Honduras debe tener un gran diálogo: exdirector de la CICIG

Si en Honduras se instala una Comisión Internacional contra la Impunidad los resultados se verían en ocho años.

Francisco Dall'Anese es el exdirector de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala.
Francisco Dall'Anese es el exdirector de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala.

Tegucigalpa, Honduras

El exdirector de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Francisco Dall'Anese, recomendó a Honduras que debe haber un gran diálogo no necesariamente como el de la CICIG.

"Lo que creo es que debe haber un gran diálogo no necesariamente como el de la CICIG", sugirió Dall'Anese.

En el caso que Honduras solicite la instalación de una comisión contra la impunidad explicó que "yo aconsejaría que si se va quedar una Comisión en Honduras pactar ocho o diez años y garantizar el presupuesto".

De acuerdo al jurista costarricense los resultados no son inmediatos. "Los procesos penales llevan su tiempo, hay que cambiar toda una mentalidad, preferir la evidencia física que la prueba testimonial, transferir esas capacidades. Es un paréntesis en la historia jurídica de Honduras, pero si la Comisión viene y resuelve algunos casos de que son escuela y se crea un ministerio público fuerte, se crea una política técnica independiente, se fortalece la judicatura, yo creo que es lo mejor que le puede pasar a Honduras, y es la mejor invesión que se puede hacer".

Condiciones

La CICIG que se instaló en Guatemala costó 23 millones de dólares anuales (unos 500 millones de lempiras). "usted no se puede traer funcionarios de Francia, Argentina o Colombia, donde están muy cómodos en sus casas, a ganarse los mismo salarios que en sus países, cuando van a un país violento, reconocido en el mundo como violento, con mucho riesgo, lejos de su familia a ganar exactamente lo mismo, tiene que haber un estímulo para poder traer estos profesionales", aclaró.

Agregó: "Hay que pagar carros blindados, hay que pagar seguridad internacional, es muy complejo el trabajo".

Honduras y las Naciones Unidas tienen que definir las competencias de la Comisión porque "si es solo formar fiscales, entonces es una misión más barata, más fácil. Si son fiscales que van a venir a investigar es una misión más cara".

También comentó que "en realidad esto (instalar una Comisión contra la Impunidad) significa una concesión de soberanía, vamos a traer una institución internacional a cumplir las funciones que constitucionalmente tienen que desempeñar otros órganos del Estado", dijo.

En caso de que se instale una Comisión contra la Impunidad y "si la comisión tuviera que marcharse y no le dejó nada al país es un fracaso, no dudo que habrá quienes quiera destituir a los que aprendieron, a pagar todo lo que se logró".

A Guatemala se le creó la oficina de análisis criminal con los software de punta, se formaron analistas criminales guatemaltecos. Después eran los guatemaltecos que emitían sus dictamenes, ya no eran tanto los extranjeros que lo que hacían, era supervisar ese trabajo.

Para el exfiscal General de Costa Rica "lo más valioso que puede quedar de una Comisión de estas, no es que venga a resolver los casos. Si viene una Comsión Honduras, resuelve cuatro, cinco sies, diez casos y se va".

Dificultades

"El problema que se va enfrentar aquí (Honduras), hay varias dificiltades. La primera es que algunos grupos no oficiales pidieron la CICI y quieren que la CICI haga lo que ellos quieren y eso no va con una fiscalía independiente que tiene sumisión. Otros grupos formales que quieren perseguir la impunidad de aquellos (a una parte), pero no la impunidad de los míos. Entonces la CICI queda en una especie de sandwich. Hay una serie de deficultades que para que no surjan si se va crear una Comisión en Honduras deberían de solventarse todos estos aspectos.

"En Guatemala pasaron casi ocho años para que se empezaran a ver los frutos. Se pacto la CICIG por dos años, a los dos años no había pasado nada, se estaba instalando, estaba comenzando a investigar" recordó.

Dall'Anese indicó que "para que un país pueda cometer grandes procesos contra imputados poderosos, hay que tener claro que la corrupción siempre está asociada al poder y eso es lo que genera la impunidad. El que tiene el poder quiere garantizar no ser juzgado, no ser sancionado".

La Prensa