Registran 40,000 casos de chikungunya en Honduras

Los hospitales de la capital no se dan abasto con la oleada de personas que llegan con graves cuadros de fiebre y dolores articulares.

Las autoridades sanitarias intensificaron las medidas preventivas contra el dengue y la chikungunya.
Las autoridades sanitarias intensificaron las medidas preventivas contra el dengue y la chikungunya.

Tegucigalpa, Honduras.

La Secretaría de Salud intensificó este fin de semana los operativos contra el dengue y chikungunya en la capital, adonde se concentra más del 60% de los casos de ambas enfermedades. Las jornadas de limpieza y fumigación se ampliaron a las colonias Campo Cielo, Villa Unión y Flor número 1, en las que al menos tres mil viviendas fueron intervenidas.

Las acciones las encabezó la secretaria de Salud, Yolani Batres, quien aseguró que los casos de dengue y chikingunya han reportado una baja en los centros de salud. Sin embargo, confirmó que centros asistenciales como el Hospital Escuela Universitario y el Instituto Hondureño de Seguridad Social permanecen abarrotados de pacientes.

Para atender la demanda, en las últimas horas, el Hospital Escuela instaló carpas en el sector del estacionamiento para la atención de afectados por las enfermedades vectoriales. Al principal centro asistencial de Honduras llegan a diario al menos 60 pacientes con dengue o chikungunya, de los cuales la mitad son ancianos y menores de edad.

Para mediados de junio, las autoridades sanitarias contaban cerca de 40 mil casos solo de chikungunya.

Los síntomas de estas enfermedades son similares. En ambos casos se presenta un cuadro de fiebre alta, dolor de cabeza, y malestar general.

No obstante, para reconocer la diferencia entre una y otra basta con presionar suavemente sus párpados durante la etapa febril; si el paciente presenta dolor al presionarlo, lo más probable es que sea un cuadro de dengue, si no, es posible que presente chikungunya. Otro dato es que este último ataca de manera directa las articulaciones, es decir, las manos, muñecas, codos y rodillas.

La Prensa