Reubicarán a familias que residían en barras de Omoa

Más de 200 familias se encuentran en albergues y otras han regresado a las zonas de riesgo a la espera de las nuevas viviendas.

Pobladores de las barras del Motagua y Cuyamel serán reubicados.
Pobladores de las barras del Motagua y Cuyamel serán reubicados.

OMOA.

Este municipio afectado por el paso de las tormentas Eta y Iota tiene a más de 200 familias de zonas vulnerables damnificadas, por lo que la alcaldía trabaja en un proyecto habitacional.

Después de hacer las evaluaciones en las zonas más afectadas, las autoridades determinaron que hay lugares que ya no pueden ser habitados, como barras del Motagua y Cuyamel, adonde cada vez que hay grandes tormentas los pobladores quedan incomunicados porque la comunidad se inunda por completo.

Roberto Acosta, gerente municipal de Omoa, manifestó que todavía hay unas 90 familias en albergues improvisados, como escuelas e iglesias; familias que residían en Río Chiquito, Tegucigalpita y de otras aldeas de zonas montañosas que por los derrumbes quedaron sin viviendas.

“La alcaldía ya compró el terreno adonde se hará el proyecto habitacional a un costo superior a los dos millones de lempiras”, informó Acosta.

El funcionario explicó que ya trabajan en la nivelación y compactación del suelo de uno de los terrenos. Para el proyecto de viviendas hay una contraparte de la organización Cepudo y de otra entidad que se comprometió a ayudar a las personas que lo perdieron todo.

Afectados

Los damnificados de Cuyamel y de la barra del Motagua serán reubicados en una zona conocida como Los Achiotes; como la mayoría de pobladores se dedican la pesca buscarán otras opciones socioeconómicas para todas esas familias.

El Comité de Emergencia Municipal y la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) se han encargado de propocionarles ayuda a las familias que lo perdieron todo. Las barras del Motagua y Cuyamel son los sitios con mayor afectación por el temporal de huracanes; con unas pocas horas de lluvia el lugar se inunda por los ríos cercanos y el mar. Con el pasar de los años, varias casas han sido destruidas por la marea.

“Todos los años ocurre lo mismo, no más llueve y tenemos que salir corriendo para los albergues. Durante los últimos años hemos venido pidiendo ayuda a las autoridades locales y a nivel de Gobierno, por lo que esperamos que al fin nos construyan casas en zonas seguras”, expresó el poblador Carlos Arita.

La Prensa