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“Estoy enamorada y pronto seré abuela": Aguas Ocaña

La exprimera dama de Honduras habla en exclusiva para LA PRENSA sobre su vida privada y familiar.

Aguas Ocaña Navarro ha sido una de las exprimeras damas más carismáticas que ha tenido Honduras.
Aguas Ocaña Navarro ha sido una de las exprimeras damas más carismáticas que ha tenido Honduras.

San Pedro Sula, Honduras.

Los días grises son pasado en la vida de Aguas Ocaña. Ya no hay nostalgia en sus frases, solo esperanza.

Ahora vive en Córdoba, Argentina. Su carrera diplomática la ha llevado a este país para desempeñarse como canciller, ahí no esta sola; ya que la acompañan sus hijos Kevin (14), Milady (15), Francis (17) y recientemente se les unió Leo (18), todos hondureños.

Con 52 años y una figura envidiable, la española estuvo en Honduras, viaje que hizo para presenciar la graduación de la primera promoción de la guardería, escuela y colegio Aguas Ocaña de la fundación Amigos de Guarderias Infantiles que preside su casi madre Julieta Kattán. "Quería estar presente y por eso vine. Ha sido emocionante ya que muchos de los que se graduaban del colegio se acordaban de mí".

Así comenzó la linda entrevista. Siempre es un gusto hablar con Aguas, la española que cambió la vida de muchos hondureños cuando fue primera dama del país en el Gobierno de su exesposo Ricardo Maduro.

“Cada vez que vengo a Honduras me siento querida. Muchas veces fuera, en España o en Filipinas, me encontré a hondureños y en viajes también. Me han expresado cariño. Eso es bonito”.

Pero la dama de hermosos ojos, unas veces de jade y otras de topacio, dependiendo de la luz que ilumina su rostro, nos habló de lo que ha superado en este 2015 y la emoción que tiene para que llegue 2016 y sea abuela.

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Radiante, así luce la exprimera dama de Honduras, Aguas Ocaña.



Nueva faceta de su vida

Aguas Ocaña Navarro va a ser abuela aproximadamente para finales de mayo del año entrante. Xitlany, aquella pequeña que rescató de un futuro sin oportunidades e injusticias en La Ceiba, esta embarazada.

“Ella es como mi hija. Vivió conmigo por cerca de cuatro años y la entregué a sus familiares que viven en Alaska. Es tía de Leo, mi hijo, y la amo. Estoy loca por tener en mis brazos a mi nieto. Me hace mucha ilusión”, ha confesado.

Mientras habla, su mirada se llena de brillo. De júbilo. De vida. De inmediato vuelve a sorprendernos con otra revelación: “Estoy enamorada”; pero no prescisamente de un hombre, sino de “mis hijos que son un amor.

Mi felicidad se irradia cuando estoy con ellos. Todo mundo me dice que cuando me ve con mis hijos es como si tuviera luz. Nos contamos todo. Nos juntamos para jugar, hablar y estar unidos. Soy tan feliz”.

Con estas declaraciones queda en evidencia que Aguas es una mujer completa y que el no ser madre biológica jamás ha sido barrera para darles amor a esos pequeños que adoptó con todas las de la ley.
“A mis 52 años no me siento incompleta. Mis hijos son mis hijos. No siento la necesidad de tener uno biológico. Tengo los mejores hijos del mundo”.

Un gran golpe

Hace unos meses, Antonio Ocaña, su padre, falleció. Apenas llebava mes y medio en Argentina cuando tuvo que volver a su patria a despedir al hombre que la amó tal cual.

Esta muerte representó un golpe duro, de esos que no tienen consuelo pero sí resignación. “Mi padre fue una persona que me permitió crecer con igualdad. Estuvo casado 53 años con mi madre y estuvieron de novios por nueve. Tuve un ejemplo magnífico. Murió rodeado de cariño, satisfecho de tanto amor. Quería a mis hijos y con su adiós se cerró un ciclo”.

Aguas confiesa que esta mansedumbre la obtuvo porque a lo largo del tiempo que estuvo en Honduras vio mucho dolor. “Mi familia es muy unida y nos sobra amor.

Estos dos últimos años los pasé con mis padres. Todavía no me lo creo y me cuesta hablar en pasado de él; pero me queda la satisfacción de que tuve el mejor de los papás porque fue ejemplar e íntegro”.

Mientras toma un respiro y energía, es inevitable no ver un halo de tristeza en sus lindos ojos; pero como de la nada vuelve a ser la Aguas vivaz y enérgica y reafirma su vocación de servir a los demás, ni por poses ni por fama.

Contundente

Mientras estuvo por dos semanas en Honduras hizo gira solidaria. Visitó en La Cuchilla a Mariana y Bonifacio Castellanos, padres biológicos de los mellizos que adoptó. Les apoyó económicamente y solventó necesidades porque considera un deber moral y porque jamás los ha dejado de la mano.

También se reunió con diversas personas que urgen de apoyo médico y otras tantas que llegaban donde estaba para decirle lo mucho que la quieren y admiran.

¿Por qué cree que la aman tanto en Honduras? “Pienso porque nunca tomé nada que no fuera mío. Lo único que me llevé de este país fueron mis hijos. Aca descubrí mi vocación y los hondureños vieron que no tengo nada que no haya ganado con mi trabajo. Nunca han dicho que me robé algo. En estos 9 o 10 años después del Gobierno de mi exmarido he seguido ayudando al país”.

Esta española tiene proyectos de agricultura, salud, construcción y educación y no tiene interés ni económico ni político en hacer lo que hace. “Dedico mis vacaciones y tiempo libre a mi compromiso con Honduras. Mis gastos de viaje me cuestan a mí. Nadie me da nada”.

Desde su alma. Cuesta creer que aunque Aguas esté cada día más bella, el amor no le haya dado una segunda oportunidad; pero destaca que se ha vuelto desconfiada y que no ha encontrado a nadie que la complemente en ese aspecto, pero que ella se siente llena con su familia.

Tras su ruptura y divorcio con el expresidente Ricardo Maduro y la polémica que la rodeó hace unos 10 años, nació “el desamor y fue muy duro. Eso hace que necesites un tiempo de duelo mucho más grande. En estos años me he dedicado a mis hijos. No he encontrado a nadie que pueda encajar con ellos, pero yo me siento muy bien y feliz, que es lo más importante”.

Reconoce que su exesposo le ayuda con los estudios de los niños. “Ricardo es caballeroso y un gran hombre”, así define a la persona con la que compartió como esposos por tres años. Antes de partir, lo único que desea para Honduras es que la justicia brille y que cada ciudadano cree una cadena de favores para transformar la realidad y tener un país más solidario.

Sus frases

"Soy una hondureña más porque me nacionalicé. Acá descubrí mi vocación”.
“La corrupción siempre me ha molestado. Es un cáncer en la sociedad. Yo cambiaría eso de Honduras”.

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A sus 52 años Aguas se ve impresionante, su elegancia no la pierde.
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La dama de la luz se mantiene más bella que nunca.