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Piden la unión familiar para evitar depresiones de la época

Los abuelitos son los que más solos se sienten en Navidad y fin de año, según voluntarios del Teléfono de la Esperanza.

Las llamadas que realiza al Teléfono de la Esperanza quedan anónimas y son atendidas por profesionales en salud mental. Además, el servicio es gratuito.
Las llamadas que realiza al Teléfono de la Esperanza quedan anónimas y son atendidas por profesionales en salud mental. Además, el servicio es gratuito.

San Pedro Sula, Honduras

El Teléfono de la Esperanza lleva 14 años ayudando de forma anónima a los sampedranos a superar sus problemas con apoyo sicológico profesional.

En esta temporada navideña y tocando las puertas del año 2016, los voluntarios llaman a las familias, amigos e incluso conocidos a que estrechen sus lazos para evitar las depresiones que miles padecen en los últimos días del año, ya sea por carencia afectiva, sueños frustrados o el no lograr metas laborales.

Otro punto que destacan es el incremento de la violencia doméstica a raíz de la desunión y otros factores de influencia, como el alcohol y las drogas.

“En diciembre nos baja el número de llamadas para recibir consejería o simplemente desahogarse; pero suben en personas que llaman porque se sienten solas, deprimidas o frustradas por la Navidad o Año Nuevo”, comenta Jeannette Avelar, directora del Teléfono de la Esperanza.

Los profesionales aseguran que el nivel de estrés provoca estas enfermedades mentales.

“Le podría decir que en mi consulta privada se incrementa en un 20% el número de pacientes que son víctimas de la violencia ya sea verbal o física, muchas veces inducida por la presión de no tener lo que se quiere en Navidad. La sociedad ha confundido esta festividad. Para ellos es un sinónimo de abundancia cuando en realidad debe ser de unión familiar”, comenta Alberto Santos, sicólogo.

Las estadísticas del Teléfono de la Esperanza reflejan que la edad más frecuente de personas que buscan ayuda para superar sus problemas oscila entre 20 y 50 años, y que ha subido el número de personas de la tercera edad que manifiestan sentimientos de dolor por la falta de sus hijos o familiares que no se preocupan por ellos; incluso llegan al grado de sentirse “estorbo” para los demás.

Magdalena Turcios, sicóloga del hospital Mario Catarino Rivas, dice que los adolescentes también se deprimen.
“Siempre hay cierto grado de frustración en adolescentes que no pudieron culminar su año escolar. Sienten que no lograron sus objetivos y eso pasa con los adultos que esperaban salir de alguna situación y siguen en ella, como la falta de trabajo”.