“El propósito de la CCIC es homologar criterios de interés nacional”

El empresario Emilio Medina integra el equipo de trabajo de Jorge Faraj, aspirante a la presidencia de la Cámara.

El empresario Emilio Medina. Foto: Wendel Escoto
El empresario Emilio Medina. Foto: Wendel Escoto

San Pedro Sula, Honduras.

Entre la fórmula de Jorge Faraj, aspirante a la presidencia de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), destaca el empresario Emilio Medina, quien está convencido de que es deber de todos los ciudadanos contribuir con ideas para buscar el desarrollo.

¿Cuál es el fin de combinar jóvenes con empresarios de experiencia en el equipo de trabajo?

Como todo en la vida va evolucionando, la idea del licenciado Jorge Faraj es incorporar jóvenes en la planilla y en el equipo de trabajo porque son ideas y conocimientos frescos, que es lo que una Cámara de Comercio tan importante como esta necesita, y lo requiere Honduras.

Los jóvenes van acompañados de personas de gran experiencia, con buena trayectoria empresarial, y eso en conjunto tendrá un producto beneficioso.

A nivel personal, ¿qué le motiva a ser directivo de la empresa privada, tomando en cuenta su propia carga de trabajo?

En primer lugar porque estoy claro y seguro de que es una responsabilidad de todos los empresarios y ciudadanos contribuir con un granito de arena a mejores ideas para que el país avance. Es bastante sacrificado pertenecer a varias directivas u organismos al mismo tiempo, ya que consume bastante tiempo, pero si no somos nosotros ¿quién puede contribuir en dar ideas y avanzar? El propósito de la CCIC es tratar de acercarse al Gobierno y al Presidente de la República para trabajar juntos y homologar criterios para que el producto final sea de interés nacional.

¿Por qué considera que la empresa privada y el Gobierno deben trabajar de la mano?

La empresa privada es el motor y la gasolina de un vehículo, pero si estamos distanciados y en confrontación con el Gobierno, el país no avanzará. Tenemos que hacer lo imposible para trabajar con el sector gubernamental. También plantear nuestras necesidades y las cosas que vemos injustas o incorrectas que se imponen al sector privado. En lo personal, nada impuesto resulta en un producto bueno, sin embargo, todo lo negociado es el mejor producto de un proyecto.

La Prensa