Ventiladores mecánicos para covid de Danlí y el sur tampoco funcionan

Equipos de fiscales y biomédicos realizaron una inspección en el Gabriela Alvarado y el Hospital del Sur.

Los agentes evaluaron el estado de los aparatos.
Los agentes evaluaron el estado de los aparatos.

TEGUCIGALPA

Una investigación de la Fiscalía Anticorrupción revela que los ventiladores mecánicos comprados por la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) e instalados en Danlí y Choluteca nunca fueron utilizados para atender a pacientes graves de covid-19.

Las pesquisas de los fiscales anticorrupción evidencian que “los aparatos médicos que fueron trasladados desde Estados Unidos hacia Honduras en el avión presidencial y de acuerdo a la planificación, serían para atender a pacientes con covid-19, sin embargo, no se han utilizado por no tener los requerimientos básicos para atender a las personas contagiadas”.

A mediados del año pasado, Copeco desembolsó más de 47 millones de lempiras en la compra de 129 ventiladores que en su gran mayoría siguen en desuso.

El principal investigado por este presunto acto de corrupción es el exdirector de Copeco, Gabriel Rubí. Ayer un equipo combinado de fiscales, biomédicos y agentes del Departamento de Investigación de los Delitos en Contra de la Administración Pública y Patrimonial de la Atic realizaron una inspección en el hospital Gabriela Alvarado de Danlí, El Paraíso. A este centro asistencial se le asignaron dos ventiladores Vivo 50, mismos que de acuerdo a las pesquisas nunca se usaron.

Asimismo, se verificó que uno de estos ventiladores incluso está en mal estado, así como sus dispositivos. De acuerdo con declaraciones del personal médico, nunca se pudieron utilizar en la atención a pacientes con covid-19. La inspección se extendió hasta el Hospital Regional de Sur en Choluteca, al que asignaron cuatro ventiladores y que de acuerdo con las indagaciones se encuentran guardados en el almacén de equipo del hospital.

El miércoles anterior los fiscales inspeccionaron el Hospital Santa Teresa de Comayagua y el sanatorio de La Paz, evidenciando que los ventiladores también están en desuso.

La Prensa