oficial de turno que era Castro Duarte quien firmó la nota autorizando la entrega.

Castro Duarte nunca imaginó que lo que firmaba era la hoja de muerte, pues el 5 de noviembre de 2014 fue hallado sin vida en una calle de tierra de la colonia Villa Olímpica de la capital.

El inspector de policía que fue ultimado de un disparo en la cabeza era originario de Juticalpa, Olancho, y estaba asignado en una posta de Nacaome, departamento de Valle.

A él se le encontraron todas sus pertenencias como ser su chapa policial, arma de reglamento así como su motocicleta a pocos metros de su cadáver. Su crimen no fue por robarle.

El Ministerio Público realizó "un operativo de registro e inspección en las instalaciones del Cuartel General de Casamata (sede central de la Policía)" para "localizar, decomisar y secuestrar cualquier documentación relacionada con la investigación del crimen", según informó el organismo

Los asesinatos de Arístides González, Alfredo Landaverde y del periodista Alfredo Villatoro están catalogados por las autoridades como "emblemáticos" de ser investigados, pero se mantienen en la impunidad, como el 96% de los crímenes en Honduras.