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Tajadas de plátano, una esperanza en los campos

El Progreso cuenta con mano de obra calificada y personas con mucho ánimo y entusiasmo de salir adelante.

El Progreso cuenta con mano de obra calificada y personas con mucho ánimo y entusiasmo de salir adelante.

Muestra de esto son las microempresas afiliadas a la Asociación de la Micro y Pequeña Industria, Ampi, que buscan fomentar el desarrollo de esta ciudad ribereña y crear fuentes de empleo en estos tiempos de crisis.

En El Progreso, conocido como uno de los lugares con mayor producción de banano y plátano, se han desarrollado dos microempresas que han puesto fe en la elaboración de tajadas de plátano que distribuyen en la ciudad y a nivel nacional. Esperan exportar pronto su producción.

En los campos bananeros, en El Virrey para ser exactos, se encuentra la microempresa Vacan, que a simple vista no posee una gran infraestructura, pero que encierra el sueño de doce empleados que llevan el sustento a casa gracias a ese empleo y socios que trabajan para alcanzar el sueño de la exportación, para lo cual trabajan en equipo y bajo asesoría.

Rafael García, jefe de planta, abrió las puertas de la empresa y descubrimos a una familia que lucha por alcanzar sus objetivos. Siendo fieles a las normas sanitarias y cumpliendo todos los requisitos higiénicos que demanda la producción, hombres y mujeres trabajan con la materia prima y la convierten en crujientes tajadas de plátano embolsadas para deleitar a los consumidores que las adquieren en supermercados, star marts y tiendas de conveniencia.

Pero el sueño de los socios de esta microempresa no termina aquí. “Se está trabajando para exportar banano y se espera que Dios permita lograrlo en enero. Con esto se pretende generar más fuentes de empleo y ayudar a las personas del sector a tener empleo sin salir del Virrey y que estén cerca de sus familias”, dijo Rafael García.

Agregó que planean vender plátano en presentación especial, mientras siguen trabajando duro en la producción de tajaditas, que han tenido muy buena aceptación de los consumidores.

En otro extremo de la ciudad ribereña, en la colonia Palermo, se ubica la microempresa Boquitas Ribereñas, que funciona desde hace seis años, estas estaba fusionada con la compañía Oro Verde.

“Generamos unos 50 empleos, muchos indirectos”, dijo el gerente administrativo Pablo Dubón Ramírez.

En la ciudad funcionan otras microempresas que han luchado por mantenerse en el mercado pese a la situación crítica de este sector productivo.

El Progreso está en una posición geográfica clave que conecta a muchos sectores importantes de la zona norte. Posee abundante mano de obra calificada que da mucha confianza para traer la inversión. Pero si los ciudadanos no creen en la inversión, será difícil alcanzar el desarrollo deseado.

Ambas empresas trabajan en el proyecto de exportación, esperando generar más empleos y lograr el desarrollo.

Los fabricantes ofrecen variedad de tajadas: naturales, con chile, en barbacoa, de yuca y papa, como parte de la amplia gama que ofrecen estas dos familias.

Las presentaciones varían de tamaño y se ajustan a su bolsillo y a su gusto.

Las microempresas están desapareciendo

Enfocadas en sus proyectos y bajo el látigo de la indiferencia, algunas microempresas quieren resurgir de sus cenizas y las que siguen vivas luchan por mantenerse en el mercado. Así define la situación de los microempresarios Johnny Mejía, presidente de la Asociación de Mediana y Pequeña Industria de El Progreso, Ampi.

“Hace unos tres años estaban enlistadas 216 microempresas. Ahora no hay un dato exacto de cuántas quedan. Algunas cierran pero no reportan, con la esperanza de reabrir en el futuro cercano”, relató.

Aunque se han afiliado nuevas microempresas, no son suficientes para que este sector subsista.

Algunas laboran con la mitad del personal. Hace un tiempo se nos había ofrecido un desembolso de 250 millones de lempiras. No los entregaron por la situación política del país.

“Muchos microempresarios se nos acercan para hablar del tema y tratar de encontrar la solución, pero es evidente que solos no podemos. Necesitamos apoyo de sectores que saquen a flote las pequeñas y medianas empresas, que son fuente de trabajo para muchas personas que tienen un hogar que mantener”, aseguró.

Panaderías, zapaterías, sastrerías, compañías de trabajos en cuero y muebles son algunos de los nuevos miembros de Ampi.
Muchos abren con la esperanza de que les vaya mejor y que el tiempo cambie, pero es dificil. Los costos crecen más y esto es un tropiezo para los fabricantes, dijo Mejía.

“El patrono debe pagar a operarios, un conserje y a veces el alimento de sus empleados”, aseguró. “Esto crea el desbalance de la economía de la microempresa y a veces se gasta más de los que se genera, lo que provoca pérdidas que desembocan en el cierre o recorte de personal”.

Lo importante es crear fuentes de trabajo para evitar la delincuencia. Las microempresas pueden ayudar, pero necesitan una mano para alcanzar su objetivo, crecer y hacer de esta ciudad lo que significa su nombre: adelanto, progreso y superación.

No es correcto dar declaraciones negativas, pero hay momentos en que se debe mostrar la situación real para que los progreseños entendamos dónde estuvimos, dónde estamos y qué podemos hacer.