Tribus y cacicazgos hallaron los españoles al descubrir a Honduras

Cuando los españoles llegaron a América en 1492 se encontraron con un territorio poblado por diversos grupos que sufrieron la disrupción de los conquistadores.

El historiador Guillermo Varela da detalles en su libro Historia de Honduras.
El historiador Guillermo Varela da detalles en su libro Historia de Honduras.

Tegucigalpa

Cuando los conquistadores españoles llegaron a América, ¿quiénes ocupaban este territorio que hoy conocemos como Honduras?

Cristóbal Colón descubrió nuestro territorio en 1502 en su cuarto y último viaje, tras haber pisado territorio de este continente a su llegada en 1492.

Señala el historiador Guillermo Varela en su libro Historia de Honduras, que en este territorio se distinguían en ese entonces dos regiones culturales marcadas por el nivel de desarrollo que habían alcanzado: una organizada en cacicazgos, e instalada en la región occidental, y otra organizada en tribus que ocupaba la región oriental del territorio.

Cacicazgos

Los lencas, maya chortís y chorotegas respondían a las características de los cacicazgos. Su forma de organización social estaba estratificada, explica el historiador Varela en el citado libro.

Esto quiere decir que “había individuos con acceso preferencial al poder y a los bienes de la comunidad.

Sus gobernantes eran caciques hereditarios que regían sobre un número de pueblos cuya población total alcanzaba a veces docenas de miles. El conjunto constituía lo que los españoles denominaron provincias o repúblicas indígenas”.

El historiador amplía que en el área de influencia de los lencas fue constante el desarrollo de guerras para expandir territorios, capturar esclavos y exigir tributo.

“Existen evidencias de presiones pipiles desde el sur que les obligaron a erigir fortificaciones con capacidad para almacenar alimentos y trasladar grandes masas de población, en Tenampúa, Yamalá y Cerquín, lo que refleja un alto grado de centralización del poder”.

Costumbres étnicas
*Los lencas, maya chortís y chorotegas practicaban la poligamia y el adulterio no era castigado. En cuanto a la religión, su práctica se centraba en sacerdotes, templos e ídolos. No hacían sacrificios humanos y tampoco comían carne humana.
*Los jicaques, los payas y los sumos no tenían una autoridad judicial y tomaban la ley en sus manos. Tenían poco respeto por la vida humana y el asesinato era común. Los sumos eran polígamos; los payas y los jicaques monógamos. Su religión se basaba en el animismo y el chamanismo.

En los cacicazgos, si bien la pertenencia a una clase era hereditaria, en el caso de las posiciones de alto rango se hacía necesaria la legitimización, y el ascenso social era posible por méritos, a través de la distinción en la guerra, dicta el historiador. Se distinguían en esta forma de organización tres clases sociales: nobles, indios comunes o tributarios, y esclavos.

En los cacicazgos se practicaba la actividad agrícola, y cosechaban maíz, frijol, camote y yuca. También se dedicaban a la caza. Especialmente en el área lenca, la cacería era muy importante para su subsistencia, reseña Varela.

Las tribus

La segunda forma de organización social que se identificaba en Honduras a la llegada de los españoles, eran las tribus. El historiador destaca en su libro “Historia de Honduras” que las principales sociedades tribales eran los jicaques, los payas y los sumos. A diferencia de los cacicazgos, estas eran sociedades igualitarias, “en las que prevalecía la división natural del trabajo”. Esto se refiere a que las mujeres cultivaban y los hombres cazaban y pescaban. Aquí tampoco había liderazgos permanentes ni hereditarios.

Su subsistencia era igual a la de los cacicazgos, eran agricultores y practicaban la cacería, aunque también la pesca y la recolección.

La Prensa