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Muchos “ninis” en Honduras intentan suicidarse

Tres casos diarios de intento de suicidio se registran solo en el Mario Rivas. Llegan deprimidos por falta de cariño, trabajo y oportunidades de estudio.

J. Henríquez, junto a su madre, cuando ingresaba a Salud Mental.
J. Henríquez, junto a su madre, cuando ingresaba a Salud Mental.

San Pedro Sula, Honduras.

Después de intentar suicidarse tres veces y caer en un estado de depresión extremo, J. Henríquez (20) se encontró con la imperiosa necesidad de buscar ayuda profesional porque, por fin, se dio cuenta que la marihuana no era la puerta para escapar de la crisis.

Hace unos días, Henríquez llegó al departamento de Salud Mental del hospital Mario Rivas y se sentó frente a la sicóloga Magdalena Turcios con la idea de buscar una solución a un problema que arrastra desde su infancia y que se agudizó en los últimos años.

“Me siento triste, preocupado. No tengo trabajo, no estudio y tengo otros problemas familiares”, dijo Henríquez al ser consultado sobre los motivos de su visita a ese departamento.

Desde los cuatro años de edad, él ha vivido en el barrio Barandillas, de San Pedro Sula, solo con su abuela. En todo este tiempo jamás ha contado con el apoyo de sus padres porque ellos se separaron y cada cual tomó un camino diferente.

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El Centro San Juan de Dios ampliará sus servicios este año para rehabilitar jóvenes con problemas de alcoholismo.

Este joven es un “nini” a quien le gustaría “trabajar en una tienda de ropa” y también “estudiar agricultura”; pero sus aspiraciones se ven truncadas porque las oportunidades no se encuentran a su alcance.

“Quisiera encontrar un trabajo para ayudar a mi familia y salir adelante”, dijo Henríquez, quien tiene tres hermanos (de 15, 13 y 12 años) que no viven con él.
Aun sin tener a sus padres al lado para que lo guiaran, logró llegar hasta el noveno grado (tercer curso). El año pasado renunció obligadamente a los estudios a causa de la carencia de dinero.

Al quedar a merced del infortunio, sin una familia y sin una brújula emocional, decidió integrarse al grupo de los amigos de la cuadra con quienes, también, ha compartido los puros de marihuana.

Diluyendo el tiempo en la calle, es decir, “haciendo nada con los amigos” (igualmente “ninis”), y sometiéndose a los efectos de la Cannabis sativa, intentó escapar, pero cayó en lo profundo.

“Él es bueno para estudiar, una vez me quedé impresionada porque se sacó una banda por ser buen estudiante”, dijo su madre, quien ha comenzado, hasta ahora, a acompañarlo para superar la crisis emocional.

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Estudiantes de Sicología que hacen la práctica en Salud Mental del Mario Rivas dan asistencia por medio de Facebook.

Factores

La sicóloga Magdalena Turcios, quien atiende pacientes de todas las edades, es del criterio que Henríquez sufre una depresión por una “serie de factores de vulnerabilidad”.

“Él viene de un ambiente disfuncional y conflictivo: él creció con la abuela, la mamá lo dejó cuando tenía cuatro años, ella vivía en Guatemala, el papá no ha estado pendiente de él. Ese sentimiento de vacío es consecuencia de la dinámica familiar”.
Ese coctel de problemas se convirtió en una bomba emocional ahora que es un adulto y necesita dinero para consumir y satisfacer sus necesidades.

“Cuando no tengo dinero me siento mal, a veces quiero comprar algo y no puedo. Yo nunca he robado. Mi abuela me ha dado a veces y yo he pedido a los amigos”, dijo.

Él es consciente que con un trabajo, más la terapia y los medicamentos prescritos por la unidad de Salud Mental del Rivas, podrá superar la situación.


Atención

Todos los días, Turcios recibe en su consultorio casos de otros jóvenes que han intentado suicidarse, mujeres adolescentes embarazadas o víctimas de abuso sexual.

Los pacientes proceden de Choloma, El Progreso, Villanueva, San Pedro Sula, específicamente de las zonas más pobladas, como Chamelecón y Rivera Hernández.

Turcios cree que es necesario crear más instituciones de apoyo para los niños y adolescentes que experimentan estos problemas.

Estudiantes de Sicología que realizan la práctica en esa unidad han abierto una página en Facebook para orientar a los jóvenes como Henríquez que han intentado suicidarse.

En San Pedro Sula no solo existe ese departamento, también está el Centro Comunitario de Salud Mental San Juan de Dios que todos los años atiende a más de 10,000 pacientes de todas las edades.

“Aquí vienen jóvenes de todo el país. Vienen con problemas de todo tipo. Muchos de ellos pertenecen a familias desintegradas”, dijo Martha Cálix, enfermera de consulta externa del centro San Juan de Dios.

Dado a que el número de pacientes “ninis” con problemas emocionales se ha multiplicado, este centro contará, a partir la tercera semana de marzo, con la Unidad Infantosiquiátrica para internar a pacientes de entre los 4 y 18 años.
Al mismo tiempo, este centro siquiátrico abrirá la Unidad de Desintoxicación Alcohólica (UDA).