Parientes de mineros fallecidos trabajan en la mina

Tienen una cooperativa formada por 14 miembros. Piden atención del Gobierno para desprotegidos.

Desde hace 15 días, los familiares de los ocho mineros soterrados el año pasado en la mina Cuculmeca están trabajando en la explotación. Fotos: Andro Rodríguez
Desde hace 15 días, los familiares de los ocho mineros soterrados el año pasado en la mina Cuculmeca están trabajando en la explotación. Fotos: Andro Rodríguez

El Corpus, Choluteca, Honduras.

El tiempo los hace apaciguar el dolor. La ausencia de sus seres queridos, los que murieron en las entrañas de la mina Cuculmeca hace un año, no los derrumba y han conformado una cooperativa llamada “Familiares Dolientes”.

Las ocho familias trabajan de sol a sol en la explotación minera, incluso las mujeres, las que llegan con alimentos y a llevar el control estricto de la producción. “Tenemos que trabajar, qué le vamos a hacer. Mis hijos eran los que llevaban la comida a la casa, ahora que no están debemos trabajar”, manifestó Josefina Anduray, madre de Olvin y José Florentino Anduray, hermanos que murieron soterrados en la mina.

Josefina vive en la aldea Tiscagua, a unas dos horas de la mina. Desde que les concedieron el permiso no ha dejado de ir para colaborar con los demás familiares dolientes y sacar adelante la cooperativa.

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Aseguran que el haberles dado sepultura cristiana a sus parientes los tiene de pie buscando el sustento de sus familias, por lo que se han agrupado en la cooperativa Familiares Dolientes.

“Nos preocupa ese permiso, necesitamos más de tres meses para lograr levantarnos. No tenemos nada más para vivir, este cerro me tragó a mis hijos, pero es la única manera de salir adelante”, confesó.

En una champa improvisada se protegen del sol mientras descansan. Josefina comparte con LA PRENSA frutas de la temporada mientras a su lado lleva el registro de la producción la esposa del fallecido Arony Zepeda (23). De apenas unos 18 años, la joven relata que con su pequeño hijo ha logrado salir adelante, pero debe seguir trabajando en la mina.

Las familias dolientes, incluso la de los sobrevivientes, reciberon del Gobierno una casa con algunos utensilios, como el ecofogón. “Ha sido de gran ayuda para nosotros”, dijo Aminta, familiar de uno de los soterrados en la mina.

Según el alcalde de El Corpus, Luis Rueda, pronto se terminarán de construir las casas que donó el presidente Juan Orlando Hernández, ya que no se han terminado por falta de presupuesto. Los familiares abogaron porque el mandatario ayude a las viudas de los mineros soterrados Santos López que dejó ocho hijos y Emilio Muñoz, cuatro hijos. Los huérfanos de López viven en El Cerrón, Concepción de María, y los de Muñoz, en La Cuchilla, El Corpus.

La Prensa